Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
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E. Jean Carroll y la maquinaria de barro tras denunciar a Trump por violación
Trump perdió dos veces en los tribunales contra E. Jean Carroll. Dos veces.
Un jurado le atribuyó responsabilidad por abuso sexual y difamación en 2023, con 5 millones de dólares de indemnización. Otro jurado elevó la cifra a 83,3 millones en 2024 por sus ataques continuados.
Y aun así, Carroll no ha cobrado ni un céntimo. Ahora, encima, el Departamento de Justicia la investiga por posible perjurio.
Una mujer denuncia. Gana. Vuelve a ganar. No cobra. Y acaba bajo sospecha.
No quieren justicia. Quieren escarmiento.
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Irlanda golpea al negocio colonial israelí midiendo cada euro
Irlanda acaba de hacer algo que buena parte de Europa lleva años evitando: tocar, aunque sea mínimamente, el negocio que rodea a los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado.
La futura ley, que podría aprobarse antes de mediados de julio, prohibirá la importación de productos procedentes de los asentamientos de Cisjordania. No hablamos de una sanción devastadora. Apenas afecta a mercancías valoradas en unos 200.000 euros anuales. Y sin embargo, la reacción ha sido inmediata: presión de Israel, advertencias de congresistas estadounidenses y campañas de los lobbies empresariales.
Porque el problema nunca ha sido el dinero. El problema es el precedente.
Mientras gran parte de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos según el derecho internacional, la Unión Europea sigue comerciando con normalidad. Condena sobre el papel. Negocio en la práctica. Irlanda ha decidido romper parcialmente esa comodidad.
Eso sí, con límites muy claros. El Gobierno irlandés ha renunciado a incluir los servicios en la prohibición tras las presiones empresariales. Otra vez aparece la misma frontera: los derechos humanos llegan hasta donde no empiezan los beneficios de las multinacionales.
La ministra de Exteriores irlandesa ha señalado directamente el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania y la actuación del Gobierno israelí como razones para impulsar la medida. Una acusación poco habitual en una Europa que suele refugiarse en declaraciones ambiguas mientras la ocupación avanza sobre el terreno.
Lo más revelador es que una ley con un impacto económico tan reducido haya provocado semejante ofensiva política. Quizá porque deja al descubierto una realidad incómoda: durante décadas se ha permitido que los asentamientos funcionen como si fueran una actividad económica más, cuando son una pieza central de una ocupación que la mayoría del mundo considera ilegal.
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Trumpismo teocrático: los republicanos de Carolina del Norte ya plantean legalizar asesinatos para impedir abortos
Quieren que parezca una “defensa de la vida”. Pero lo que están escribiendo en Carolina del Norte es otra cosa: una puerta legal para justificar violencia contra mujeres, personal sanitario y cualquiera que ayude a abortar.
Sí. Legisladores republicanos han presentado una propuesta que podría amparar el uso de fuerza letal para impedir abortos. No es una exageración. Está en el texto.
El trumpismo ya no discute derechos reproductivos. Está construyendo un proyecto teocrático donde el cuerpo de las mujeres deja de pertenecerles y el fanatismo religioso empieza a infiltrarse en las leyes. Primero fueron las prohibiciones. Luego los anticonceptivos. Ahora esto.
Y lo peor es que estas barbaridades nunca aparecen de golpe. Primero parecen imposibles. Después “debatibles”. Luego llegan las víctimas.
España hierve en mayo mientras los negacionistas siguen vendiendo humo climático
Mayo. Y media España ya vive como si estuviera atrapada en agosto.
No es “calorcito”. No es “lo normal”. Estamos viendo récords históricos mientras las ciudades se convierten en hornos y las noches tropicales llegan antes que las rebajas de verano. Santander a más de 37 grados. Donostia rompiendo registros de hace casi un siglo. Y todavía hay quien se ríe de la crisis climática desde un plató con aire acondicionado.
Nos dijeron que exagerábamos. Que había tiempo. Que el mercado lo arreglaría solo. Mientras tanto, las petroleras siguen ganando miles de millones y la ciudadanía aprende a sobrevivir entre incendios, olas de calor y facturas imposibles.
El problema ya no es el futuro. El problema es que el futuro ha empezado.
El trumpismo quiso convertir a Bolsonaro en un mártir de Hollywood y ha terminado destapando otro escándalo de corrupción
Hollywood. Steve Bannon. QAnon. Bolsonaro convertido en mártir cinematográfico mientras Brasil arde entre corrupción, conspiraciones y delirios mesiánicos.
Querían vender una película épica para salvar al bolsonarismo antes de las elecciones de octubre. Lo que han conseguido es otra cosa: audios filtrados, sospechas de caja B, millones opacos y una candidatura que empieza a hundirse.
La extrema derecha lleva años intentando convertir la política en espectáculo. El problema aparece cuando el guion se rompe y empiezan a aparecer las facturas.
Y esta vez las cifras son obscenas.
