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No se trata solo de indignarnos, sino de actuar. Que cada vídeo, cada tuit que esparza odio, sea un recordatorio de que la lucha por la igualdad y el respeto es más necesaria que nunca.
En el programa de hoy, Marina Lobo nos deja claro lo que muchos no se atreven a decir en voz alta: esos que se autodenominan «antifeministas» no son más que misóginos encubiertos. Hombres que no solo odian a las mujeres, sino que buscan constantemente maneras de denigrarlas y explotar su dolor para ganar notoriedad y dinero. Lo que se ha visto en las redes con el video de un hombre lucrándose del suicidio de su ex pareja es, simplemente, repugnante. Pero esto es solo un reflejo más de la podredumbre que ciertos individuos esparcen por internet, amparados por plataformas que, al parecer, son más rápidas censurando un pezón que un discurso de odio.
Marina no se anda con rodeos al desenmascarar a estos odiadores profesionales, que no conocen otra forma de relacionarse con las mujeres que no sea a través de la violencia y el desprecio. Y es que la misoginia no distingue; lo mismo va contra una mujer por ser feminista, por tener el pelo rojo, o simplemente por existir. El problema va mucho más allá de un solo individuo; es un sistema que permite, e incluso fomenta, este tipo de toxicidad.
Lobo también señala algo que todos deberíamos tener claro: el algoritmo de plataformas como YouTube está diseñado de tal manera que es fácil caer en la espiral de odio y machismo, como demostró Laura Weill en su libro «Los hombres que odian a las mujeres». Pero rendirse no es una opción. La lucha debe continuar, resistiendo y exponiendo a estos personajes que viven de difundir odio.
Por eso, es vital que no solo hablemos de estas situaciones, sino que las denunciemos y las combatamos. No se trata solo de indignarnos, sino de actuar. Que cada vídeo, cada tuit que esparza odio, sea un recordatorio de que la lucha por la igualdad y el respeto es más necesaria que nunca.
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