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Para los investigadores judiciales, la existencia de esta compañía, denominada Mencalux Sàrl y dueña de la empresa con sede en España, Larcafin SL, era desconocida
Santiago Alarcó y su excuñado Rodrigo Rato han mantenido negocios y relaciones aún después de la ruptura del vínculo familiar en 2002. Alarcó fue quien le montó al exvicepresidente del Gobierno la estructura societaria para mover sus fondos ocultos en el extranjero, por la que se enfrenta a una condena por blanqueo de capitales.
Además, ocupó el cargo de “asesor externo” cuando Rato presidía dicha entidad. Su contratación se realizó apenas cinco meses después de que Rato se hiciese con la presidencia de la entidad financiera y su salida se produjo tres semanas después de que el Gobierno de Rajoy forzase la dimisión de quien había sido vicepresidente económico con Aznar. Esto le permitió a Alarcó embolsarse un sueldo medio de casi 16.000 euros al mes durante dos años.
En la época en que Santiago Alarcó era asesor externo de Bankia, constituyó una sociedad en Luxemburgo que dispuso de unos activos iniciales de seis millones de euros. Para los investigadores judiciales, la existencia de esta compañía, denominada Mencalux Sàrl y dueña de la empresa con sede en España, Larcafin SL, era desconocida.

Precisamente a Larcafin SL, Bankia vendió un palacete por debajo del precio de mercado que fue revendido a los pocos meses por Alarcó y le sacó una plusvalía del 78,3% respecto al precio de compra, es decir, 235.000 euros. A pesar de que la Fiscalía Anticorrupción consideró que esta operación era delictiva, los tribunales archivaron la causa, tal y como informa infoLibre.
InfoLibre inició en junio la publicación de una serie de reportajes con las informaciones más relevantes descubiertas tras analizar la identidad de las 1.558 personas vinculadas con España que declaran ser beneficiarias de una o más sociedades en Luxemburgo y en el primer reportaje de la serie se desvelaron las conexiones entre Rodrigo Rato y el traficante de armas Abdul Rahman El Assir en una sociedad luxemburguesa denominada Wheelerdale Corporation Sàrl.
El 27 de diciembre de 2011 Santiago Alarcó adquiere la sociedad Mencalux Sàrl, constituida seis días antes, como residente en Madrid lo que determina ante qué Hacienda debe rendir cuentas.
El 29 de diciembre de 2011, Alarcó traspasó a su nueva sociedad de Luxemburgo todas las acciones de la española Larcafin SL, de forma que Mencalux se convirtió en su accionista única. Además, también se traspasó a la compañía luxemburguesa un contrato de préstamo participativo que Alarcó y Larcafin habían firmado el 28 de diciembre de 2009, y que en el momento de la operación tenía un importe de 5,82 millones de euros.
En 2016, Mencalux llegó a tener activos por valor de 7,2 millones de euros, que se reducirían en 2019 hasta los 2,0 millones, una bajada que tuvo lugar en buena parte por la retirada de 4,4 millones de Alarcó de la compañía.
Desde que Santiago Alarcó se convirtió en accionista único de Mencalux, la sociedad luxemburguesa firmó contratos de préstamos participativos con su filial española Larcafin SL., la misma fórmula que utilizó Rodrigo Rato para blanquear el dinero que tenía oculto en el extranjero e introducirlo en España, gracias a una estructura societaria que había montado su entonces cuñado.
Así lo afirma el juez encargado de investigar el caso Rato y lo recoge infoLibre, en un auto del pasado 23 de febrero: “En el año 2001, Rato adquiere al también investigado Santiago Alarcó la estructura societaria Kradonara-Vivaway, utilizándola a partir de dicha fecha para canalizar fondos desde el extranjero, mediante la fórmula del préstamo participativo para ingresar las cantidades desde la sociedad británica [Vivaway] a la española [Kradonara]”.
A pesar de todo, al juez le pareció que estaba todo en orden tanto en el fichaje de Santiago Alarcó por Bankia, como la reventa del palacete con una plusvalía de 235.000 euros e incluso cuando la persona que compró el palacete a Larcafin encargó una tasación particular que valoró el inmueble en 663.588 euros, más del doble de lo que pidió la entidad financiera a Alarcó (300.000 euros).
La sociedad de Luxemburgo propiedad de Santiago Alarcó es accionista única de la española Larcafin, pero además es dueña del 10% de una inmobiliaria portuguesa que se llama UPI Lisbon 10 Lda, cuya actividad principal es la construcción de un edificio de lujo en la Rua do Desterro de la capital portuguesa, de cinco plantas y con un área construida de 3.512 metros cuadrados.
Alarcó también se hizo con el 7,91% del capital de la sociedad LL Investments Sàrl en junio de 2014 y vendió sus acciones en noviembre de 2015.
El excuñado de Rodrigo Rato se ha librado de ir a juicio por los temas relacionados con Bankia, pero todo apunta a que se sentará en el banquillo en la línea de investigación principal del caso Rato por delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales y corrupción en los negocios. Lo defraudado a Hacienda supera los 8,5 millones de euros y para ello se sirvió de una compleja estructura societaria en el extranjero parcialmente creada por Santiago Alarcó, según informaciones de infoLibre.
En 2001, el entonces aún cuñado de Rato constituyó las sociedades Vivaway, con sede en el Reino Unido, y Kradonara, con domicilio en España, utilizadas para mover dinero negro del político del PP y en las que permaneció al frente hasta 2006, cuando se las vendió a Rato. Además, la investigación judicial también vincula a Alarcó con una sociedad panameña de Rato, llamada Red Rose Financial Enterprises.
Alarcó también aparece en los conocidos como Paradise Papers en los que se revela que en febrero de 2017, constituyó en Malta la sociedad Maltallan Holding Limited, que ahora se encuentra en proceso de disolución.
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