Del púlpito al parlamento: la vieja autoridad busca seguir dictando cómo debemos vivir
EL NACIONALCATOLICISMO NO MURIÓ EN 1975
España lleva cinco décadas diciendo que dejó atrás la alianza tóxica entre dictadura y altar. Pero basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que el nacionalcatolicismo no desapareció, solo cambió de traje. Los mismos dogmas que legitimaron al régimen siguen hoy operando en forma de lobby cultural, moral y político. Una estructura que aprendió a moverse en democracia sin renunciar a sus privilegios económicos ni a su ambición de ordenarlo todo: la educación, la sexualidad, la familia, los cuerpos.
La Iglesia católica, que durante cuarenta años fue columna vertebral del franquismo, ha transitado a una posición nueva que no es retirada ni penitencia, sino reorganización estratégica. El crucifijo ya no cuelga sobre los tribunales y las y los policías ya no juramentan “por Dios y por España”, pero la jerarquía eclesiástica mantiene una capacidad de presión política que cualquier multinacional envidiaría. Y lo hace desde una doble plataforma: sus redes internas de influencia y un Estado que continúa financiándola con dinero público sin exigirle rendición de cuentas real.
Mientras tanto, los discursos de odio —envueltos en incienso, sotana y retórica moralizante— siguen operando como herramientas de disciplinamiento social. No es casual que figuras como el obispo José Ignacio Munilla hayan dado un salto mediático y político desde 2020. El mismo prelado que hoy está bajo investigación de la Fiscalía por incitar a la discriminación del colectivo LGTBIQ+ es uno de los rostros más visibles de esta nueva ofensiva cultural. Un ejemplo perfecto de cómo el pasado se reescribe para seguir imponiendo obediencia: la culpa vuelve. El pecado vuelve. La cruz vuelve como excusa para intervenir en la vida de millones.
La Iglesia sabe que ha perdido fieles, pero eso no significa que haya perdido poder. Ha cambiado el rezo por el lobby, la misa por el plató de televisión, la homilía por el trending topic. Lo espiritual es ahora un vehículo para lo ideológico. Y lo ideológico es, de nuevo, un arma política.
El nacionalcatolicismo no murió: se adaptó al mercado.
LA FINANCIACIÓN PÚBLICA Y LA BATALLA POR LOS CUERPOS
El poder no sobrevive solo con mitología, también con dinero. En 2025, la Iglesia continúa recibiendo más de 11.000 millones de euros anuales entre financiación directa, exenciones fiscales, conciertos educativos y subvenciones varias. Un modelo de privilegio heredado del franquismo que ningún gobierno se ha atrevido a desmontar. Ni uno. Ni siquiera aquellos que presumen de laicidad en campaña y se arrepienten al llegar al BOE.
Ese dinero sostiene escuelas donde se segregan a niñas y niños, profesorados escogidos por criterios doctrinales, currículos donde la moral sexual de 1950 sigue disfrazada de valores cristianos. Y, mientras tanto, las y los jueces continúan dándose de bruces con casos de objeción de conciencia organizada contra la educación sexual, la igualdad de género o los derechos de las personas trans. La jerarquía católica no renunció a la censura; la tercerizó.
En materia de derechos sexuales y reproductivos, la Iglesia mantiene la misma obsesión controladora que durante el franquismo. Cambian las palabras, no la finalidad: impedir que las mujeres, las personas LGTBIQ+ y las familias no normativas tomen decisiones libres sobre sus cuerpos y su vida. No hay novedad doctrinal. Hay nostalgia de poder.
La ofensiva contra la llamada “ideología de género” —ese Frankenstein conceptual que sirve para combatir feminismo, diversidad y autonomía corporal— es la prueba más evidente. Desde púlpitos, radios y fundaciones vinculadas a la Conferencia Episcopal, se construye un clima moralizante que pretende convertir derechos civiles en amenazas. Y, en paralelo, se alimenta la idea de que la Iglesia es víctima de una persecución cultural, cuando lo cierto es que sigue parasitando recursos públicos mientras predica austeridad para las clases populares.
A lo que llaman tradición es en realidad violencia ritualizada para controlar el deseo y blindar estructuras de poder. En eso consiste la cruzada contemporánea: en recuperar, a través de las batallas culturales, la autoridad que perdieron en las urnas.
No buscan libertad religiosa. Buscan autoridad moral sobre nuestras vidas.
Cincuenta años después, la Iglesia sigue pretendiendo que puede decidir por quiénes amamos, cómo educamos, qué familias formamos y qué cuerpos son dignos. Ese es el legado que nunca depuró: la tentación permanente de gobernar sin haber sido elegida.
También te puede interesar
POLÍTICA ESTATAL
El efecto Maricarmen: un desahucio ha abierto la grieta que la política llevaba años evitando
25 septiembre 2026
Estrenamos #ReportajeSR: el negocio de conseguir que te enamores de una inteligencia artificial
21 septiembre 2026
La derecha tumba el registro de lobbies: menos luz sobre quién presiona al poder
17 septiembre 2026
Lo que España tiene que aprender de AMA Asturies
16 septiembre 2026Related posts
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
El OSCURO NEGOCIO de LOGRAR que te ENAMORES de una IA | #ReportajeSR
Durante años nos hablaron de la economía de la atención. Ahora, las grandes empresas tecnológicas han dado un paso más allá para monetizar algo mucho más íntimo: nuestro apego emocional. Desde dispositivos…
PAYPAL MAFIA: INFORME DEFINITIVO sobre los DUEÑOS del PODER #ReportajeSR
Durante las últimas semanas hemos ido desgranando las figuras que convirtieron a la «PayPal Mafia» en una de las redes de poder e influencia más determinantes del planeta a través de los…