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Un programa material para desactivar el autoritarismo desde abajo y romper el poder de la oligarquía.
Estados Unidos no se desliza hacia el autoritarismo por accidente. Donald Trump no irrumpe en el vacío, sino sobre décadas de precarización, desigualdad extrema y un sistema político secuestrado por el dinero. Frente a ese escenario, Bernie Sanders plantea algo que incomoda tanto a la derecha como al establishment demócrata: no basta con denunciar a Trump si no se ofrece una alternativa concreta que mejore la vida de la mayoría social. Su propuesta se articula en siete políticas que atacan la raíz del problema.
1. Sacar el dinero de la democracia
Sanders sitúa aquí el punto de partida. Mientras las elecciones se compren, la democracia será una ficción. Desde la sentencia Citizens United, multimillonarios y grandes corporaciones pueden invertir sin límites para condicionar gobiernos, leyes y agendas. El resultado es un sistema político diseñado para responder a quien paga, no a quien vota.
Derrotar a Trump implica impedir que la oligarquía siga comprando el poder. Sin esta ruptura, cualquier reforma es reversible.
2. Sanidad universal como derecho, no como negocio
El dato es estructural: 85 millones de personas están sin cobertura sanitaria o infraaseguradas. La esperanza de vida en Estados Unidos es inferior a la de la mayoría de países ricos y la escasez de personal sanitario es crónica.
Sanders defiende Medicare for All como garantía básica de dignidad. Un sistema que arruina a la población por enfermar es incompatible con cualquier idea de libertad. Trump no creó este desastre, pero lo profundiza al blindar a las aseguradoras y farmacéuticas.
3. Vivienda pública frente al saqueo inmobiliario
El precio medio de la vivienda supera los 400.000 dólares y más de 20 millones de hogares destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar alquiler o hipoteca. No es un fallo del mercado. Es un modelo de extracción de rentas.
Sanders propone construir millones de viviendas públicas y asequibles, devolver la vivienda a su función social y permitir que la juventud acceda a un hogar sin endeudarse de por vida. Sin techo garantizado no hay democracia funcional.
4. Educación y cuidados como infraestructura social
Estados Unidos queda rezagado en educación, el sistema de cuidados está roto y millones de jóvenes no pueden pagar la universidad sin asumir deudas vitalicias.
La propuesta es clara: educación pública gratuita en universidades, centros de formación y escuelas de medicina, junto a un sistema de educación infantil y cuidados universal. Invertir en conocimiento y cuidados no es gasto, es soberanía social.
5. Pensiones dignas frente a la financiarización de la vejez
Sanders denuncia la erosión de la Seguridad Social y la sustitución de pensiones públicas por productos financieros inestables. La vejez se ha convertido en otro nicho de negocio.
Su planteamiento pasa por ampliar la Seguridad Social y recuperar pensiones públicas suficientes, garantizando que nadie tenga que elegir entre comer o medicarse tras décadas de trabajo.
6. Salarios dignos y sindicatos fuertes
El trabajo ya no protege de la pobreza. Millones de personas trabajan a tiempo completo y siguen sin llegar a fin de mes.
Sanders defiende un salario mínimo que permita vivir y el derecho efectivo a sindicalizarse. No como concesión, sino como contrapeso democrático frente al poder corporativo. Sin organización laboral, la ultraderecha canaliza la frustración hacia el odio.
7. Que las grandes fortunas paguen lo que deben
El cierre del programa es fiscal. Las grandes corporaciones y los ultrarricos pagan proporcionalmente menos que la clase trabajadora. No por casualidad, sino por diseño legal.
Sanders exige una reforma fiscal real que haga tributar a quienes más concentran riqueza. Sin redistribución, el autoritarismo encuentra terreno fértil en la desigualdad.
Sanders insiste en que derrotar a Trump no es un ejercicio moral, sino material. La experiencia del alcalde neoyorquino Zohran Mamdani, que pasó del 1 % en las encuestas a ganar con una red de más de 90.000 voluntarias y voluntarios, demuestra que la movilización social organizada puede vencer al dinero y al aparato.
Trump es la expresión política de un sistema agotado. Estas siete políticas no son un eslogan progresista, sino una disputa directa por quién manda en la economía, en la democracia y en la vida cotidiana. Sin ese conflicto, el autoritarismo no se derrota: se administra.
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