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A raíz del conflicto entre Ayuso y Casado resuena el nombre de Alberto Nuñez Feijóo.
La semana pasada estallaba la guerra entre Ayuso y Casado, acusaciones cruzadas, espionaje y corrupción. Hechos que han hecho resonar el nombre de Alberto Núñez Feijóo para la Dirección Nacional del Partido Popular.
Feijóo apareció a la palestra en 2003, tras un conflicto similar al que se vive actualmente en Madrid, generado por fuego amigo. El entonces vicepresidente de la Xunta José Cuiña, delfín de Manuel Fraga, tuvo que dimitir después de que Génova filtrara que una de las empresas de su familia había vendido a la Xunta material para limpiar las playas de chapapote.

Así fue como Núñez Feijóo comenzaría a ocupar la presidencia, desde donde se posicionaría de cara al público como un elemento moderado y centrista dentro de la familia de los populares.
Sin embargo, como recalcan desde Público «las políticas que ha desarrollado el PP en Galicia durante sus casi trece años al frente de la Xunta desmienten su fama de conservador moderado y apuntan más bien a un neoliberal de libro».
«A pesar de que proviene del sector público, él no cree en lo público. Considera que la gestión privada es mucho más eficaz, flexible y simple. Lo pensaba hace años y creo que lo sigue pensando ahora», asegura un abogado que compartió despacho con el presidente de la Xunta en los tiempos en los que trabajaba en los servicios jurídicos de la Administración autonómica.
Después de trece años, el índice de pobreza en Galicia supera el 22%, con más de 597.000 personas pobres según los últimos datos de la Red Europea contra la Pobreza. De ellas, más de 312.000 son mujeres. La desigualdad en España tiene rostro de mujer que vive en la tierra donde gobierna Feijóo: cobran las segundas pensiones más bajas de todo el Estado, 836 euros de media, casi 300 euros por debajo de lo que perciben los pensionistas varones.
Previo a este ascenso queda en el imaginario público la escena protagonizada por Feijóo junto a Marcial Dorado, un narcotraficante de las costas gallegas.
«Lo de Dorado con Feijóo -recordemos, secretario general de aquella Conselleria- no fue una relación puntual fruto de un error de cálculo, sino una amistad añeja con un tipo al que toda Galicia sabía relacionado con el contrabando y el tráfico de drogas», exponen.
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