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El jefe de gabinete de Ayuso pasó de señalar a “un vecino enfadado” a admitir que la imagen se la reenvió Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña.
Media hora en el juzgado y una versión que se mueve
Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, declaró este 6 de mayo como querellado por una presunta revelación de secretos. El caso gira en torno a la difusión, el 19 de marzo de 2024, de una fotografía y los datos personales de dos periodistas de El País en un chat con informadores.
A su llegada al tribunal, Rodríguez sostuvo que la imagen se la había enviado “un vecino enfadado” porque, según su versión, los periodistas habían molestado a su hija. A la salida, apenas media hora después, matizó el relato: quien le reenvió la foto fue Alberto González Amador, pareja de Ayuso. “Un vecino le manda a él la foto y él me la reenvía a mí”, explicó ante la prensa.
El cambio no es menor. Primero era un vecino. Después era el novio de la presidenta. Y todo ello en una causa donde lo que se investiga es si Rodríguez difundió indebidamente datos de dos periodistas que habían sido identificados por un agente cerca del domicilio de Ayuso.
Rodríguez negó haber recibido información de la Policía. Insistió en que reconoció a los periodistas al ver la foto porque los conocía por su trabajo. “Nunca he hablado con la policía de este asunto”, afirmó. También aseguró que se enteró después de que varios agentes les habían identificado en la calle.
La denuncia, los periodistas y el origen de la imagen
La denuncia sostiene que Rodríguez envió al chat de periodistas la foto de los dos informadores de El País, junto a sus nombres y apellidos, acusándoles de haber estado “acosando a los vecinos de la presidenta, incluido niñas menores de edad, en un acoso habitual en dictaduras”. La frase no era precisamente neutra. Era una carga política directa contra dos profesionales que estaban trabajando.
Ese mismo 19 de marzo de 2024, un agente de paisano pidió identificarse a los dos periodistas mientras investigaban la vivienda de Ayuso y de su pareja. La difusión del mensaje llegó pocos días después de conocerse que Alberto González Amador había sido denunciado por la Fiscalía por un presunto fraude fiscal de unos 350.000 euros.
Los dos periodistas perjudicados declararon este miércoles y ratificaron su denuncia. También lo hizo el jefe de información de Madrid de El País, que mantuvo su versión: según su información, las fotos de los periodistas se las enviaron a Miguel Ángel Rodríguez policías asignados a la seguridad de Ayuso.
Rodríguez, por su parte, intentó rebajar el asunto alegando que la identidad de los periodistas no era secreta. “Son dos personas que firman cada día en su periódico, no es ningún secreto”, afirmó. Pero la causa no se limita a si sus nombres eran conocidos. La cuestión es cómo llegó esa fotografía, qué datos se difundieron, en qué contexto y con qué finalidad.
La jueza de la sección de instrucción del tribunal de instancia número 25 de Madrid había citado a Rodríguez “en su condición de denunciado y querellado”, junto a los dos periodistas de El País y varios testigos. El jefe de gabinete de Ayuso denunció ante los medios que el PSOE mantiene la denuncia para que se le vea entrar en el juzgado y parezca culpable.
Pero lo que queda sobre la mesa es bastante más incómodo: el principal asesor de Ayuso difundió en un chat profesional la imagen y los datos de dos periodistas que investigaban un asunto sensible relacionado con la pareja de la presidenta. Y este 6 de mayo, en menos de una hora, su explicación sobre el origen de la foto cambió.
Cuando el poder convierte a periodistas en objetivo, el problema no es la foto: es el mensaje.
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