Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Escultura efímera con libros instalada en las calles de Cardiff, País de Gales, durante un festival literario con motivo del centenario de Roald Dahl en septiembre de 2016. Shutterstock / Haelen Haagen
En los últimos tiempos parece que está extendiéndose la idea de que la ficción debe ser placentera y agradable, y que los valores éticos y morales de los textos deben ir en consonancia con las convicciones actuales.
No obstante, la literatura tiene que molestar para hacer pensar al lector. Tiene que resultar incómoda, tanto en su forma como en su fondo, para que quien esté ante ella se vea, en ocasiones, obligado a parar, levantar los ojos del libro y reflexionar acerca de lo que está leyendo.
Las obras que reafirman los valores de la comunidad son, ciertamente, importantes, pero no son menos relevantes aquellas que importunan al ciudadano y lo enfrentan contra otros sistemas de creencias, que sin duda le harán dudar y cuestionarse sus propios principios.
Un debate en el mundo angloparlante
Aunque posteriormente, y debido al enorme revuelo mediático provocado, dieron marcha atrás, la decisión de la Roald Dahl Story Company –cuyos derechos eran adquiridos por la plataforma de streaming Netflix en septiembre de 2021– y Puffin Books de reescribir algunos fragmentos de libros tan icónicos del escritor británico Roald Dahl como Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate fue uno de los ejemplos más recientes de esta corriente que considera que los libros infantiles han de ser ejemplares o, como mínimo, correctos en los valores que transmiten.
Los responsables de la decisión explicaron que las obras de Dahl, escritas en su mayoría entre los años cuarenta y noventa del siglo XX, no reflejan los valores que hoy se consideran adecuados, de lo que se concluye que no deben aparecer en las lecturas destinadas al público infantil y juvenil.
De este modo, por ejemplo, la protagonista superdotada Matilda ya no aparecía leyendo a Kipling o a Conrad, sino a Jane Austen, y los icónicos Oompa Loompas serían descritos no como “hombres pequeños” sino como “personas pequeñas”.
Censura y bondad
Para confundir más aún la cuestión, algunos de los críticos con la decisión de Puffin Books no lo han hecho con el acierto esperado. Por ejemplo, Salman Rushdie, que afirmaba: “Roald Dahl no era un ángel, pero esto es una censura absurda”. Con esta afirmación, a pesar de querer romper una lanza a favor de Dahl, ahonda en la misma impostura de querer vincular bondad con ficción literaria. Aludir a la propia biografía del escritor supone que autores polémicos en lo personal no pudieran haber escrito obras que hoy consideramos sublimes y pertenecen a nuestro canon literario.
Más allá de considerar la oportunidad de esta decisión, que en el panorama editorial español, según ha afirmado la editorial Santillana, no se va a replicar, lo interesante es la reflexión que podemos hacer desde la Filología y la Teoría de la Literatura sobre si la ficción ha de ser ejemplar, si deben leerse solo novelas acordes a los valores que hoy se consideran válidos y apropiados. Además de qué novelas leer, la reflexión nos obliga a considerar, sobre todo, cómo debe leerse una ficción.
Dahl, a los 72 años, firmando libros en Amsterdam, Países Bajos, en octubre de 1988.
Wikimedia Commons / Rob Bogaerts / Anefo
¿Qué novelas merecen ser leídas?
Leer algo que defiende valores distintos a los nuestros nos obliga a articular una justificación que nos explique a nosotros mismos por qué nuestros valores son mejores. En nuestro país, autoras como Marta Sanz y Belén Gopegui, entre otros escritores, llevan trabajando en esta idea durante largo tiempo, tanto desde la literatura considerada para adultos como desde la literatura infantil.
Al defender la legitimidad e importancia de los textos incómodos, surge una cuestión fundamental: cómo leer dichos textos ficcionales. En este sentido, parece claro que ya desde la infancia y la adolescencia debe primar una lectura crítica de todos los libros, un proceso que permita que el lector reflexione, tanto desde su propia singularidad, como a través de la guía de sus padres y profesores.
Interpretar y ubicar
La lectura no es un acto independiente de la interpretación: no es otra cosa lo que conocemos como hermenéutica. Al confrontarnos con textos de otros momentos, que reflejan otros valores, la solución no es obviarlos, ni censurarlos, sino ser capaces de ubicarlos y entenderlos dentro de su contexto.
Solo este proceso de comprensión e interpretación adecuadas de los textos literarios permite extraer una lección fundamental, que debe aprender el lector cuanto antes si quiere desarrollarse plenamente dentro de su comunidad. Esta enseñanza consiste entender que los valores que hoy respetamos y consideramos válidos no lo han sido siempre y, por tanto, nada impide que en el futuro puedan sucumbir ante opciones políticas autoritarias.
La lectura de textos en los que se perciben diferentes sistemas de valores, e incluso con creencias que hoy no consideramos aptas, nos permite entender cómo los derechos y libertades que hoy disfrutamos no siempre han sido reconocidos como tales y cómo, por ello, es de enorme importancia formar ciudadanos críticos que reaccionen ante potenciales riesgos que pueda sufrir nuestra democracia.
Porque, hoy lo sabemos, el progreso no siempre implica necesariamente avance y, por ello, trabajar una lectura crítica cuanto antes, desde la infancia y la juventud, se convierte en una exigencia fundamental de nuestros tiempos.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir