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Hace una semana saltaba la polémica al lanzar la derecha una campaña por que Pablo Fernández fue quiosquero.
Unidas Podemos presentaba el pasado sábado la candidatura a la presidencia de Castilla y León, que lidera de nuevo Pablo Fernández, en un acto de presentación en Valladolid.
El comienzo de esta campaña ya se auguraba caliente tras el bulo difundido por el candidato del PP, Mañueco y la secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, le ha tildado como «el candidato del bulo y de las trampas» por «intentar tapar una mentira con otra mentira más gorda».

Belarra se ha posicionado frente a las macrogranjas por la contaminación que generan y porque cree que van en contra de la ganadería familiar y extensiva, y ha asociado la polémica surgida entorno al ministro de Consumo a una mentira del PP «para tapar su corrupción».
Pablo Fernández tiraba del hilo y ha asociado la premura en la convocatoria de elecciones anticipadas a las «macrocausas por corrupción que tiene el PP», ya que Mañueco quiere celebrar los comicios antes de ver «desfilar por el banquillo de acusados a altos cargos del PP».
Fernández acusaba al presidente de la Junta y candidato del PP de «erigirse en adalid de la ganadería» mientras en los últimos cinco años ha apostado por macrogranajas en Castilla y León que han destruido 10.000 explotaciones familiares en la comunidad, ha asegurado.
Tras ello el polemista Javier Negre publicaba un tuit en el que decía que «El partido @PODEMOS es aquel donde un kioskero deja su humilde trabajo en León para ganar una pasta gansa, vestir de traje y presentarse por Valladolid para amarrar su sueldo público. Vean la evolución en tres fotos de @_PabloFdez_, su líder en Castilla y León».

La respuesta de Pablo Fernández no se hizo hecho derogar: «A Javier Negre no le gusta que sean los trabajadores quienes representen a la ciudadanía y defiendan sus derechos. Él prefiere a los señoritos corruptos o que no pagan la obra de su mansión. Disimulen un poco su clasismo».
A Javier Negre no le gusta que sean los trabajadores quienes representen a la ciudadanía y defiendan sus derechos.
— Pablo Fernández (@_PabloFdez_) January 16, 2022
Él prefiere a los señoritos corruptos o que no pagan la obra de su mansión. Disimulen un poco su clasismo. pic.twitter.com/SaPaCPXOBU
Tras la polémica Pablo Fernández no perdía el pistón y en una entrevista afirmaba estar «muy orgulloso de haber tenido un kiosco, de regentar un negocio, de saber lo que es trabajar muy duro y que creo que todo el mundo en este país tiene derecho a ejercer una representación pública y a ser representante de la ciudadanía».
«Me parece de un clasismo deleznable el hecho de que de que por alguien sea quiosquero o que alguien sea cajera de supermercado o que alguien sea dependiente de una tienda, eso le le impida acceder a un cargo público. Me parece realmente deplorable y denota una concepción clasista de la sociedad añadía».
«Nosotros siempre hemos dicho que estamos aquí para representar a la ciudadanía, que cualquier persona podría dedicarse, y debe dedicarse, a hacer política y desde luego, como digo yo, estoy muy orgulloso de saber lo que es llevar un negocio, de saber lo que es trabajar duro para poder ganarme la vida. Cosa que no puede decir Santiago Abascal, cosa que, por ejemplo, no puede decir Pablo Casado, al que le han regalado un máster», arremetía.
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