Dos lobos asesinados y exhibidos en Ponga: un crimen que muestra el desprecio por la vida y la naturaleza
El brutal asesinato de los lobos en Asturias revela una sociedad que justifica la violencia bajo la sombra del conflicto ganadero.
El 1% más rico devora «su parte» del planeta en solo 10 días
Mientras la mayoría lucha por sobrevivir, los más privilegiados aceleran el colapso climático sin pagar las consecuencias.
Detectan una relación entre los microplásticos y el cáncer
Mientras las empresas llenan sus bolsillos, la población respira partículas invisibles que podrían matarla.
Groenlandia se derrite: el impacto oculto de 2.347 kilómetros cúbicos de hielo perdido
El colapso del Ártico avanza mientras la comunidad internacional se mantiene inactiva
España, entre los pocos países democráticos que usan leyes contra el crimen organizado para reprimir activistas climáticos
En el combate contra el colapso ambiental, los activistas no son el problema. Son la solución.
El deshielo en dos años del Ártico: una bomba climática que España no puede ignorar
La justicia climática no será posible sin una lucha abierta contra el capitalismo fósil y su modelo de crecimiento ilimitado.
El Ártico al borde de la desaparición en solo dos años: la tragedia anunciada e ignorada del deshielo polar.
La pregunta ya no es si podremos revertir el daño, sino si tenemos la voluntad de detener este suicidio colectivo.
La tierra arde: el precio del negacionismo climático
El ritmo de calentamiento actual es de 0.2°C por década desde 1970, más rápido que en cualquier otro momento de la historia humana.
Acoso al científico Fernando Valladares: el precio de decir la verdad sobre la crisis climática
Difundir la verdad científica sobre el cambio climático se ha convertido en un acto de resistencia frente a un sistema que prefiere callar las alarmas en favor del lucro.
Emisiones de carbono en máximos: el planeta paga por la avaricia fósil
A pesar de las promesas y acuerdos, el uso de combustibles fósiles sigue creciendo sin control.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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