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El ala derecha del espectro político parece haber encontrado un tesoro en forma de pseudo-sindicato ultra
El coqueteo del Partido Popular (PP) y Vox con ciertos sectores de las fuerzas de seguridad en España no es un secreto a voces. Es más bien una algarabía estridente. Los pulcros uniformes de la Policía Nacional y la Guardia Civil se han visto arrastrados, quizás inconscientemente, en un tumultuoso vals político.
El epicentro de este cóctel explosivo fue la manifestación orquestada por Jusapol que sacudió las calles de Madrid en diciembre. ¿El disfraz para esta fastuosa producción política? Una movilización para “mejorar las condiciones laborales” de los efectivos de seguridad. Sin embargo, el libreto estaba en otro lugar.
LAS CALLES COMO TABLADO PARA UNA OPERETA POLÍTICA
Detrás de los reclamos, uno encuentra la sombra alargada de una manipulación que trasciende el bienestar de los servidores públicos. En la manifestación del 27 de noviembre de 2021, miles marcharon, alegando protestar por algo que el proyecto de reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana no decía. Aparentemente, la capacidad de lectura se desplomó y la reforma de la llamada Ley Mordaza se convirtió en un espantapájaros ideal.
El ala derecha del espectro político parece haber encontrado un tesoro en Jusapol. Pero, ¿a qué precio? La férvida resistencia a un gobierno progresista entre un sector de las fuerzas de seguridad parece haber sido catalizada por la emergencia de Vox, calentando las llamas del descontento en Cataluña.
Pero no podemos olvidar la participación de PP en este teatro callejero. Las banderas españolas no ondeaban por los salarios o la seguridad; eran marionetas en una ópera de fervor nacionalista y desdén ideológico.
Ah, y la estrella en ascenso: Jusapol. Un ente que comenzó como una asociación y luego se metamorfoseó en una especie de Hidra con cabezas institucionalizadas como Jupol y Jucil. La influencia de Jusapol en el tejido de las fuerzas de seguridad es preocupante.
¿Por qué? Su retórica se basa en la manipulación y el maximalismo, y un día fueron quienes señalaban con el dedo acusador a los sindicatos tradicionales como plagados de corrupción. Pero cuidado con lanzar piedras cuando se vive en una casa de cristal. Jupol ahora enfrenta acusaciones de malversación de fondos, con tarjetas de crédito brotando como champiñones en un bosque húmedo.
EL CAMINO PELIGROSO DE LA CONVENIENCIA POLÍTICA
Examinemos las consecuencias de este noviazgo entre Jusapol, PP y Vox. Las asociaciones de víctimas del terrorismo fueron la “sociedad civil” que el PP desplegó contra el gobierno socialista entre 2004 y 2011. ¿Es Jusapol la nueva arma del PP y Vox contra el gobierno actual?
La instrumentalización de cualquier sector de la sociedad, especialmente de aquellos encargados de mantener la ley y el orden, es peligrosa y potencialmente desestabilizadora. La Policía Nacional y la Guardia Civil deben permanecer al margen de la política, como guardianes imparciales de la seguridad ciudadana y la ley. Convertirlos en peones en un juego político no solo erosiona la confianza pública en estas instituciones, sino que también amenaza la cohesión social.
Las fuerzas de seguridad son esenciales para mantener la paz y la estabilidad de una nación. En el momento en que se politizan, se corre el riesgo de que el público comience a verlos no como protectores, sino como agentes de una agenda política específica. Esto es perjudicial para la democracia y el estado de derecho.
El uso político de las fuerzas de seguridad construye muros entre estas y la sociedad a la que deben proteger. Al final, esto podría resultar en una falta de cooperación y confianza por parte de la ciudadanía. En situaciones críticas, la cooperación y el apoyo de la población son vitales para el éxito de las operaciones de seguridad.
HACIA UNA RELACIÓN MÁS SANA
Es fundamental que las fuerzas de seguridad mantengan su independencia de los intereses políticos y se centren en su misión principal: proteger y servir a la sociedad.
Para esto, es importante que exista una clara separación entre la política y la seguridad. Los partidos políticos, sin importar su ideología, no deberían utilizar a las fuerzas de seguridad como herramientas para promover sus agendas.
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