Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Agrupación Nacional lanza una campaña para victimizar a su líder,
Marine Le Pen ha abandonado su estrategia de «normalización» tras ser condenada por malversación de fondos públicos europeos, lo que le ha supuesto cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación inmediata. Esta sentencia le cierra el paso a las presidenciales de 2027, salvo que prospere un recurso que su abogado ya ha anunciado. Le Pen ha respondido acusando a las élites políticas y al sistema judicial de una persecución personal, calificando la decisión judicial como un intento deliberado de bloquear su candidatura.
La reacción de Agrupación Nacional ha sido inmediata, con representantes del partido denunciando una supuesta conspirión judicial para eliminar a su líder de la carrera presidencial. Le Pen ha declarado que «el sistema ha sacado la bomba nuclear», presentándose como mártir de una élite política corrompida, justo cuando ha sido condenada precisamente por corrupción. Esta estrategia podría incluso fortalecer a la extrema derecha al encajar en la narrativa de victimización de Le Pen.
Le Pen no niega los hechos. Justifica haber usado fondos europeos para pagar chóferes, asistentes personales y personal doméstico como una «diferencia administrativa» con Bruselas. El tribunal, en una sentencia de 152 páginas, ha señalado el «alto riesgo de reincidencia» como motivo para la inhabilitación inmediata, subrayando que ni ella ni los condenados han mostrado conciencia alguna de la ilegalidad de sus actos.
La ultraderecha ha convocado movilizaciones para este fin de semana en todo el país, en un intento de presionar a la Justicia desde la calle. Su objetivo no es defender la legalidad, sino debilitarla para reforzar su narrativa de asedio. Es el guion de siempre: cuando no pueden dominar las reglas, denuncian que las reglas están trucadas.
LA INHABILITACIÓN DIVIDE A LA CLASE POLÍTICA
La sentencia ha desatado un terremoto político, no solo por su contenido, sino por la reacción tibia de parte del arco parlamentario. Algunos sectores, incluso desde el Gobierno, han expresado más preocupación por la ejecución inmediata de la pena que por el delito que la motiva. El primer ministro François Bayrou ha sugerido que habría que «reflexionar» sobre la legalidad de la inhabilitación provisional. Bayrou se mostró «preocupado» por el veredicto, según informó ‘Le Parisien’.
La derecha tradicional se mueve entre el silencio cómplice y el cálculo electoral. Le Pen, al presentarse como víctima, está ocupando el centro del tablero político sin ceder un milímetro en su discurso antidemocrático. Mientras tanto, su delfín, Jordan Bardella, gana terreno como eventual candidato en 2027, tal y como predicen ya varios sondeos. Bardella, de 29 años, es el nuevo rostro antiinmigración de la extrema derecha francesa, aunque algunos observadores señalan su juventud y falta de experiencia.
La ley que permite esta inhabilitación provisional fue aprobada en 2016, tras el escándalo de Jérôme Cahuzac, ministro de Hacienda de Hollande que escondía cuentas en Suiza. Entonces, incluso Marine Le Pen la aplaudió. En 2013, pidió «inhabilitación de por vida para políticos corruptos». Hoy, cuando la ley se aplica a ella, denuncia un juicio político.
El doble rasero es evidente. A su favor, cuenta con la confusión instalada por sectores de la izquierda como Jean-Luc Mélenchon, que ha criticado la sentencia al sostener que solo «el pueblo puede destituir a un cargo electo». Mélenchon ha argumentado que la sentencia contra Le Pen es una amenaza para la democracia.
El Partido Socialista, los Ecologistas y el Partido Comunista han sido claros: esto no es un juicio político, sino una condena por corrupción. Y no cualquier corrupción: hablamos de malversar dinero público europeo durante años, para pagar favores personales y gastos del clan Le Pen. Negarlo no solo es un insulto a la inteligencia, sino un intento deliberado de socavar la legitimidad democrática.
Lo que está en juego no es solo una candidatura, sino la capacidad del sistema para defenderse de quienes quieren destruirlo desde dentro. Y cuando quienes deberían estar defendiendo la ley se muestran más preocupados por las consecuencias electorales de aplicarla, el fascismo sonríe.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir