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La noche del 30 de septiembre al 1 de octubre marcará un punto de inflexión. A menos de 100 millas de Gaza, la Global Sumud Flotilla navega bajo una amenaza directa de Israel: drones hostigando a baja altura, barcos no identificados penetrando en la formación e interferencias en las comunicaciones que buscan aislar a la tripulación.
Mientras tanto, más de 500 personas —entre médicos, periodistas, observadores y activistas— mantienen el rumbo con un objetivo claro: romper el bloqueo ilegal sobre la Franja y entregar ayuda humanitaria. Pero el riesgo de intercepción es inminente.
Una ocupación del Mediterráneo
La Armada israelí ha anunciado que impondrá una zona de exclusión de 120 millas náuticas, extendiendo de facto la ocupación del Mediterráneo oriental. No se trata solo de un ataque contra la Flotilla, sino de una vulneración abierta del derecho internacional que pretende normalizar la impunidad israelí.
En este contexto, el papel del Gobierno español es bochornoso. Moncloa ha emitido un comunicado en el que pide a la tripulación abandonar su misión, renunciando a proteger a quienes viajan en la Flotilla. Una renuncia disfrazada de prudencia que en la práctica significa dejar en la estacada a 500 personas frente a un posible asalto militar.
Ni una palabra de garantías, ni un gesto de respaldo. El Ejecutivo se limita a repetir la narrativa de Israel y oculta incluso la ubicación real de la fragata española, cuya misión debería ser precisamente proteger vidas en riesgo.
Complicidad por acción y omisión
Aceptar como normal esta amenaza a una misión pacífica equivale a avalar la impunidad del Estado de Israel y silenciar la denuncia del genocidio en Gaza. Por acción y por omisión, el Gobierno español se convierte en cómplice de lo que pueda suceder.
No es un hecho aislado: tras haber respaldado el plan neocolonial de Trump para Gaza, Moncloa vuelve a alinearse con los intereses israelíes en lugar de defender el derecho internacional.
Todos los ojos en Gaza
La Global Sumud Flotilla simboliza lo contrario: dignidad, desobediencia civil frente al asedio y solidaridad internacional. Navega bajo riesgo, pero también bajo la mirada de miles de personas que entienden que Gaza no puede seguir condenada al silencio.
Esta noche, la tensión es máxima. Y el abandono del Gobierno español, absoluto.
👉 Todos los ojos en la Flotilla. Todos los ojos en Gaza.
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No hay colapso moral. No hay ruptura del consenso. Apenas un par de titulares que se consumen rápido y se olvidan aún más rápido. La impunidad ya no escandaliza: se asume.
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Viva Israel perroflas
Ojala israel sea destruido pedazo de mierda. Usted y su raza sionista dan asco, y digo sionista porque se que no todos los israelíes son asi. Lastima que los enfermos sean mas