Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Sobran pisos turísticos y faltan viviendas, dice el Gobierno. Pero en vez de cortar la hemorragia, le ponen una tirita con impuestos.
La pregunta no es cuánto tributa un Airbnb. La pregunta es: ¿por qué sigue existiendo en barrios donde la gente no puede vivir?
I. El impuesto de la culpa ajena
21%. Ese es el nuevo IVA que el PSOE quiere aplicar a los pisos turísticos. Una medida presentada con bombo, platillo y —como siempre— sin el coraje necesario. Porque el problema no es que los Airbnb paguen poco: es que están expulsando a familias enteras de sus casas. Y si la respuesta es subirles el IVA, entonces hemos decidido gestionar el saqueo en lugar de frenarlo.
Mientras te suben el alquiler en Lavapiés, Gràcia o el Casco Antiguo de Palma, llegan turistas a hacerse selfies en lo que antes era el bar de tu vecina. Y el Gobierno responde como buen socialdemócrata: regulando para no molestar demasiado a los culpables. “Es que es una actividad económica”, dicen. Claro. Y el desahucio también es una operación inmobiliaria, ¿no?
II. Airbnb no es turismo: es desposesión
Pisos turísticos hay en todos lados. Pero en las ciudades que se toman en serio la vida vecinal, se prohíben, se reducen, se eliminan. Lisboa los restringe. Berlín los veta. Barcelona, pese a los tribunales, mantiene el pulso. ¿Qué hace Madrid? Los premia. ¿Y el Gobierno central? Les sube el IVA, como si eso bastara para frenar el modelo extractivista que convierte las ciudades en parques temáticos para extranjeros con billetera.
Porque no hablamos de una señora que alquila su piso en verano para irse al pueblo. Hablamos de fondos buitre, inmobiliarias zombis y plataformas multinacionales que compran edificios enteros y revenden habitaciones a precio de oro. Con porteros automáticos, claves digitales y cero contratos. ¿Y el PSOE? Se conforma con cobrar su parte.
III. ¿Y si en vez de cobrarles, les quitamos el negocio?
Un impuesto no va a devolverle su casa a nadie. No va a frenar la gentrificación. No va a recuperar el mercado del alquiler. Para eso hace falta prohibir los pisos turísticos en zonas tensionadas. De verdad. Con sanciones, decomisos y persecución fiscal. Porque no es solo una cuestión de vivienda: es una lucha por el derecho a la ciudad, por la vida digna, por el barrio que todavía resiste.
¿Suben el IVA? Bien. Pero eso no es política pública: es administración de la impotencia. Porque si el Gobierno reconoce que “sobran Airbnb”, la solución no es hacerlos más caros: es hacerlos desaparecer.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir