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Lorena Morales, portavoz de Mujer del PSOE, ha denunciado estas tétricas estrategias ideológicas de la Comunidad de Madrid.
La portavoz de Mujer del PSOE en la Asamblea madrile´ña, Lorena Morales, ha realizado una escabrosa denuncia que implica a la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso. “En lugar de mandar un vehículo de la consejería de Sanidad, envían una funeraria con un ataúd para adultos, lo que genera gran alarma y envía un mensaje ideológico durísimo”.
Esta vergonzosa acción forma parte de la demonización del aborto y la involución ideológica a la que la Comunidad de Madrid está sometiendo a sus ciudadanas. La estrategia también conlleva pagar con retraso a las clínicas de interrupción del embarazo o trabajar sin contrato con ellas.
«La Comunidad está asfixiando porque les debe cuatro meses, acumula una deuda de más de un millón de euros y trabaja con ellas sin convenio y sin contrato, lo que supone una gran inseguridad para las propias usuarias», denunciaba Morales en La SER.

Madrid y el aborto
Del total de 14.254 interrupciones del embarazo en toda la región en 2020, solo 2 se practicaron en un hospital público. Y eso a pesar de que casi la mitad de ellas -un 47 por ciento- se había informado del procedimiento en un centro público. Un gran número de estas derivaciones son debidas a la objeción de conciencia de sus médicos.
El resto de casos, 14.252, se derivan a una de estas clínicas acreditadas que, han confirmado la ausencia de un convenio estable con la Comunidad de Madrid, algo que no ocurre en otras comunidades autónomas.
La semana pasada, la portavoz de Más Madrid y médico, Mónica García, recordaba a Ayuso los casos en los que mujeres no han podido abortar en hospitales madrileños por la objeción de conciencia. Se refiere García a un caso que desvelaba la cadena Ser en el hospital Clínico de San Carlos, un centro público que se negó a practicar un aborto pese a la inviabilidad del feto y el riesgo para la mujer.
«Desconozco el caso del que me habla, pero créame que yo no voy a obligar a ningún médico de la Sanidad Pública madrileña a practicar un aborto contra su conciencia, que es el motivo el cual fue compañero suyo de carrera, una persona que empezó a estudiar Medicina para salvar vidas y no para hacer lo contrario», manifestaba Ayuso. «A lo mejor usted si, yo es que la tengo muy tranquila», zanjaba.
La historia de Marta
Marta Vigara, médica de Hospital Clínico San Carlos de Madrid, decidió llevar su gestación en el mismo lugar donde trabaja ya que le aportaba más seguridad «estar en casa», pero a los cuatro meses de embarazo, una rotura de bolsa complicó la situación. Sin líquido amniótico las probabilidades de supervivencia del feto eran muy bajas, por lo que los médicos del hospital le recomendaron interrumpir la gestación, pero ninguno de los ginecólogos del centro le practicaría el aborto.
Resulta que todos los médicos del Hospital Clínico San Carlos que podrían realizar el aborto son objetores de conciencia y se negaron a realizarlo. Marta tuvo que acudir a una clínica de interrupción voluntaria del embarazo.
Marta Vigara denunció con su testimonio lo que asegura que va en contra del código deontológico de su profesión: que exista una objeción de conciencia colectiva. Según ha podido saber el mismo medio, todos los médicos del departamento de Ginecología se declararon en 2009 objetores de conciencia y, desde entonces, derivan a las mujeres a clínicas privadas.
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