Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Prometió acabar con las guerras eternas, pero en su primer año de regreso a la Casa Blanca Estados Unidos ha bombardeado siete países y amenaza con abrir otro frente contra Irán.
Donald Trump volvió a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025 con una promesa que había repetido durante años: acabar con las llamadas “guerras interminables”. El candidato que criticaba las intervenciones militares de Washington, el político que prometía concentrarse en los problemas internos de Estados Unidos, el líder que aseguraba que su país debía dejar de actuar como policía del mundo.
La realidad de su segundo mandato ha resultado bastante distinta.
En apenas 12 meses, Estados Unidos ha bombardeado siete países: Irán, Yemen, Siria, Irak, Somalia, Nigeria y Venezuela. Un mapa de ataques que se extiende por tres continentes y que desmonta con una facilidad casi obscena el relato del supuesto aislacionismo trumpista.
La última escalada comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos lanzó ataques contra Irán en coordinación con Israel. La operación abrió un nuevo escenario de guerra en Oriente Próximo y reavivó una dinámica que lleva décadas repitiéndose: Washington vuelve a intervenir militarmente mientras habla de estabilidad, seguridad y defensa de la democracia.
La paradoja es evidente: el presidente que se presenta como un hombre de paz gobierna el mayor aparato militar del planeta y lo utiliza con la misma frecuencia que sus predecesores.
LA HIPOCRESÍA DEL PACIFISMO IMPERIAL
La narrativa de Trump siempre ha sido clara: Estados Unidos no debe involucrarse en conflictos interminables. El problema es que su política exterior muestra exactamente lo contrario.
Durante la presidencia de Joe Biden (2021-2025), los ataques estadounidenses se concentraron sobre todo en países donde Washington ya tenía presencia militar directa o conflictos abiertos, como Irak, Afganistán o Yemen.
Trump ha ido más allá.
En lugar de limitar la intervención, ha ampliado el radio de acción militar estadounidense. En África, los bombardeos en Somalia y Nigeria se han intensificado bajo el argumento de combatir a grupos vinculados al Estado Islámico. En Oriente Próximo, los ataques en Siria, Irak y Yemen siguen formando parte de una guerra permanente que nunca termina de declararse oficialmente.
Y ahora se suma Irán, un conflicto que amenaza con incendiar toda la región.
El propio Trump ha declarado que Estados Unidos está “devastando” Irán, mientras no descarta desplegar tropas sobre el terreno si la situación lo requiere. Una frase que resume bien el cinismo del discurso: devastar países mientras se habla de paz.
Pero hay otro elemento que revela hasta qué punto el supuesto aislacionismo trumpista es más propaganda que realidad.
América Latina ha vuelto a entrar en la lista de escenarios militares estadounidenses.
EL REGRESO DEL INTERVENCIONISMO EN AMÉRICA LATINA
Durante décadas, América Latina fue uno de los principales laboratorios de la intervención estadounidense: golpes de Estado, invasiones, bloqueos económicos o guerras encubiertas.
En los últimos años ese protagonismo militar se había reducido. Hasta ahora.
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó un ataque contra Venezuela que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro, un episodio que reabrió un capítulo oscuro de la política exterior estadounidense en la región.
No es el único caso.
Desde el 2 de septiembre de 2025, Washington ha realizado 44 bombardeos en el Pacífico Oriental y el Caribe en operaciones relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. Estas acciones han provocado la muerte de 150 personas, muchas de ellas en operaciones poco transparentes y apenas discutidas en el debate público internacional.
A esto se suman las incursiones militares en Ecuador, realizadas con el consentimiento del gobierno de Quito, y las tensiones crecientes en la frontera con México, donde se han producido escaramuzas en operaciones de seguridad transfronteriza.
El patrón es claro.
Estados Unidos continúa utilizando su superioridad militar como herramienta política global, mientras sus presidentes presentan cada intervención como una operación puntual y necesaria.
La guerra permanente se ha normalizado hasta el punto de que los bombardeos se convierten en notas de prensa y los ataques a otros países en simples episodios de política exterior.
El resultado es un planeta en el que la mayor potencia militar del mundo puede atacar Estados soberanos en tres continentes mientras su presidente sigue proclamándose defensor de la paz.
Quizá el mayor triunfo de esta lógica imperial sea precisamente ese: que devastar países ya no escandalice a nadie mientras se repite el mantra de que todo se hace en nombre de la seguridad y la libertad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir