09 Jul 2026

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INTERNACIONAL, PRINCIPAL

La extrema derecha avanza en América Latina bajo la ‘Doctrina Donroe’ 

Un fantasma recorre América Latina, pero esta vez no viene a pedir justicia social, soberanía o pan. Viene con gorra, alambradas, megacárceles, discursos contra la inmigración y reverencias a Washington. Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, las siete elecciones presidenciales celebradas en la región han terminado igual: victoria de una derecha cada vez más dura, más obediente y más cómoda en el lenguaje de la amenaza.

Siete de siete. Ecuador con Daniel Noboa, en abril de 2025. Bolivia con Rodrigo Paz, en octubre de 2025. Honduras con Nasry Asfura, en noviembre de 2025. Chile con José Antonio Kast, en diciembre de 2025. Costa Rica con Laura Fernández, en febrero. Perú con Keiko Fujimori, en junio. Colombia con Abelardo de la Espriella, también en junio. No es una anécdota regional ni un simple cambio de ciclo. Es un mapa político girando hacia una derecha que ya no necesita disfrazarse demasiado.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta 

Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.

La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.

No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.

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INTERNACIONAL

De la locura populista al autoritarismo: De la Espriella quiere copiar a Milei y Bukele 

Abelardo de la Espriella no llega como una rareza política. Llega como síntoma. Su victoria en la segunda vuelta del 21 de junio, con un 49,66% frente al 48,70% de Iván Cepeda, no es solo un resultado estrecho, menor a un punto. Es la prueba de que la ultraderecha latinoamericana ha aprendido a vender el miedo con envoltorio de salvación nacional. Y funciona. A veces por cansancio, a veces por rabia, a veces porque las élites mediáticas llevan años preparando el terreno.

El 25 de junio, el Consejo Nacional Electoral le entregó la credencial como presidente electo. La escena fue casi perfecta para la épica reaccionaria: discurso religioso, patria herida, enemigos internos, promesa de auditoría, acusaciones de saqueo y esa vieja coreografía de quien habla como si acabara de liberar un país, no de ganar unas elecciones por la mínima. De la Espriella dijo que gobernaría para todas las colombianas y todos los colombianos, pero su campaña ha respirado otra cosa. Ha respirado castigo. Ha respirado revancha. Ha respirado una idea de democracia donde primero se señala al enemigo y luego se discute si conserva derechos.

No hay misterio ideológico. El propio personaje se vende como “el tigre colombiano”, en una copia de saldo del zoológico político que convirtió a Milei en “león” y a Bukele en gerente carcelario de la seguridad. El problema no es el apodo, aunque ya dice bastante. El problema es el paquete completo: antipolítica para llegar al poder, moralismo para blindarse, mano dura para aplastar disidencias y neoliberalismo para abrir la caja pública a los de siempre.

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POLÍTICA ESTATAL

La causa contra Zapatero se desborda entre filtraciones, joyas y una investigación cada vez más difícil de acotar 

La causa abierta en la Audiencia Nacional contra José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado de ser una investigación delimitada para convertirse en una maquinaria expansiva. Una de esas máquinas que empiezan por un punto concreto y, de pronto, lo quieren devorar todo. El juez José Luis Calama partió del rescate público de Plus Ultra, pero las diligencias ya se han extendido a los trabajos del expresidente para Análisis Relevante, a asesorías en Latinoamérica, a la empresa de sus hijas y hasta a unas joyas encontradas por la UDEF en una caja fuerte de su despacho de Ferraz.

Zapatero denuncia que está siendo sometido a una “causa general”. No es una expresión menor. La defensa sostiene que la investigación ha traspasado los márgenes razonables de una instrucción penal y que, por el camino, se ha producido un “atropello” contra su intimidad. Y ahí empieza el problema político, judicial y mediático. Porque una cosa es investigar posibles delitos. Otra, muy distinta, es convertir una causa en una red de arrastre donde cabe todo: agendas, chats, pendrives, discos duros, mensajes privados y sospechas que se van encadenando como si la amplitud fuera una prueba.

Aquí conviene no hacer trampas. Hay hechos que deben investigarse. Hay indicios que la Audiencia Nacional considera relevantes. Hay acusaciones graves. Pero también hay derechos. Y cuando la investigación penal se convierte en espectáculo, la frontera entre justicia y linchamiento se vuelve peligrosamente fina.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil 

Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.

Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.

Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

‘MANGOS’, parte 1 | El nuevo club de tecnoligarcas que quiere controlar el mundo 

Durante años nos acostumbraron a escuchar GAFAM como si fuera una palabra técnica, casi neutra. Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft. Sonaba a mercado, a innovación, a empresas modernas con oficinas de cristal y discursos sobre conectar el mundo. La realidad era bastante menos amable: eran corporaciones privadas colocando sus manos sobre la comunicación, el comercio, los sistemas operativos, la publicidad, la nube y la vida cotidiana de miles de millones de personas.

Ahora llega otro nombre. MANGOS.

Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Seis gigantes, o aspirantes a gigantes absolutos, situados en el centro de la nueva economía de la inteligencia artificial. No estamos hablando de empresas que venden aplicaciones. Estamos hablando de compañías que quieren convertirse en la carretera, el peaje, el coche, el combustible y la policía de tráfico de la era digital.

Te contamos todo en este reportaje en 8 partes.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

Trump y la coartada perfecta: quizá nunca sepamos quién mató a más de 175 niñas y docentes en Irán 

Donald Trump ha encontrado una fórmula obscena para hablar de una escuela de niñas destruida en Irán: quizá nunca se sepa quién tuvo la culpa. Así. Como si más de 175 menores y docentes muertos fueran un problema técnico, una interferencia en el radar, una mala tarde de burocracia militar. Como si una escuela no fuera una escuela. Como si una niña muerta bajo los escombros pudiera archivarse bajo la categoría cómoda de “confusión”.

Trump dice que quizá nunca se sepa quién fue responsable del ataque contra una escuela de niñas en Irán que mató a más de 175 menores y docentes.