El cambio climático no se combate con eslóganes: se combate con justicia social
Miles de personas ya lo saben. Son las que educan, cuidan, desobedecen y transforman desde abajo mientras gobiernos y grandes empresas siguen firmando suculentas alianzas para colapsar el planeta.
La libertad secuestrada: cómo el neoliberalismo convirtió la elección en una trampa
El mercado ha transformado la libertad de elegir en una ilusión que nos aísla y deshumaniza
Pensar con cabeza fría: lecciones estratégicas para la vida cotidiana
Vivimos en un mundo marcado por la velocidad, la sobrecarga informativa y la necesidad constante de tomar decisiones. Decisiones que muchas veces llegan sin previo aviso: una reunión inesperada, una emergencia familiar, un giro laboral o una conversación difícil que nos pone a prueba. Y…
Héctor de Miguel: «Esto es una victoria para mí, y para los todos los cómicos y cómicas de este país»
La justicia archiva la causa contra Héctor de Miguel por su chiste sobre el Valle de los Caídos y expone el uso reaccionario del derecho como arma de intimidación política
Bill Gates acusa a Elon Musk de ser verdugo de los niños pobres
Bill Gates acusa al magnate de Tesla de ser responsable indirecto de miles de muertes infantiles tras los recortes en ayuda humanitaria.
El troleo institucional que desmonta la censura republicana: Salt Lake City oficializa la bandera LGTBI
Mientras Utah multa con 500 dólares diarios las banderas no oficiales, su capital responde legalizando la diversidad.
El personal sanitario de Cruces se rebela contra la complicidad farmacéutica con el genocidio en Gaza
200 trabajadoras y trabajadores del hospital exigen a Osakidetza romper con Teva, la mayor farmacéutica de Israel, y cesar su uso por razones éticas y de Derechos Humanos
No merecen ni una baldosa: Vox y PP impiden homenajes a españoles asesinados por los nazis
Usan a ETA y al Che Guevara para vetar placas en honor a víctimas de Mauthausen. Así se blanquea el franquismo desde los ayuntamientos.
Trump hunde la ciencia global mientras dispara el gasto militar
El nacionalismo paranoico se impone al conocimiento y condena proyectos internacionales clave en salud y genética
Trump desata la caza de brujas en las universidades: represión, listas negras y amenazas en Columbia
Una biblioteca tomada. Una nación que criminaliza la protesta.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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