Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Después de una aparición de Rocío Carrasco en un juzgado mucha gente se preguntaba quien eran los hombres que aparecían tras ella en las imágenes, los ‘Stop feminazis’.
Algunos medios de comunicación, como Huffington Post, los han tildado de «negacionistas de la violencia machista», que se ha»organizado para acosar a las mujeres que van a denunciar y difundir la idea de que el feminismo actúa en España con los hombres igual que el nazismo lo hacía en Alemania con los judíos».

Una de los hombres que puede identificarse tras Carrasco era Francisco Zugasti, quien fue uno de los dos hombres procesados en enero de este año por colgar pancartas en los juzgados de violencia contra la mujer con lemas como “Stop feminazis” o “indubio pro zorra”, pero «fueron absueltos porque el juez no lo consideró delito de odio».

Zugasti es una persona que a lo largo de los últimos años se ha visto involucrado en miles de polémicas, agresiones y delitos, pero también es el responsable de la asociación Projusticia.
Un día más en Villatinaja pic.twitter.com/5bcqmIlhz2
— Francisco Zugasti (@zugastiagui) June 17, 2021
Zugasti, aunque de forma rudimentaria, trata de darse a conocer a través de su canal de Youtube, plataforma en la que ha subido decenas de vídeos acosando la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero y contenido que trata de denunciar mujeres demandantes por violencia de género.

Comparte también manifestaciones a favor de los derechos del “hombre heterosexual perseguido por la ley” y montajes de las acciones que ha llevado a cabo ‘Stop feminazis’ en diversos juzgados de violencia de género, como protestas con carteles o pegadas de pegatinas.
La web de Projusticia relata sus posiciones ideológicas. Según su entendimiento los movimientos por los derechos de la mujer deben ser comparados con el nazismo.

«El feminazismo no es sino una ideología totalitaria producto de los disparates de Hegel, Marx y Engels. Desde el siglo XIX sus consecuencias han sido nefastas para todos quienes han tenido la desgracia de padecer regímenes basados en sus aberrantes ideas», concluye.
Carlota E. Ramirez considera que «este tipo de discursos empiezan a calar en los más jóvenes a través de algunos youtubers e influencers que producen contenido con millones y millones de visitas y defienden las mismas ideas que este tipo de asociaciones».
Y añade, «no sólo eso, sino que emiten directos exponiendo a mujeres feministas delante de cientos de menores, insultándolas y ridiculizándolas, lo que deriva en que estas mujeres pasen semanas enteras siendo acosadas por diferentes trolls y seguidores».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
New York Times: cuándo la prensa no hace su trabajo
Normalizar el poder cuando se desborda también es una forma de complicidad
«Esta guerra es una jodida estupidez»: el demoledor análisis de un historiador que deja en evidencia la estrategia de Trump en Irán
Un historiador militar desmonta la narrativa oficial y expone una guerra sin salida, más costosa cada día
Tel Aviv avanza sobre Líbano: la guerra permanente como proyecto político
La expansión territorial se disfraza de seguridad mientras se repite el patrón de Gaza: destruir, desplazar y reconfigurar el mapa a golpe de bomba
Vídeo | De Torrente a Santiago Segura: el peligro de blanquear la transfobia
Cuando quienes tienen altavoz banalizan la realidad, el daño no se queda en las palabras: se traduce en agresiones concretas
Vídeo | La mentira de la caza “necesaria”: lo que ya explicó Félix Rodríguez de la Fuente y seguimos ignorando
Durante décadas nos vendieron que disparar es gestionar, cuando en realidad es intervenir de forma torpe en sistemas que funcionan sin nosotros desde hace millones de años.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir