Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La artista denuncia la violencia migratoria de Estados Unidos en pleno escenario internacional y señala la crueldad como doctrina de Estado.
Desde un escenario a más de 10.000 kilómetros de Washington, Lady Gaga decidió decir lo que buena parte de la industria cultural estadounidense calla. Durante su concierto en Tokio, la cantante interrumpió el espectáculo para condenar públicamente la violencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el ICE, y pedir “piedad” al Gobierno de Donald Trump. No fue una consigna vaga ni una metáfora artística: fue una interpelación directa a una política migratoria que ha normalizado el terror administrativo, la deportación como castigo ejemplar y la deshumanización sistemática de las personas migrantes.
Lady Gaga condemns ICE in heartfelt speech at the MAYHEM Ball in Tokyo tonight:
— Gaga Daily (@gagadaily) January 29, 2026
"I want to take a second to talk about something that’s extremely important to me. Something important to people all over the world and especially in America right now. In a couple of days, I'm gonna… pic.twitter.com/UmfXmZIKPy
El mensaje no llega en el vacío. Estados Unidos vive desde hace años una militarización del control migratorio que se ha intensificado bajo el trumpismo, con redadas masivas, detenciones arbitrarias, separaciones familiares y muertes evitables. El U.S. Immigration and Customs Enforcement, lejos de actuar como un organismo administrativo, opera como un brazo coercitivo que impone miedo en barrios enteros, con especial saña sobre comunidades racializadas y trabajadoras. No es un fallo del sistema, es el sistema funcionando como fue diseñado.
Que Gaga pronuncie estas palabras en Tokio no es un detalle menor. Hablar fuera del territorio estadounidense es también romper el cerco narrativo interno, señalar que la violencia migratoria no es un asunto doméstico sino una cuestión de derechos humanos con alcance global. Mientras la Casa Blanca intenta vender orden y legalidad, lo que exporta es una política de excepción permanente donde la vida de ciertas personas vale menos por su origen, su acento o su estatus administrativo.
La reacción del poder suele ser previsible. Cuando una figura pública denuncia el abuso, se le exige neutralidad, se la acusa de ingenua o se le recuerda que “no es experta”. Ese argumento siempre aparece cuando alguien con altavoz señala lo evidente: que el ICE ha acumulado denuncias por abusos, negligencias médicas y uso desproporcionado de la fuerza, y que la administración Trump no solo no ha corregido esa deriva, sino que la ha convertido en seña de identidad política. El miedo como herramienta electoral. La crueldad como mensaje.
Lady Gaga no pidió un matiz técnico ni una reforma cosmética. Pidió piedad. Esa palabra, incómoda en la retórica del poder, expone la raíz del problema: no estamos ante un debate jurídico, sino ante una crisis moral. Cuando un Estado necesita humillar y aterrorizar para sostener su frontera, lo que está defendiendo no es la ley, sino una jerarquía de vidas.
En un mundo donde demasiadas estrellas prefieren el silencio para no molestar a patrocinadores, que una artista global use su escenario para denunciar la violencia institucional no es un gesto estético, es una toma de posición. Y deja una pregunta flotando, incómoda y persistente: si incluso desde Tokio se ve la brutalidad del ICE, ¿qué excusa queda para quienes siguen mirando hacia otro lado desde dentro.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir