Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La reapertura de la causa contra el exdiputado pone el foco en la fragilidad de los protocolos judiciales y las narrativas enfrentadas.
La declaración de Íñigo Errejón ante el Juzgado de Instrucción Número 47 de Madrid marca un punto de inflexión no solo en la vida política del exdiputado, sino en la percepción pública de los casos de violencia sexual vinculados a figuras de poder. Elisa Mouliaá, actriz y periodista, es la única mujer que ha formalizado una denuncia admitida a trámite contra Errejón, quien dimitió en octubre tras las primeras acusaciones difundidas anónimamente en redes sociales. La conexión con una publicación de Cristina Fallarás, conocida por su trabajo en temas de violencia de género, disparó la atención mediática y desencadenó la caída política del portavoz de Sumar.
El caso plantea interrogantes más amplios. La rapidez con la que Errejón abandonó su cargo, en un entorno político donde las denuncias de violencia sexual suelen quedar relegadas al silencio o a la desacreditación, no es habitual. Tampoco lo es la carta en la que aludió a ser víctima del patriarcado y de una «línea política y mediática», sin admitir responsabilidades directas. Este discurso polarizante evidencia un problema recurrente: la dificultad de abordar las denuncias de violencia sexual desde una perspectiva que priorice la verdad y no la conveniencia partidista.
LA DINÁMICA JUDICIAL Y LA LUCHA DE NARRATIVAS
El caso no solo ha sido mediático; también ha puesto a prueba la flexibilidad del sistema judicial. Mouliaá ha cambiado de abogado en tres ocasiones, destacando la dificultad para obtener representación legal sólida en casos de esta naturaleza. La implicación inicial de Carla Vall, abogada reconocida por su trabajo en agresiones sexuales y maternidad, ejemplifica los retos estructurales que enfrentan las denunciantes, incluso con perfiles públicos y acceso a recursos.
Por otro lado, la estrategia de la defensa de Errejón apunta a deslegitimar el testimonio de Mouliaá, calificándolo de «débil y contradictorio». Este enfoque es una constante en los casos de violencia sexual, donde el peso de la prueba recae desproporcionadamente en las víctimas, amplificando su revictimización. La insistencia en posponer declaraciones y el uso de tecnicismos para dilatar los procesos son tácticas habituales que, lejos de buscar justicia, intentan desgastar emocionalmente a las partes implicadas.
Es significativo que las declaraciones se hayan programado con una hora y media de diferencia para evitar el cruce entre ambas partes, conforme a los protocolos en casos de agresión sexual. Sin embargo, esta medida resalta otra cuestión: la falta de espacios judiciales adecuados para gestionar estas denuncias sin aumentar el estrés psicológico de las víctimas.
UN CASO EMBLEMÁTICO EN LA ERA DE LA VISIBILIZACIÓN
La relevancia del caso Errejón radica en su capacidad de abrir debates sobre la justicia, el poder y la responsabilidad política. Más allá de la culpabilidad o inocencia, el tratamiento mediático y judicial de este tipo de denuncias expone las contradicciones de un sistema incapaz de proteger adecuadamente a las víctimas.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Trumpismo teocrático: los republicanos de Carolina del Norte ya plantean legalizar asesinatos para impedir abortos
Quieren que parezca una “defensa de la vida”. Pero lo que están escribiendo en Carolina del Norte es otra cosa: una puerta legal para justificar violencia contra mujeres, personal sanitario y cualquiera que ayude a abortar.
Sí. Legisladores republicanos han presentado una propuesta que podría amparar el uso de fuerza letal para impedir abortos. No es una exageración. Está en el texto.
El trumpismo ya no discute derechos reproductivos. Está construyendo un proyecto teocrático donde el cuerpo de las mujeres deja de pertenecerles y el fanatismo religioso empieza a infiltrarse en las leyes. Primero fueron las prohibiciones. Luego los anticonceptivos. Ahora esto.
Y lo peor es que estas barbaridades nunca aparecen de golpe. Primero parecen imposibles. Después “debatibles”. Luego llegan las víctimas.
Trump amenaza a Omán mientras hace negocios millonarios en el Golfo: la diplomacia mafiosa de “o obedecéis o os bombardeamos”
Trump amenaza con “volar por los aires” a Omán mientras hace negocios millonarios allí. Sí. El mismo Trump que prometía acabar con las guerras eternas. El mismo que vende el personaje de presidente pacifista mientras convierte Oriente Medio en una mezcla de casino, petróleo y amenazas militares.
Y lo peor no es solo la frase. Es la normalidad con la que ya se acepta que un presidente de Estados Unidos amenace públicamente a un aliado histórico porque intenta negociar con Irán el control del estrecho de Ormuz. Diplomacia mafiosa. O haces lo que digo o te destruyo.
Mientras tanto, su empresa levanta un resort de lujo de 500 millones de dólares en Omán. Bombas arriba. Campos de golf abajo. El capitalismo convertido en chantaje geopolítico televisado.
Lo contamos en este artículo. Sin maquillaje. Sin la propaganda del “presidente anti guerras”.
El Rocío vuelve a convertirse en una romería de muerte animal mientras las instituciones miran hacia otro lado
¿Cuántos animales tienen que morir para que alguien diga basta en El Rocío?
Este año ya van 18. Caballos desplomados. Mulas abrasadas en un camión. Bueyes atados al sol sin agua. Y mientras tanto, las instituciones maquillando cifras y hablando de “cólicos” para no llamar a las cosas por su nombre.
No es tradición si el sufrimiento forma parte del espectáculo. No es cultura si nadie responde por los animales que revientan en mitad del camino. Y no, no son “casos aislados”. Llevamos años viendo lo mismo. Año tras año. Cadáver tras cadáver.
Hemos contado todo lo que no aparece en los comunicados oficiales. Las cifras. La opacidad. Las inspecciones sin explicación. El negocio que se esconde detrás de una romería convertida en postal intocable.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Excelente nota para escribir poco y no decir absolutamente nada