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Trump finge desmarcarse de la agenda ultraconservadora, pero sus políticas y nombramientos evidencian su sumisión a los intereses de la élite fósil.
Desmantelar organismos ambientales, privatizar recursos naturales, eliminar cualquier regulación sobre combustibles fósiles y dinamitar acuerdos climáticos. Esta es la hoja de ruta del Project 2025, el documento de más de 900 páginas que define el futuro que la ultraderecha estadounidense quiere imponer si logra el control total del Gobierno. A pesar de que Donald Trump ha intentado distanciarse de este programa en público, sus decisiones revelan lo contrario: su administración está plagada de nombres directamente extraídos de este manual del negacionismo.
Detrás de esta estrategia se encuentra la Heritage Foundation, un lobby ultraconservador con una larga historia de financiación por parte de la industria petrolera y grandes fortunas que llevan décadas moldeando la política estadounidense. Su objetivo es claro: desmantelar cualquier avance en regulación ambiental y devolver el poder absoluto a las grandes corporaciones fósiles.
UNA AGENDA ESCRITA POR LOS GRANDES CONTAMINADORES
El Project 2025 no es solo una guía ideológica, sino un plan de acción concreto diseñado para consolidar una nueva estructura de poder en EE. UU. Las propuestas son demoledoras:
- Apertura indiscriminada del Ártico y Groenlandia para la explotación de recursos.
- Desregulación total de la industria energética.
- Retirada definitiva del Acuerdo de París.
- Eliminación de organismos como la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica).
- Privatización de infraestructuras clave como el Canal de Panamá.
El plan cuenta con el respaldo de más de 100 grupos ultraconservadores vinculados a la industria fósil, entre ellos:
- Competitive Enterprise Institute (CEI): responsable de impulsar la retirada de EE. UU. del Acuerdo de París.
- Institute for Energy Research: lobby del gas y petróleo que asesoró a Trump en su primera administración.
- Texas Public Policy Foundation: grupo financiado por petroleras que promueve la expansión de combustibles fósiles.
- The Heartland Institute: un bastión del negacionismo climático que llegó a atacar a Greta Thunberg llamándola “histérica”.
El objetivo es claro: suprimir cualquier barrera que impida a las grandes empresas fósiles hacer y deshacer a su antojo.
TRUMP MIENTE: SU GOBIERNO SIGUE AL PIE DE LA LETRA EL PLAN
Trump ha negado repetidamente su vinculación con el Project 2025, pero la realidad desmiente sus palabras. Sus políticas y nombramientos evidencian una perfecta alineación con este programa.
Entre sus fichajes más recientes destacan:
- Lee Zeldin, director de la EPA, pese a su historial de ataques contra regulaciones ambientales.
- Doug Burgum, en el Departamento de Interior, con un perfil marcadamente proindustria fósil.
- Sean Duffy, al frente del Departamento de Transporte, un firme defensor de la desregulación energética.
- Brooke Rollins, secretaria de Agricultura y Ganadería, exlíder del Texas Public Policy Foundation, una de las organizaciones impulsoras del Project 2025.
A esto se suma JD Vance, actual vicepresidente de Trump, quien firmó el prólogo del libro del director de la Heritage Foundation, demostrando la connivencia entre la administración y el proyecto.
Mientras Trump vende la idea de “devolver el poder al pueblo”, su campaña ha sido financiada con 122 millones de dólares por seis dinastías multimillonarias. Entre ellas:
- La familia Coors, que donó 2,7 millones de dólares y ayudó a crear la Heritage Foundation.
- Los Koch, que han inyectado 165 millones en la industria del negacionismo climático desde los 80.
- Los Scaife, mecenas de la Heritage Foundation, con 21,5 millones para este proyecto.
- Los Bradley, que aportaron 52,9 millones a la agenda de Project 2025.
Trump no representa a la clase trabajadora. Representa a la élite petrolera que lo ha puesto donde está.
Las intenciones de su administración son claras: convertir a EE. UU. en la mayor fábrica de negacionismo climático del planeta, financiada con el dinero de la aristocracia fósil y dirigida por los mismos lobbies que llevan décadas destruyendo el medioambiente.
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Mientras la UE vuelve al carbón contaminante,debido al precio del gas americano.
Así que entre los yanquis y lxs payasxs de la UE, vamos de cabeza a más contaminación,a más armas para el neonazi Zelensky , más pobreza para la clase trabajadora de la ue.
El cambio climático ha sido relegado al último puesto de los proyectos del mundo, ahora es guerra ,guerra y mad guerra y eso es más contaminación, más muertes del pueblo, más mierda al horizonte, pero no pasa nada.
El pueblo tímidamente se manifiesta contra los asesinatos de Valencia, con los partidos políticos parásitos del sistema frenando y matando toda insurrección de la clase trabajadora.
Pues que sigan así, por borregos obreros sumisos ,guiados por líderes vainas de la supuesta izquierda.
Basta ver cómo reaccionan lxs griegxs por la muerte de 57 personas en un accidente de tren defectuoso .
Aquí somos una izquierda de pandereta incapaz de rebelarse contra el sistema capitalista .
Salud y anarkia