Vídeo | Borja Iglesias deja en evidencia al fútbol domesticado: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo” ante Trump
Borja Iglesias ha dicho algo bastante simple: que estrechar la mano de Trump le generaría un conflicto. Y con eso ya ha conseguido enfadar a toda esa gente que pide “libertad de expresión” siempre que nadie diga nada incómodo.
El problema no es el fútbol. Bueno, sí. También. El problema es esta obsesión por fabricar deportistas mudos, perfectamente patrocinables, sin opinión y sin humanidad. Robots con botas. Porque en cuanto uno habla de valores, de política o de dignidad, saltan los mismos de siempre a decir que “mezcla deporte y política”. Como si los Mundiales, la FIFA y las fotos con presidentes fueran neutrales.
Borja Iglesias no incendió nada. Ni siquiera fue especialmente duro. Pero dejó una frase que retrata perfectamente el momento: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo”.
Y ahí está todo.
Mamdani plantea 200.000 viviendas asequibles nuevas y expone cómo golpear el corazón del negocio inmobiliario
La vivienda no se arregla rezando al mercado: se arregla poniendo dinero público, suelo, normas y poder político contra quienes han convertido vivir bajo techo en una subasta permanente. LA CIUDAD QUE CONSTRUYEN LAS Y LOS TRABAJADORES NO PUEDE EXPULSARLOS El 26 de mayo, el…
Netanyahu expande la guerra en Líbano y llama seguridad a una ocupación
Netanyahu acaba de dejarlo bastante claro: el alto el fuego en Líbano vale lo que Israel quiera que valga.
Desde el 17 de abril había una tregua. Sobre el papel. Porque sobre el terreno el ejército israelí no se ha ido, sigue ocupando parte del sur de Líbano y ahora presume de ampliar operaciones, tomar “posiciones estratégicas” y reforzar una supuesta zona de seguridad dentro de territorio ajeno.
Traducción: ocupación.
Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí ha dejado más de 3.200 personas asesinadas y más de 1 millón de desplazadas en Líbano. Aldeas demolidas, infraestructuras civiles destruidas, nuevas órdenes de evacuación y más de 100 objetivos bombardeados en una sola noche.
Y mientras tanto, Washington mira, calcula y bendice. El Gobierno de Trump habría dado luz verde a la escalada, con una condición casi obscena: no destrozar Beirut demasiado. Como si el problema fuera la intensidad estética de la destrucción y no la destrucción misma.
Israel vuelve a repetir el guion de la ocupación de Líbano. El mismo fracaso. La misma soberbia. La misma maquinaria de guerra vendida como defensa.
El hombre que robó 1 dólar para que la cárcel le diera un médico
Robó 1 dólar para que la cárcel le diera el médico que el mercado le negó
En 2011, Richard James Verone, 59 años, entró en un banco de Carolina del Norte y pidió 1 dólar. No huyó. No llevaba arma. Se sentó a esperar a la policía. No quería hacerse rico: quería que lo detuvieran. Había perdido su empleo, no tenía seguro médico y arrastraba dos discos rotos en la espalda, artritis, dolores en un pie y un bulto doloroso en el pecho. Su plan era tan desesperado como lógico: en libertad no podía pagarse un tratamiento; en prisión, el Estado tendría que atenderle.
La historia parece absurda hasta que se mira el sistema sanitario estadounidense.
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Las supervivientes de Epstein vuelven a pagar el precio de una impunidad obscena
Durante décadas, la red de Jeffrey Epstein funcionó como suelen funcionar las cloacas del poder: con dinero, contactos, silencio y una arquitectura social diseñada para que las víctimas sean siempre sospechosas y los poderosos, apenas nombres incómodos en un expediente. Mujeres y niñas fueron captadas, explotadas y violadas mientras demasiadas instituciones miraban hacia otro lado. Ahora, cuando la desclasificación de los Archivos Epstein debía servir para empujar verdad, justicia y reparación, muchas supervivientes han recibido otro castigo. Otro más. La maquinaria que no las protegió entonces tampoco las protege ahora.
Instagram borra a Sistema 161: cuando la censura digital apunta SOLO contra el antifascismo
Instagram ha eliminado la cuenta de Sistema 161, un proyecto de investigación antifascista que se había convertido en referencia para miles de personas, colectivos, sindicatos de vivienda, periodistas y vecinas y vecinos que necesitaban información rigurosa sobre organizaciones parapoliciales y redes ultras. El dato no es menor. La fecha importa porque marca otro episodio de una democracia tutelada por plataformas privadas que deciden qué voces pueden existir y cuáles deben ser borradas.
El ganador de la guerra entre EE.UU. e Irán es… Pakistán
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene un ganador inesperado. No es Washington. No es Tel Aviv. Ni siquiera Teherán, aunque haya logrado sobrevivir políticamente y convertir el estrecho de Ormuz en una palanca de presión mundial. El gran beneficiado es Pakistán, ese tercer actor que se colocó en el centro del tablero como mediador mientras el resto hacía lo de siempre: bombardear, amenazar, bloquear, negociar sobre escombros y llamar “diplomacia” a lo que antes fue destrucción planificada.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
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