Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El Partido Popular y Vox, en una alianza que refleja su regresión ideológica, han tomado la indignante decisión de suprimir el Premio Guillem Agulló, un reconocimiento vital en la lucha contra la xenofobia y los delitos de odio. Desde 2017, este galardón ha representado un homenaje a aquellos que se enfrentan al creciente avance del extremismo y la intolerancia en nuestra sociedad.
La memoria de Guillem Agulló, un símbolo de resistencia antifascista, se ve ahora mancillada por el oportunismo político y la ceguera ideológica de quienes deberían proteger los valores democráticos.
UNA DECISIÓN ARBITRARIA IMPUESTA POR LA ULTRADERECHA
El argumento esgrimido por Vox para esta eliminación resulta más que cuestionable. Pretenden desvincularse de una iniciativa que, paradójicamente, busca combatir las mismas ideologías extremistas que ellos representan. José María Llanos, portavoz de Vox, justifica la medida argumentando que la denominación del premio fue una imposición unilateral de anteriores legislaturas. Sin embargo, esta excusa no puede ocultar la verdadera intención detrás de la supresión: el desprecio por la lucha antifascista y el intento de borrar la memoria de quienes han sacrificado sus vidas en esa lucha.
La alianza entre PP y Vox refleja su complicidad en el avance de una agenda política que socava los cimientos de la convivencia democrática, relegando a un segundo plano la defensa de los derechos humanos y la diversidad.
UNA AFRENTA A LA MEMORIA Y LA JUSTICIA
Guillem Agulló, un joven valiente asesinado por su compromiso con la tolerancia y la justicia, ve ahora cómo su nombre es borrado de un premio que llevaba su legado. Esta decisión es más que una simple cancelación administrativa; es un insulto a su memoria y a todos aquellos que han luchado por construir una sociedad más justa e inclusiva.
La eliminación del Premio Guillem Agulló representa un retroceso en la lucha contra el odio y la discriminación, perpetuando un clima de impunidad para aquellos que promueven la intolerancia y el extremismo.
LA NECESIDAD DE UNA RESPUESTA COLECTIVA
Ante esta afrenta a los valores democráticos, es imperativo que la sociedad civil y las instituciones levanten su voz en defensa de la justicia y la memoria. No podemos permitir que la ultraderecha y sus cómplices políticos borren de un plumazo décadas de lucha por la igualdad y la dignidad humana.
Es hora de que todos aquellos comprometidos con la defensa de los derechos fundamentales se unan para denunciar esta ignominia y exigir que se restablezca el Premio Guillem Agulló en toda su integridad.
LA RESISTENCIA ANTE EL AVANCE DEL FASCISMO
La eliminación del Premio Guillem Agulló es un claro indicio del peligro que representa el ascenso del discurso extremista en nuestra sociedad. No podemos permitir que el odio y la intolerancia se impongan sobre los valores democráticos y los derechos humanos. Es responsabilidad de todos levantarnos contra esta amenaza y defender con firmeza los principios de igualdad, justicia y libertad por los que Guillem Agulló dio su vida.
La memoria de Guillem Agulló nos recuerda que la lucha contra el fascismo es una tarea constante y que debemos estar siempre alerta ante cualquier intento de socavar nuestros derechos y libertades fundamentales. No permitamos que su legado sea silenciado por aquellos que buscan perpetuar el odio y la división en nuestra sociedad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir