El Español vuelve a la irresponsabilidad del miedo a las vacunas para conseguir que una noticia se lea
Si hace unos días nos hacíamos eco de una noticia de El Español que no dudaba ni por un momento en relacionar en un titular la vacuna de Astrazeneca y un fallecimiento por hemorragia cerebral ocurrido 11 días después, ahora podemos ver cómo parece que sembrar el miedo le sale rentable al medio de Pedro J. Ramírez y vuelve a la carga.
«Muere una profesora en Marbella tras recibir la vacuna de AstraZeneca: Sanidad investiga el caso». Así es como titulaba un artículo El Español sobre una mujer que ha tenido una hemorragia cerebral y que había sido vacunada contra el coronavirus. «Un policía de Jerez ingresa en el hospital con espasmos cardíacos tras vacunarse con AstraZeneca», es cómo titula una nueva noticia.
El agente, de 44 años, se encuentra ingresado en el hospital de la ciudad aquejado de un espasmo cardíaco. Hace 9 días recibió la vacuna, que por mucho que quiera alarmarse a la población, la Agencia Europea del Medicamento ha validado de nuevo este jueves concluyendo que es «segura y eficaz».
Llama la atención lo claro del título cuando aún se está evaluando el origen de dicha dolencia y si guarda relación con la primera dosis de la vacuna que le inocularon la semana pasada, o es una reacción a unos fármacos recetados por un fuerte dolor que el policía padecía en uno de sus oídos que derivó en una perforación de tímpano.

Astrazeneca y el miedo
Cuando se vacuna a un número tan elevado de personas en un corto periodo de tiempo, entre ellas grupos de pacientes con riesgo de padecer ciertas enfermedades, es inevitable observar un número elevado de acontecimientos adversos sin que eso signifique que se deban a la vacuna.
Hay que tener en cuenta que muchos de estos eventos aparecerían de igual forma si la persona no hubiera recibido la vacuna. Por lo tanto, esta información debe analizarse cuidadosamente para diferenciar problemas médicos asociados a la vacuna de aquellos que igualmente habrían ocurrido aunque la persona no se hubiera vacunado.
Para realizar este análisis, se documentan al máximo los casos y se valoran determinados datos. Por ejemplo, la secuencia temporal, el tiempo trascurrido entre la administración de la vacuna y la aparición de los síntomas, antecedentes médicos, medicación concomitante, factores de riesgo, evolución del paciente, etc., además de pruebas de laboratorio e imagen.
En los casos en los que hay un desenlace mortal, se valora información adicional como aquella procedente de autopsias, certificados de defunción y registros médicos relevantes. Toda esta información permite saber si existen causas alternativas que puedan haber causado el acontecimiento médico.
La responsabilidad de los medios
Hoy por hoy la ciudadanía está expuesta a los mensajes mediáticos. Los consumimos y asimilamos como opinión “propia”. La “opinión pública” tiene a pensar y evaluar de tal o cual forma dependiendo de cómo la información es mostrada. A veces, más de las que debería, en los mismos términos en los cuales la información fue expuesta en los mensajes mediáticos.
Los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes hacia el ciudadano promedio. Por lo tanto su función principal es entretener, informar e impartir valores y códigos de comportamiento que propiciarán que los individuos se moldeen a las estructuras sociales.
La cada vez menos nombrada deontología profesional periodística es un orden normativo que afecta a la actividad periodística. Está formado por un conjunto de normas o principios generales que, en determinadas circunstancias, se sienten como obligatorias y desarrolla esta necesaria función reguladora, entre otros, el derecho y la moral.
La responsabilidad social y la veracidad informativa son la base, o deberían serlo, de todo el que se considere periodista. Dado el auge de Internet en los últimos años cabe esperar la aparición de nuevos códigos que regulen este ámbito: relaciones, manera de proceder, etc., pero esas bases siguen invariables.
Quienes se consideran periodistas están sujetos a responder ante la sociedad con elevados niveles de profesionalidad, que les lleven a poner todo su saber y diligencia en sus acciones debido a la repercusión que puede tener su trabajo. Para ello, el periodista tiene que asentar previamente esas bases de su profesión de las que hablamos, junto con la necesidad de desarrollar el periodismo de manera libre y responsable.
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