Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
¿Por qué, en pleno 2024, miles de personas siguen saliendo a las calles para reclamar algo tan básico como un techo?
La respuesta es tan simple como indignante: porque quienes tienen el poder han decidido mirar hacia otro lado mientras las y los ciudadanos se ahogan en alquileres imposibles y ven cómo se esfumaron sus sueños de una vivienda propia. El Estado y los gobiernos autonómicos, encabezados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y el de Isabel Díaz Ayuso, han hecho oídos sordos a las demandas de una población desesperada. La vivienda ha dejado de ser un derecho y se ha convertido en una mercancía más en manos de especuladores.
LA INACCIÓN POLÍTICA Y LA IMPUNIDAD DE LOS RENTISTAS
El pasado 13 de octubre, más de 100.000 personas tomaron las calles de Madrid y Barcelona en una multitudinaria protesta contra la crisis de la vivienda. Las pancartas lo decían todo: “Ama tu barrio, odia a los rentistas”, “Bajad los alquileres o nos bajamos al casero” y “Hace falta ya una huelga de alquileres”. Cada lema recogía la frustración de un pueblo que ve cómo los alquileres se disparan mientras sus salarios permanecen congelados. Madrid y Barcelona no se manifestaron solo por unas cifras, se manifestaron porque la dignidad de las personas se ha convertido en una mercancía.
A lo largo de las calles, miles de voces resonaron al unísono, exigiendo que se tomen medidas inmediatas. Pero el verdadero mensaje iba más allá de las pancartas. La ocupación simbólica del Palacio del Ayuntamiento de Madrid por parte de un grupo de activistas fue un acto de desafío directo contra una clase política que ha traicionado a las y los ciudadanos al ponerse del lado de los especuladores y rentistas. Desde las ventanas del Ayuntamiento, se desplegó una pancarta que resumía la esencia de la protesta: “Los Rentistas nos roban, los políticos los defienden”.
Victoria Domínguez, de la Asamblea de Vivienda de Usera, lo expresó claramente al señalar la responsabilidad compartida entre los gobiernos central y autonómico. “Mientras no se regulen los precios de los alquileres, esto lo vamos a seguir arrastrando años y años”, declaró. Las y los manifestantes sabían que no enfrentan solo a Ayuso y su gestión desastrosa, sino a todo un sistema político que permite que las grandes empresas inmobiliarias y los fondos de inversión dominen el mercado de la vivienda.
Desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid, Víctor Paloma fue contundente al señalar que la vivienda no es solo cuestión de construir más o menos. “Esto va de defender un derecho, de revertir el modelo”, afirmó. Y es que, mientras los gobiernos continúan apostando por el ladrillo y la especulación, quienes necesitan un hogar digno siguen siendo despojados de su futuro.
DE LA ESPECULACIÓN A LA REPRESIÓN: EL FRACASO DEL MODELO ACTUAL
El panorama que denuncian las y los manifestantes no es exclusivo de Madrid. El Gobierno central no ha hecho más que dar largas a las demandas de quienes viven cada día con el miedo de ser desahuciados, y ha mantenido intactos los privilegios de aquellos que convierten las viviendas en activos financieros, ignorando el sufrimiento de las familias. Sánchez, Ayuso, y todos los que han pasado por las instituciones, han permitido que la vivienda se convierta en un lujo al alcance de pocos.
El 13 de octubre, la manifestación fue una advertencia para quienes gobiernan. No era solo una protesta más, sino un recordatorio de que la gente no está dispuesta a seguir soportando este abuso. Desde la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) hasta las organizaciones más pequeñas como PAH Vallekas, el mensaje fue claro: la paciencia se ha agotado y es hora de que los políticos cumplan con sus promesas.
Las demandas no pueden ser más claras: la regulación de los alquileres, un parque público de viviendas accesible y la suspensión de los desahucios sin alternativa habitacional. Es una cuestión de dignidad y derechos, no de economía ni de negocio. Pero, al parecer, este gobierno y los anteriores no han querido o no han sabido escuchar.
Mientras tanto, las y los manifestantes seguirán en las calles, gritando por los que han sido silenciados, luchando por los que han sido expulsados, y exigiendo un futuro donde la vivienda vuelva a ser un derecho y no una fuente de enriquecimiento para unos pocos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
El reto es enorme . ¿Suspensión de abonos de alquileres?