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La investigación del caso Plus Ultra empieza a dibujar algo más incómodo que una simple red de amistades empresariales: una estructura de empresas vacías, millones moviéndose sin actividad real y un circuito económico que, según el juez, terminaba beneficiando al entorno familiar de José Luis Rodríguez Zapatero.
La imagen es difícil de maquillar. Una empresa con un solo empleado. Ingresos casi inexistentes. Pérdidas acumuladas cercanas a los 850.000 euros. Y aun así, más de 2,6 millones entrando y saliendo de sus cuentas entre 2020 y 2025. No encaja. No encaja por ningún lado. Y precisamente por eso la Audiencia Nacional y la UDEF pusieron el foco sobre Inteligencia Prospectiva SL, una mercantil madrileña que el juez José Luis Calama define directamente como una sociedad “carente de actividad real”.
Porque aquí no se habla de una empresa exitosa que generaba beneficios extraordinarios. Todo lo contrario. Se habla de una compañía que apenas facturaba, que sobrevivía gracias a ampliaciones de capital y que, aun así, repartía cientos de miles de euros en pagos a sociedades vinculadas al entorno del expresidente socialista. Entre ellas, Whathefav SL, la empresa de sus hijas, que recibió 561.440 euros.
UNA EMPRESA SIN NEGOCIO… PERO CON MILLONES MOVIÉNDOSE
El informe de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude, incorporado a la causa el 25 de febrero, es bastante demoledor. Los técnicos de Hacienda describen una empresa con “actividad económica limitada”, ingresos mínimos y enormes gastos externos que generaron pérdidas continuadas. Pérdidas compensadas, casualmente, con sucesivas ampliaciones de capital por casi 700.000 euros.
La sospecha judicial es bastante clara: esas ampliaciones pudieron servir para introducir dinero extranjero en España bajo apariencia legal. Dinero que luego circulaba hacia distintas sociedades relacionadas con la supuesta trama. No es una insinuación política. Es literalmente la hipótesis que sostiene la investigación judicial.
Y aquí aparece otro detalle especialmente llamativo. Inteligencia Prospectiva no pidió devoluciones de IVA pese al enorme volumen de gastos declarados y a su situación deficitaria. Un comportamiento extraño para cualquier empresa normal. Muy extraño. El tipo de anomalía que hace que Hacienda empiece a mirar dos veces.
Los investigadores creen que la sociedad funcionaba como un simple “vehículo de pago”. Un canal financiero. Una caja de paso. Por eso el juez sostiene que muchos de esos contratos podrían no responder a servicios reales, sino a “instrumentos de cobertura formal” para justificar transferencias económicas ya decididas de antemano.
No hablamos solo de las hijas de Zapatero. También aparece Análisis Relevante, considerada pieza central del supuesto entramado y controlada por José Luis Martínez Martínez, amigo personal del expresidente. Esa empresa recibió más de 380.000 euros. Gate Center, el think tank presidido en su consejo asesor por Zapatero, obtuvo otros 266.200 euros. En total, 1,2 millones distribuidos entre sociedades vinculadas presuntamente a la red investigada.
Y mientras tanto la empresa seguía perdiendo dinero.
VENEZUELA, PETRÓLEO Y EL ENTORNO DE ZAPATERO
La investigación no se queda en la contabilidad. Ni mucho menos. El auto judicial también pone el foco en las conexiones internacionales de los hermanos venezolanos Domingo Arnaldo y Guillermo Alfredo Amaro Chacón, administradores de Inteligencia Prospectiva. Según el juez, su actividad “excede de forma manifiesta las capacidades y funciones propias de un empresario común”. Traducido: no parecían actuar como simples empresarios privados.
Las conversaciones halladas en el teléfono móvil del empresario José Luis Martínez apuntan a operaciones relacionadas con compraventas de petróleo entre el régimen venezolano y empresas chinas, con presencia de Delcy Rodríguez y con un supuesto papel “determinante” de Zapatero. Ahí es donde el asunto empieza a adquirir otra dimensión. Ya no es solo una cuestión de sociedades opacas y pagos sospechosos. Empieza a rozar directamente las relaciones internacionales, la intermediación política y los negocios geoestratégicos.
El juez sostiene que Domingo Arnaldo Amaro actuaba como intermediario internacional mientras Inteligencia Prospectiva funcionaba como canal financiero para mover fondos hacia empresas de la red. Entre ellas, nuevamente, Whathefav y el think tank vinculado al expresidente socialista.
Por eso la Audiencia Nacional autorizó el registro de la sede de la empresa en Madrid. Buscan contratos, facturas, documentos contables, archivos digitales y comunicaciones internas. Quieren reconstruir la cadena completa: quién daba instrucciones, quién movía el dinero y quién terminaba beneficiándose realmente de él.
Y aquí aparece el verdadero problema político. No solo judicial. Político.
Porque durante años, Zapatero ha sido presentado como una especie de figura moral intocable dentro del progresismo español. El hombre del talante. El referente internacional. El mediador global. Pero cada nueva línea de esta investigación empieza a dibujar algo mucho más turbio: un ecosistema de sociedades, amistades empresariales, intermediaciones internacionales y dinero circulando alrededor de una estructura que, según el juez, podría haber sido diseñada precisamente para ocultar el verdadero origen y destino de los fondos.
Todavía no hay condenas. Eso es importante decirlo. Pero tampoco estamos hablando de simples rumores de tertulia. Estamos hablando de registros judiciales, informes de Hacienda, movimientos bancarios millonarios y un juez de la Audiencia Nacional describiendo empresas instrumentales creadas para introducir dinero extranjero en España.
Y eso ya no suena a “campaña mediática”.
Suena a otra cosa.
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