Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando los periódicos repiten el guion del imperio, la verdad deja de importar y empieza la justificación del fuego.
LA PRENSA LIBERAL QUE APLAUDE LOS TAMBORES
El 16 de noviembre de 2025 el Boston Globe publicó un artículo que rozaba lo grotesco. El texto, firmado por Antonio Matheus, sostenía que la población venezolana “no vería mal” una invasión estadounidense. Era un mensaje vacío, inflamable y acompañado del catálogo de clichés que en Washington se repiten desde 1998, cuando Hugo Chávez ganó las elecciones. Terrible represión, economía en ruinas, autoritarismo. Nada nuevo. Nada honesto.
Lo que el articulista evitó mencionar es lo que desbarata todo su edificio: las sanciones. El asfixiante cerco económico que impone Estados Unidos y que castiga no solo a Venezuela sino a cualquier país que se atreva a comerciar con ella. El bloqueo que retiene ingresos del petróleo venezolano en bancos controlados por Washington. Una economía golpeada de forma deliberada no puede evaluarse como si funcionara en condiciones normales, pero ese detalle desaparece siempre que conviene. Como desaparece que ni la propia DEA considera al Gobierno de Maduro un actor del narcotráfico, por mucho que esa acusación resulte útil para justificar buques de guerra patrullando el Caribe.
Lo más inquietante del artículo no eran sus falsedades sino su deseo explícito: pedir una invasión extranjera del país donde vive el propio autor. Una posición que en cualquier otra nación del mundo sería considerada traición. Pero cuando la petición coincide con los intereses de una potencia, los medios de referencia la blanquean como opinión legítima.
La reivindicación de la invasión conecta con el discurso de María Corina Machado, la candidata ultraderechista venezolana premiada este año con un Nobel que ya no simboliza la paz sino las conveniencias de las élites. Machado lleva dos décadas apoyando golpes de Estado promovidos desde Washington. Su objetivo es diáfano: restaurar a la clase compradora, aquella que cedió los recursos naturales a Estados Unidos durante gran parte del siglo XX.
La operación mediática del Boston Globe solo fue el primer aviso.
EL POST-AMEN: CUANDO EL EDITORIAL SE CONVIERTE EN ARMA
El 18 de noviembre de 2025, el Washington Post entró en escena desde un púlpito aún más poderoso: su editorial board. Allí no hablaba un columnista. Allí hablaba la línea oficial de un periódico que presume de liberalidad mientras defiende, sin pudor alguno, la expansión militar estadounidense.
El Post glorificó el nuevo “manifiesto de libertad” de Machado, un documento construido con los mimbres habituales del capitalismo más burdo. Privatizar todo lo que pueda generar beneficios. Entregar el sector petrolero “a la creatividad de mujeres y hombres libres”. Traducido: devolver PDVSA a manos privadas, normalmente estadounidenses. El periódico remató su aprobación con un “Amén a todo eso”. No había análisis. Solo devoción.
Pero el punto más revelador fue otro: asociar democracia con “seguridad energética en el hemisferio occidental”. En lenguaje llano significa esto: democracia es que Estados Unidos tenga combustible barato y estable. Democracia es que Venezuela actúe como surtidor de un imperio en declive. Democracia es obediencia.
La historia reciente demuestra lo contrario. Donde aterriza el “interés energético” estadounidense llegan también el autoritarismo impuesto, las privatizaciones a machetazos, y un modelo económico diseñado para expulsar a las mayorías de cualquier acceso a riqueza o poder.
La deriva del Post no sorprende desde que Jeff Bezos compró la cabecera. Su línea editorial se ha desplazado aún más a la derecha, y su dependencia de la industria tecnológica y militar estadounidense es demasiado evidente como para ocultarla. Una lectora lo resumió con precisión quirúrgica: “una pieza de propaganda torpe que parece un boletín de guerra de la Segunda Guerra Mundial”.
No es casualidad. Es un clima. Un propósito. Una escalada narrativa que prepara a la opinión pública estadounidense para aceptar una intervención militar que lleva décadas en la hoja de ruta de Washington.
La propaganda moderna ya no necesita gritar; solo necesita que repitamos, sin pestañear, lo que le conviene al poder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir