Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Es imperativo construir una estrategia conjunta de progreso y respeto a los derechos humanos para recuperar la lucha en las calles y la movilización democrática.
La situación de los derechos LGTBI en España se encuentra bajo una embestida creciente por parte de la ultraderecha. El Partido Popular (PP) y Vox han reafirmado su oposición a la bandera arcoíris y a los derechos del colectivo, creando un ambiente de creciente tensión justo antes de la celebración del Orgullo LGTBI.
La homofobia institucional, un término que se popularizó durante el segundo gobierno de José María Aznar, ha resurgido con fuerza. Las expresiones de odio desde las instituciones son constantes. Recientemente, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá (PP), justificó la ausencia de la bandera arcoíris en el ayuntamiento argumentando que, de colgarla, tendría que hacer lo mismo «el día del ELA, el día del Alzhéimer o el día del cáncer». Estas declaraciones reavivan el dolor de un pasado donde la vinculación con la enfermedad era una carga constante para el colectivo. El Ministerio de Igualdad ha anunciado que estudia acciones penales contra la alcaldesa.
En Valencia, el director general de Diversidad de la Generalitat, Stephane Soriano, atacó al principal colectivo LGTBI de la comunidad, Lambda, negando cualquier apoyo económico y desafiándolos a «buscarse la vida». Estos ataques buscan minar la legitimidad del colectivo y reflejan una estrategia de burla y ridiculización.
Retroceso de los derechos en las instituciones
En Toledo, el alcalde Carlos Vázquez Romo (PP) ordenó retirar una bandera LGTBI del hemiciclo, retrasando el inicio del pleno hasta que un policía local la removiera. En Extremadura, el diputado ultra Javier Bravo se burló de la línea telefónica contra la LGTBIfobia, número 028, comparándola con «la asociación de bigotudos que fuman».
En Valdemorillo (Madrid), el PP y Vox censuraron una charla sobre la comunidad trans, argumentando que «estos temas se deben tratar desde el punto de vista científico, no ideológico». En Navarra, Vox bloqueó una declaración institucional con motivo del Orgullo, mientras que en Talavera y Cartagena, la ultraderecha se opuso a la exhibición de símbolos en apoyo al colectivo, calificándolo de «adoctrinamiento de menores».
En Madrid, la presentación de la cartelería del Orgullo por parte del Ayuntamiento ha sido criticada por no incluir símbolos ni siglas del colectivo. El colectivo denuncia que esto presenta el Orgullo como una festividad basada en el alcohol y el sexo, perpetuando estigmas y estereotipos. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, afirmó que «empujar a la hormonación y al delirio trans está creando graves problemas», declaraciones que han sido recurridas por el Consejo de Ministros ante el Tribunal Constitucional.
Símbolos y derechos formales en el punto de mira
Los discursos de la ultraderecha recuerdan los de épocas pasadas. Aquilino Polaino, conocido por su testimonio en la Comisión de Justicia del Senado durante la tramitación de la ley del matrimonio igualitario, afirmó que la homosexualidad era una patología. Estos discursos, que equiparan la homosexualidad con enfermedades, nutren un odio latente en la sociedad.
La presencia de la extrema derecha ha normalizado el discurso de odio. Las voces conservadoras y ultras buscan rescatar expresiones denigrantes para afirmar su superioridad, lo que ha sido caldo de cultivo para agresiones y violencia en las calles.
Estos discursos están cada vez más legitimados en la sociedad y el poder político. La consecuencia es un aumento de la violencia y las agresiones. es hora de pasar a la acción, más allá del análisis.
Necesidad de acción y resistencia
La insensibilidad de la sociedad ante estos discursos es preocupante. Uno de cada cinco delitos de odio en las últimas dos décadas ha tenido su raíz en la LGTBIfobia, según el Consejo General del Poder Judicial. El perfil del agresor suele ser un hombre joven, vinculado a grupos extremistas.
El pasado 20 de junio se aplaudió la creación de una subcomisión para desarrollar un Pacto de Estado contra los discursos de odio, a pesar de la oposición de la ultraderecha. Es imperativo construir una estrategia conjunta de progreso y respeto a los derechos humanos para recuperar la lucha en las calles y la movilización democrática.
La batalla por los derechos LGTBI en España es más urgente que nunca. La resistencia y la pedagogía son herramientas esenciales para combatir una ideología de odio que amenaza con destruir cualquier avance en igualdad. La historia de lucha y progreso debe ser recordada y continuada para garantizar que los derechos humanos sean respetados y protegidos en todo momento.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir