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La comisión del Congreso se convierte en un espejo incómodo para el líder del PP
🎥 Gabriel Rufián (@gabrielrufian) desmiente las seis mentiras de Núñez Feijóo respecto a la gestión de la dana pic.twitter.com/QOAYNMc6CA
— Público (@publico_es) February 2, 2026
La comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión del Congreso sobre la DANA no fue un trámite técnico. Fue un ejercicio de memoria selectiva, evasivas y medias verdades. Y ahí apareció Gabriel Rufián para hacer lo que suele hacer cuando detecta humo: señalar el fuego. Seis mentiras, seis contradicciones que dibujan un patrón. No errores. No despistes. Un relato construido para esquivar responsabilidades políticas.
PRIMERA MENTIRA: “NO HUBO AVISOS”
Los avisos sí existieron y constan por escrito.
Feijóo negó que se hubieran producido alertas previas suficientes. Rufián lo desmontó con un dato clave: la Confederación Hidrográfica del Júcar envió avisos que alertaban del riesgo. No fue una interpretación posterior ni una reconstrucción interesada. Fueron comunicaciones oficiales previas al desastre. Negarlas no borra su existencia, solo evidencia una estrategia de negación cuando los documentos contradicen el discurso.
SEGUNDA MENTIRA: “NO HE VISTO LOS MENSAJES ENTRE MAZÓN Y SÁNCHEZ”
La ignorancia fingida como coartada política.
Feijóo aseguró no haber visto los mensajes entre Carlos Mazón y Pedro Sánchez durante la gestión de la DANA. El problema no es solo la afirmación, sino su utilidad: no ver es no saber, y no saber es no responder. Rufián lo señaló con claridad: resulta inverosímil que el líder del PP ignore comunicaciones clave en una crisis de esta magnitud, especialmente cuando se utilizan como argumento político.
TERCERA MENTIRA: EL TELÉFONO QUE CAMBIA Y NO CAMBIA
Una versión distinta según convenga.
Feijóo entró en un terreno pantanoso al hablar de su teléfono móvil. Primero sí, luego no, después no queda claro. Un año tardó en entregar los mensajes del día de la DANA a petición judicial. Un año. Y, aun así, pretende erigirse en adalid de la transparencia. Rufián lo resumió sin rodeos: quien dice querer saber la verdad no retiene pruebas durante doce meses.
CUARTA MENTIRA: ¿QUIÉN ESTABA EN EL CECOPI?
Ni dentro ni fuera, según el momento.
Feijóo no logra aclarar si había o no representantes del Gobierno en el CECOPI. La ambigüedad no es casual. Sirve para repartir culpas sin concretar responsabilidades. Si estaban, el Estado es culpable. Si no estaban, el Estado abandonó. La contradicción no es un lapsus, es un recurso político para no asumir errores propios.
QUINTA MENTIRA: “QUEREMOS SABER LA VERDAD”
La verdad se retrasa cuando incomoda.
El discurso de Feijóo apela constantemente a la búsqueda de la verdad. Pero los hechos lo contradicen. Retrasar la entrega de información clave a la jueza durante un año no es colaborar, es obstaculizar. Rufián lo señaló como una incoherencia central: no se puede exigir luz mientras se bajan las persianas.
SEXTA MENTIRA: EL 90% DE LAS INDEMNIZACIONES
La más grave, porque afecta directamente a las víctimas.
Feijóo afirmó que el Govern había pagado más del 90% de las indemnizaciones a las personas afectadas. Rufián desmontó el dato con precisión: solo se han pagado daños materiales, pero no se ha reconocido a las víctimas como tales mediante un decreto, lo que impide acceder a compensaciones completas. Inflar cifras no es una discusión técnica. Es falsear la realidad de quienes aún esperan justicia y reparación.
Feijóo salió de la comisión como entró: aferrado a un relato que se deshace cuando se confronta con los hechos. Y seis mentiras después, el problema ya no es la DANA, sino la forma en que una parte de la política sigue creyendo que la memoria colectiva también se puede inundar.
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