Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Figari, al igual que Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, es uno de los mayores depredadores sexuales que la Iglesia ha conocido.
La historia de Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, es un sombrío recordatorio de cómo el poder eclesiástico ha sido utilizado para perpetuar abusos atroces bajo el manto de la impunidad. La reciente decisión del Vaticano de expulsar a Figari, tras décadas de denuncias ignoradas, llega tarde y con un sabor amargo. No solo porque durante años se permitió que un depredador operara impunemente, sino porque revela la profunda podredumbre que ha corroído las entrañas de la Iglesia católica.
Figari, al igual que Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, es uno de los mayores depredadores sexuales que la Iglesia ha conocido. Su organización, el Sodalicio de Vida Cristiana, se construyó sobre una estructura de manipulación y abuso, donde las víctimas, en su mayoría jóvenes, fueron silenciadas durante años. Mientras tanto, las arcas de la Iglesia se llenaban y las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, miraban hacia otro lado.
Las primeras denuncias contra Figari comenzaron en 2001, pero no fue hasta la intervención del Papa Francisco que el Vaticano decidió actuar. ¿Cómo es posible que durante más de dos décadas, las voces de las víctimas hayan sido ignoradas? La respuesta es evidente: la Iglesia, en lugar de proteger a los más vulnerables, eligió proteger a los suyos, encubriendo los crímenes de Figari y de otros líderes del Sodalicio.
LA ESTRUCTURA DEL SODALICIO: UNA ORGANIZACIÓN CRIMINAL
El Sodalicio de Vida Cristiana, bajo la fachada de una organización religiosa, se convirtió en un instrumento de poder y control. No solo se cometieron abusos sexuales, sino que también se llevó a cabo una serie de actos de blanqueo de capitales y manipulación de la justicia. La investigación liderada por los periodistas Paola Ugaz y Pedro Salinas, quienes enfrentaron la amenaza de prisión por revelar la verdad, desentrañó una red de corrupción y abuso que va más allá de lo imaginable.
El informe de la investigación, solicitado por el Papa Francisco y realizado por Charles J. Scicluna y Jordi Bertomeu, es demoledor. No solo confirma los abusos cometidos por Figari, sino que también pone en evidencia que estos comenzaron antes de la fundación del Sodalicio. Es un hecho innegable que la Iglesia católica permitió que un depredador construyera una organización basada en el abuso y la explotación.
La expulsión de Figari es solo el primer paso en un largo proceso de rendición de cuentas. El siguiente paso lógico sería la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana, una organización que ha perdido cualquier legitimidad moral. La propia Iglesia reconoce que las acciones de Figari han causado un daño irreparable, no solo a las víctimas, sino a toda la comunidad de fieles.
Pero la expulsión de Figari y la posible disolución del Sodalicio no deben ser vistas como el fin del camino. Es necesario que la justicia civil actúe con la misma contundencia que ahora parece mostrar la Iglesia. Figari, hasta la fecha, ha eludido la justicia peruana, refugiado en una casa de ejercicios en Italia. Esto no puede continuar. Las y los sobrevivientes de sus abusos merecen justicia, y es responsabilidad de las autoridades peruanas reabrir el caso y asegurar que Figari responda por sus crímenes.
LA IGLESIA ANTE SU PEOR ENEMIGO: LA IMPUNIDAD
El caso de Luis Fernando Figari no es único. La Iglesia católica ha sido históricamente cómplice de los crímenes cometidos por sus propios miembros, prefiriendo el silencio y la protección de los abusadores por encima de la justicia. Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, es otro ejemplo de cómo el poder eclesiástico se utilizó para silenciar a las víctimas y proteger a los depredadores.
La expulsión de Figari, aunque tardía, sienta un precedente. Es una señal de que el Vaticano, bajo la dirección del Papa Francisco, está dispuesto a enfrentarse a la podredumbre interna que ha permitido que figuras como Figari y Maciel operen con total impunidad. Sin embargo, la expulsión no es suficiente. La Iglesia debe revisar a fondo sus estructuras y mecanismos, asegurándose de que nunca más se repita una tragedia como esta.
El camino hacia la justicia es largo y está lleno de obstáculos, pero es un camino que la Iglesia y las autoridades civiles deben recorrer. Las y los sobrevivientes de los abusos merecen más que simples palabras; merecen acciones concretas que garanticen que los responsables paguen por sus crímenes y que se implementen medidas para proteger a las futuras generaciones.
El Sodalicio de Vida Cristiana, como organización, ha demostrado ser un cáncer dentro de la Iglesia. La única solución posible es su disolución total y la reparación a las víctimas. Solo así se podrá comenzar a sanar las profundas heridas causadas por años de abuso y encubrimiento.
En resumen, la expulsión de Luis Fernando Figari es un primer paso hacia la justicia, pero queda mucho por hacer. La Iglesia debe actuar con firmeza, no solo para castigar a los culpables, sino también para reconstruir la confianza que ha sido destruida por décadas de corrupción y abuso. Las y los sobrevivientes de estos crímenes no deben ser olvidados, y sus voces deben ser escuchadas y atendidas con la urgencia y el respeto que siempre merecieron.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir