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La joven premio Nobel ha expresado en declaraciones a la BBC su preocupación por la suerte que pueden correr mujeres y niñas bajo los extremistas
La historia de drama y superación de Malala Yousafzai dio la vuelta al mundo en 2012,y hoy vuelve a cobrar tristemente protagonismo. La joven recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014 a los 17 años, se convirtió en la persona más joven en acceder a ese galardón en cualquiera de las categorías que se otorga, por lo que su mensaje debería ser escuchado con atención.
Malala es conocida por su activismo a favor de los derechos civiles, especialmente de los derechos de las mujeres en el valle del río Swat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa del noroeste de Pakistán, donde el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas, la promoción de Yousafzai se ha convertido en un movimiento con apoyo internacional.
A principios de 2009, cuando tenía entre once y doce años, Malala escribió un blog para la BBC bajo un pseudónimo, en donde detallaba su vida bajo la ocupación de los talibanes, sus intentos de tomar el control del valle y sus puntos de vista sobre la promoción de la educación de las niñas en el valle de Swat. Al verano siguiente, el periodista de The New York Times, Adam B. Ellick, rodó un documental sobre su vida, en el cual se mostraba cómo el ejército paquistaní intervino en la región.
En la tarde del 9 de octubre de 2012, Yousafzai subió a su autobús escolar en el distrito paquistaní de Swat. Un extremista talibán entró y preguntó por ella llamándola por su nombre, y luego le apuntó con una pistola y le disparó tres veces. Una de las balas dio en el lado izquierdo de la frente de Yousafzai, la bala atravesó la piel a través de la longitud de la cara, y luego atravesó su hombro.
Sobrevivió y el intento de asesinato conmovió a la comunidad nacional e internacional en apoyo a Yousafzai.

No cerremos la puerta a refugiados
Ahora, Malala ha instado a la comunidad internacional a no cerrar las puertas a los refugiados afganos ante la marcha masiva de civiles por acceso al poder talibán. «Los países tienen que abrir sus fronteras a los refugiados afganos», ha indicado.
La joven ha expresado en declaraciones a la BBC su preocupación por la suerte que pueden correr mujeres y niñas bajo los extremistas, en la medida en que los talibán las condenaron al ostracismo durante el régimen que concluyó en 2001.
Malala ha pedido a los gobernantes que insten a los talibán a garantizar, por encima de todo los respetos Derechos Humanos, garantizando una protección «inmediata» a traductores o activistas cuya vida está en peligro.
La activista ha indicado que ya ha enviado una carta a Imran Jan, primer ministro de Pakistán, para pedirle que autorice la acogida de las personas que puedan llegar desde Afganistán, el país vecino, así como para que promueva la educación y la protección de mujeres y niñas para que no pasen por lo que ella tuvo que pasar.
«Teníamos que esconder los libros bajo el pañuelo», recordaba Malala, al hablar de lo que supone para las mujeres la vida bajo el régimen talibán. Las mujeres, ha añadido, «siguen alzando sus voces, son valientes, son fuertes» y «deben tener más oportunidades y tiempo para decirnos lo que podemos hacer por ellas, por la paz en Afganistán».
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