Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La OTAN acepta el lenguaje del ultimátum mientras Estados Unidos convierte el Ártico en botín geopolítico
El 21 de enero, en Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció “el marco de un futuro acuerdo sobre Groenlandia” tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. No fue un gesto diplomático ni un ejercicio de multilateralismo. Fue un trueque explícito: Washington congela aranceles previstos para el 1 de febrero de 2026 a cambio de una cesión estratégica sobre un territorio que pertenece a Dinamarca, aliada formal en la OTAN. Europa no negoció; aceptó el marco del chantaje.
Trump lo dijo sin rodeos. Si hay entendimiento, no habrá castigo comercial. Si no lo hay, habrá memoria y represalia. La amenaza se formuló en público, con el aplauso implícito de un secretario general que no marcó líneas rojas. Groenlandia apareció así no como sujeto político, sino como objeto de intercambio en una mesa donde Europa fue espectadora. La cronología importa: un año después del regreso de Trump a la Casa Blanca, 2026 abre con la normalización del ultimátum como método y con la OTAN como canal.
EL ULTIMÁTUM COMO DOCTRINA
Davos fue el escenario. Trump desplegó 70 minutos de discurso agresivo, insultante y autocomplaciente en el corazón del continente que padeció dos guerras mundiales en el siglo XX. Desde allí, acusó a gobiernos europeos de ser “irreconocibles”, ridiculizó políticas públicas y volvió a la coerción económica como arma de seguridad nacional. No habló de cooperación; habló de obediencia.
El mensaje fue doble. Por un lado, Estados Unidos se reserva el derecho de imponer aranceles unilaterales y levantarlos si obtiene contrapartidas estratégicas. Por otro, la fuerza militar aparece como telón de fondo permanente. Trump llegó a afirmar que solo la “fuerza excesiva” impediría resistencias, para inmediatamente negar que vaya a usarla. La ambigüedad es parte del método. La historia se reescribe sin rubor: Washington se presenta como único garante de la seguridad europea y como vencedor exclusivo de la Segunda Guerra Mundial, borrando a aliados y a la Unión Soviética, y olvidando que Estados Unidos entró tarde en el conflicto y abandonó a la Segunda República española.
En ese marco, Groenlandia se convierte en pieza central del tablero ártico. No por su población ni por su autodeterminación, sino por su valor militar, energético y logístico. Trump habló del “Golden Dome” y de futuras conversaciones técnicas. El elenco negociador quedó claro: JD Vance, Marco Rubio, Steve Witkoff. Europa no figura. Dinamarca tampoco. La OTAN, en cambio, legitima el proceso con su silencio.
El chantaje no es retórico; es operativo. Trump lo explicitó: “Podéis decir sí, y lo agradeceremos; o no, y lo recordaremos”. La frase condensa una doctrina. El multilateralismo se reduce a asentimiento. La seguridad colectiva se subordina a la voluntad del hegemón. Y la dependencia europea de la OTAN, lejos de amortiguar el abuso, lo facilita.
EUROPA COMO PEÓN, LA OTAN COMO COARTADA
La escena es reveladora. Mientras Trump humilla a aliados y caricaturiza políticas sociales, Rutte aparece como interlocutor dócil, dispuesto a traducir la presión estadounidense en un “marco” aceptable. La OTAN deja de ser un paraguas defensivo para convertirse en coartada del expolio. No hay debate público europeo, no hay consulta a las poblaciones afectadas, no hay respeto por la soberanía danesa. Hay prisa y hay miedo.
El contraste es obsceno. Trump presume de desmantelar renovables, abrir centrales fósiles, despedir funcionariado y bajar impuestos a productores mientras eleva aranceles al resto del mundo. La agenda es abiertamente extractiva, y el Ártico encaja como guante. Groenlandia es hielo, pero también es poder. Y Europa acepta que ese poder se gestione desde Washington a cambio de alivio comercial temporal.
La retórica imperial alcanza a Canadá, a Suiza y a cualquiera que no se pliegue. Trump afirma que existen “gracias” a Estados Unidos. La humillación es política de Estado. Y, sin embargo, la respuesta europea es la resignación. No hay una estrategia común para reducir la dependencia militar. No hay una política industrial que escape al castigo arancelario. Hay sumisión organizada.
El resultado es una Europa desorientada, atrapada entre la presión estadounidense, el empuje de China y la guerra en Ucrania, incapaz de hablar con voz propia. Cuando la OTAN normaliza el ultimátum, vende algo más que un territorio. Vende la idea de que la seguridad justifica cualquier cesión. Vende la noción de que la paz se compra obedeciendo. Vende, en definitiva, Europa.
Groenlandia no es el final del camino; es el precedente. Si el hielo se negocia así en 2026, el resto vendrá después. Y no hará falta invocar la fuerza. Bastará con recordar quién manda y quién obedece.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir