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El médico lleva más de dos años encarcelado sin juicio y su familia denuncia deterioro físico, aislamiento y violencia
Israel quiere prolongar otros seis meses el encarcelamiento del pediatra palestino Hussam Abu Safiya. No es un caso nuevo, pero sí cada vez más grave. El médico fue detenido por fuerzas israelíes en el hospital Kamal Adwan en diciembre de 2024 y desde entonces permanece bajo detención administrativa. Es decir, sin cargos. Sin juicio. Sin fecha clara de salida.
La audiencia para decidir su futuro está fijada para el martes 28 de abril, mientras su situación genera preocupación internacional. En paralelo, crecen las denuncias sobre lo que ocurre dentro de las cárceles israelíes. En redes, imágenes y testimonios como los difundidos por Drop Site News sobre el caso vuelven a poner el foco en una práctica que permite encarcelar de forma indefinida sin necesidad de pruebas públicas.
La familia no entiende nada. O lo entiende demasiado bien. “No podemos comprender cómo un hombre que salva niños puede ser torturado y encarcelado en un lugar donde los niños están siendo asesinados”, explicó su hijo, Ilyas Abu Safiya. Es una frase que pesa. Y no es retórica.
ALARMAS SOBRE TORTURA, AISLAMIENTO Y NEGLIGENCIA MÉDICA
En los últimos meses, familiares, personal sanitario y expertos de Naciones Unidas han alertado sobre el estado del pediatra. Su abogado ni siquiera ha podido verlo en más de dos meses, desde su traslado a la prisión de Ketziot. Allí, según denuncian organizaciones como Physicians for Human Rights Israel, se han documentado episodios de violencia, pérdida significativa de peso y falta de atención médica.
No hay detalles completos. Apenas fragmentos. Pero lo suficiente para dibujar un patrón preocupante. El aislamiento prolongado, la incomunicación y la ausencia de garantías jurídicas convierten cada día en una incertidumbre absoluta. Para él. Para su familia.
Y el contexto no ayuda. La reciente aprobación en la Knesset de legislación que contempla la pena de muerte para palestinos ha intensificado el miedo. No es un matiz menor. Es un cambio estructural que eleva la gravedad de cada caso individual.
UN PATRÓN MÁS AMPLIO: MÉDICOS DETENIDOS Y SISTEMA SANITARIO BAJO ATAQUE
El caso de Abu Safiya no es aislado. Según datos publicados el 17 de abril por Healthcare Workers Watch, al menos 83 trabajadores sanitarios siguen detenidos por Israel. Desde el 7 de octubre de 2023, se han documentado cerca de 446 casos de médicos, enfermeras y personal sanitario arrestado. De ellos, 323 han sido liberados.
Las cifras son contundentes. De los profesionales aún encarcelados, 75 proceden de Gaza. Entre ellos hay 27 cargos senior, 41 de nivel medio y 7 perfiles junior. Y hay un dato especialmente inquietante: 60 fueron detenidos directamente dentro de centros de salud. Es decir, en su lugar de trabajo.
El tiempo también importa. Y mucho. Cada uno de estos trabajadores gazatíes ha pasado una media de 670 días en detención. Algunos superan los 880 días. En conjunto, suman más de 152 años acumulados en cárceles israelíes. Años. Literalmente.
La familia de Abu Safiya insiste en que la comunidad internacional debe actuar. No como gesto simbólico. Como intervención real. Porque cada día que pasa, dicen, el miedo crece. Y no solo por él. Por todos.
La historia de este pediatra es concreta, pero el problema es estructural. Un sistema que permite encarcelar sin juicio, aislar sin supervisión y castigar sin pruebas visibles. Lo que está en juego ya no es solo su libertad. Es el límite mismo de lo que se considera aceptable.
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