Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una estrategia sistemática para destruir a los líderes que desafían el orden neoliberal
El siglo XXI no llegó con menos golpes, solo cambiaron de forma. Ya no hacen falta tanques si tienes fiscales obedientes, titulares coordinados y tribunales serviles. La guerra judicial, conocida como lawfare, ha reemplazado los fusiles por autos de procesamiento, y los exilios por inhabilitaciones cuidadosamente temporizadas. América Latina se ha convertido en el laboratorio de esta técnica. La consigna es sencilla: si no pueden derrotarlos en las urnas, los sepultan entre códigos penales.
Daniel Jadue, Lula da Silva, Rafael Correa, Cristina Fernández y Evo Morales han sido sus objetivos. Cinco figuras clave en proyectos progresistas —con diferencias entre sí— pero todas enfrentadas a los intereses del gran capital y la lógica depredadora del neoliberalismo. Todas fueron perseguidas bajo el pretexto de la legalidad. Pero la legalidad, sin justicia, es solo una coartada.
1. Acusaciones sin pruebas y testigos reciclados
Los casos se montan con pruebas endebles o inexistentes, y testigos dispuestos a decir lo necesario a cambio de favores judiciales. Así encarcelaron a Lula en 2018, a pesar de que no existía documento alguno que lo vinculara con el famoso tríplex de Guarujá. La única “evidencia” fue un testimonio modificado tras un acuerdo penal con la fiscalía. Años después, el Supremo de Brasil anuló la condena por graves irregularidades.
En Chile, Daniel Jadue fue acusado en 2021 por un supuesto fraude durante la pandemia. En 2024 se ordenó su prisión preventiva sin pruebas de enriquecimiento personal y con declaraciones de testigos como César Ramírez, condenado por estafa. Lo mismo ocurrió con Correa en Ecuador: lo condenaron por un archivo Excel sin firma y correos sin peritaje. El patrón se repite.
2. Fines políticos disfrazados de justicia
El objetivo real no es castigar delitos, sino inhabilitar adversarios políticos incómodos. Lula fue excluido de las elecciones de 2018 cuando lideraba todas las encuestas. Jadue fue apartado de la alcaldía de Recoleta tras doce años de victorias y mientras se preparaba para una posible candidatura presidencial en 2025. Diversas organizaciones, como la Red Lawfare Nunca Más, denuncian que su encarcelamiento responde a un intento de proscripción política más que a una búsqueda de justicia.
3. Selectividad penal: la vara solo mide a la izquierda
Mientras los líderes progresistas son linchados judicialmente, los conservadores roban con total impunidad. En Chile, el caso Penta —una red de financiamiento ilegal de la derecha— terminó con clases de ética. En Ecuador, el escándalo del fondo de pensiones policiales Isspol aún no ha llevado a nadie a prisión. Y en Brasil, Michel Temer evitó ser juzgado gracias a la complicidad del Congreso, a pesar de las pruebas de corrupción presentadas.
4. Medios como fiscales auxiliares
Las portadas se sincronizan con las fiscalías. En Brasil, el grupo Globo convirtió la operación Lava Jato en un reality show contra Lula. En Chile, La Tercera publicó más de 500 artículos negativos sobre Jadue entre 2021 y 2024, según Francisco Herreros. En Argentina, Clarín convirtió los supuestos “cuadernos” de un chofer en verdad revelada sin verificación alguna.
5. Instituciones convertidas en herramientas
Los jueces y fiscales ya no actúan como garantes, sino como peones dentro de una estrategia política. Sergio Moro en Brasil coordinaba con los fiscales de Lava Jato, según reveló The Intercept Brasil. En Chile, la fiscal del caso Jadue tiene vínculos con la competencia directa de las Farmacias Populares: su concuñado es fundador de Farmacias Fracción.
6. Teorías jurídicas aberrantes
Donde no hay delito, se inventan conceptos jurídicos para condenar. En Ecuador, a Correa se le aplicó el “influjo psíquico”, una ficción penal para atribuirle delitos cometidos por subordinados. En Brasil, a Lula se le condenó con la “teoría del dominio del hecho”, deformada hasta hacerle responsable de todo lo que ocurría a su alrededor. En Chile, a Jadue se le acusa de “bicicleta fiscal”, una reinterpretación creativa de la gestión de compras en pandemia.
7. Sanciones anticipadas sin juicio
Prisión preventiva, exilio, arresto domiciliario. El castigo llega antes que la sentencia, para garantizar el daño político. Lula pasó 580 días en prisión. Evo Morales tuvo que exiliarse tras el golpe de 2019, en un contexto de acusaciones falsas de fraude desmontadas por el MIT. Jadue fue destituido como alcalde sin condena, por el simple hecho de llevar más de 45 días privado de libertad.
8. Calendario electoral como brújula judicial
Las fechas no son casuales. Las imputaciones, condenas y arrestos coinciden con ciclos electorales clave. Así fue con Lula en 2018, con Correa en 2020 y con Jadue en 2024. El calendario de las acusaciones está diseñado para dejar fuera de juego a los candidatos justo cuando son más competitivos.
9. Intereses económicos detrás del telón
Cada caso golpea sectores que desafiaban privilegios empresariales. Jadue puso en jaque al oligopolio farmacéutico chileno, que controla el 90% del mercado. Lula defendió la soberanía energética de Petrobras frente a las petroleras extranjeras. Correa y Cristina enfrentaron a grandes medios y grupos industriales. El lawfare, además de judicial y mediático, es económico y corporativo.
10. Eterna judicialización: desgaste como castigo
Si no logran encarcelar, los ahogan en procesos interminables. Correa, Lula y Jadue llevan años arrastrando acusaciones, audiencias, reformalizaciones y apelaciones sin fin. El objetivo no es una condena, sino el desgaste, el silencio forzado, la renuncia.
La justicia convertida en garrote político es la forma más perversa de dictadura encubierta. Y América Latina, su laboratorio perfecto.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir