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Nuevos desvelamientos se están llevando a cabo contra las actuaciones de las tropas australianas en Afganistán.
Las imágenes difundidas por The Guardian Australia ha informado además que los oficiales no solamente estaban al corriente de lo acontecido, sino que participaron de estas prácticas deleznables.
Según las informaciones de The Guardian Australia «unos militares australianos bebieron cerveza de una pierna ortopédica de un soldado talibán muerto durante una operación militar en Afganistán».
El medio que reportó lo sucedido acompañó la información de imágenes que evidencian y atestiguan lo ocurrido.
Los hechos, añade el rotativo, tuvieron lugar en el bar no oficial ‘Fat Lady’s Arms’ que «fue creado en 2009 en la base militar de las fuerzas especiales australianas en la ciudad de Tarin Kowt (provincia de Uruzgán)».
En una de las imágenes difundidas por el medio se ve a un soldado, que según RT, «todavía forma parte de las fuerzas especiales australianas», bebiendo cerveza de la pierna, mientras que otra muestra a dos militares presuntamente bailando con ella.
Degollamientos de menores, asesinatos de mujeres y torturas de campesinos: los crímenes de tropas australianas en Afganistán
Recientemente el jefe de la Fuerza de Defensa de Australia (FDA), Angus Campbell, hizo publicos unos informes del inspector General de las FDA, Paul Brereton, sobre asesinatos de no combatientes llevados a cabo en Afganistán entre 2005 y 2016.
En ellos se relatan hasta 39 casos de ejecuciones civiles, consideradas delitos, por los que hay 25 militares vinculados. Campbell se refirió a ello como «posiblemente el episodio más vergonzoso en la historia militar de Australia».
Sin embargo, matiza RT, que «la versión difundida al público incluye indicios de que tal práctica podría haber sido empleada más ampliamente».
Para este informe Brerton se basó en dos reportes de la socióloga australiana Samantha Crompvoets, que utilizaron entrevistas a miembros del Comando de Operaciones Especiales.
De este modo queda demostrado que las tropas australianas cometieron en Afganistán «un gran número de asesinatos ilegales», como afirma la socióloga.
Estas, en su momento, exponía Crompvoets, se justificaban con excusas plausibles. Por ejemplo, se decía que en el momento de ser abatidas las víctimas «estaban corriendo a sus escondites de armas».
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