Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La cultura popular debe evolucionar con el tiempo, no anclarse en actitudes que son, en el mejor de los casos, profundamente ofensivas y, en el peor, criminales.
En un país donde las instituciones deberían representar la integridad, la reciente actuación del alcalde de Vita, Antonio Martín Hernández, ha sido un golpe bajo a la moral colectiva. Durante las fiestas de su municipio en Ávila, entonó una canción que, de manera explícita, describe la violación de una niña. Ante la indignación generalizada, su única defensa ha sido escudarse en que la canción es parte de las tradiciones locales. Este argumento es tan débil como insultante, ya que legitima la perpetuación de prácticas y discursos retrógrados bajo la bandera del folclore.
LA TRADICIÓN NO ES UNA EXCUSA PARA LA VIOLENCIA
El alcalde de Vita ha intentado justificar lo injustificable, alegando que la canción es una «tradición» que se ha cantado durante años en las fiestas del pueblo. Sin embargo, esto plantea una pregunta crucial: ¿Desde cuándo la tradición es excusa para el machismo y la violencia sexual? Cantar sobre violaciones no es cultura, es barbarie. Al perpetuar estos mensajes, se normaliza un discurso de odio y se envía el mensaje de que la violencia de género es aceptable si tiene raíces históricas.
Justificar una canción que celebra la violación de una niña como parte de una tradición es equivalente a defender otras prácticas brutales bajo el pretexto de la costumbre. Hace apenas unas décadas, se arrojaban cabras desde campanarios en ciertas festividades españolas, una tradición que finalmente fue abolida debido a su crueldad. Si pudimos reconocer y rechazar esa barbarie, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con una canción que trivializa un acto tan atroz como la violación?
En un país que ha avanzado, aunque lentamente, en la lucha contra la violencia de género, este tipo de comportamientos son un retroceso alarmante. Las y los responsables públicos tienen el deber de ser modelos a seguir, no de replicar comportamientos que perpetúan la violencia. La cultura popular debe evolucionar con el tiempo, no anclarse en actitudes que son, en el mejor de los casos, profundamente ofensivas y, en el peor, criminales.
El argumento de que la canción es una tradición local no es solo inaceptable, es peligroso. Justificar la violencia en nombre de la tradición es una táctica que ha sido utilizada por opresores en todas partes del mundo. Al ampararse en esta excusa, el alcalde no solo ignora el daño que estas palabras causan, sino que también perpetúa una cultura de impunidad y deshumanización.
LAS DISCULPAS TARDÍAS NO BORRAN LA RESPONSABILIDAD
El alcalde Antonio Martín Hernández ofreció disculpas tras la denuncia y la viralización del vídeo en el que se le ve cantando la polémica canción. Sin embargo, estas disculpas resultan insuficientes y parecen más una estrategia de control de daños que un acto de arrepentimiento genuino. Decir que «si alguien se ha sentido ofendido, lo siento mucho» es una disculpa vacía que no reconoce la gravedad del hecho.
En lugar de asumir plenamente la responsabilidad y dimitir, el alcalde optó por un gesto simbólico: prometer que la canción no se volverá a cantar en las fiestas del pueblo. Este tipo de promesas carecen de valor cuando no van acompañadas de una acción concreta y efectiva para reparar el daño causado. En un contexto donde cada palabra cuenta, minimizar la gravedad de la situación con excusas débiles es inadmisible.
Las reacciones no se hicieron esperar. El Partido Popular, tras la presión pública, decidió expulsar al alcalde del grupo municipal. Pero la expulsión de un partido no es suficiente si las instituciones no asumen un compromiso firme contra la violencia de género. Este caso debería servir como un punto de inflexión para examinar cómo se manejan estas situaciones y para asegurarse de que quienes ocupan cargos públicos sean conscientes de la responsabilidad que conlleva su posición.
La sociedad no puede permitirse la indiferencia ante comportamientos como el del alcalde de Vita. La falta de una reacción contundente envía el mensaje de que, en ciertas circunstancias, la violencia de género es tolerable. No es la primera vez que alguien en el poder usa la excusa de la tradición para justificar comportamientos inaceptables, y no será la última si no se toman medidas decisivas.
Es imperativo que las instituciones, partidos políticos y la sociedad en su conjunto rechacen cualquier justificación de actos que promuevan la violencia, sea cual sea su origen. El caso de Vita no puede quedar en un simple escándalo pasajero, debe ser un llamado a la acción para erradicar de una vez por todas este tipo de conductas de nuestra cultura y nuestras instituciones.
Mientras sigamos permitiendo que se use la tradición como escudo para la misoginia, estaremos fallando no solo a las víctimas de hoy, sino también a las generaciones futuras. No hay justificación válida para cantar sobre la violación de una niña, y aquellos que lo hacen no merecen un lugar en la vida pública.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
4 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Es un cargo público no hay justificación, lo peor es que la gente del pueblo le siga el juego y le divierta esa canción es repugnante. No hay excusas la violencia de género es tolerable y encima dicen para justificarse que es tradición.
Esto sigue pasando en Orgaz (Toledo) con el consentimiento del ayuntamiento amparándose en que es una tradición, y que las chicas lo consienten. https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/quintos-orgaz_132_9963666.amp.html?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR3-KnMpwSaPZ44bWX3XBmxg-fwav046_CJJKilQKRm07QT36HT53mX89jY_aem_aCf0osIkCDERdxOXmnMWyw
La misma excusa que para la tauromaquia. Excusa que utilizan quienes hablando de libertad, se les llena la boca, piden que se limite a quienes no son de «su cuerda».
Rechazo contundente a la impunidad moral , ,a la complicidad social que bajo el mito de la costumbre…..
naturaliza la barbarie.
De Venezuela .Emma Ortega