Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La justicia internacional se tambalea ante la inacción deliberada de la CPI respecto a Israel. ¿Por qué la Corte Penal Internacional, rápida en actuar contra Rusia, sigue ignorando las atrocidades israelíes?
¿Qué pasa cuando la justicia internacional parece seleccionar a sus acusados en función de intereses geopolíticos? El silencio de la Corte Penal Internacional (CPI) ante las denuncias contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros altos cargos israelíes, es un claro ejemplo de esta peligrosa tendencia. Cuatro meses de inacción después de la petición formal del fiscal Karim Khan, los jueces de la CPI aún no han emitido órdenes de detención. En contraste, la orden de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, se emitió en solo tres semanas.
Lo que está en juego no es solo la justicia para las víctimas de Gaza, donde miles de personas han sido asesinadas, sino la credibilidad de la CPI misma. El retraso no es casual; está rodeado de presiones y maniobras políticas. Israel, apoyado por sus aliados internacionales, ha lanzado una ofensiva jurídica y diplomática sin precedentes, destinada a socavar cualquier intento de la CPI de responsabilizar a los líderes israelíes. El sistema de justicia internacional que debería proteger a los indefensos está siendo manipulado por quienes ostentan el poder.
La CPI ya ha sido criticada en repetidas ocasiones por su enfoque desigual. Las naciones poderosas parecen contar con una especie de inmunidad implícita, mientras que los países más pequeños o menos influyentes son sometidos al escrutinio judicial sin vacilación. No es casualidad que, hasta la fecha, los únicos condenados por crímenes de guerra en la CPI sean de África, una situación que lleva años generando tensiones. La inacción en el caso de Israel refuerza la percepción de que la CPI actúa solo cuando es conveniente para las potencias occidentales.
LA IMPUNIDAD ISRAELÍ Y LAS PRESIONES POLÍTICAS
¿Por qué Israel parece estar por encima de la justicia internacional? A pesar de las denuncias documentadas de crímenes de guerra en Gaza, incluidos ataques deliberados contra civiles y la destrucción sistemática de infraestructuras esenciales, la CPI sigue sin tomar medidas. Las autoridades israelíes han presentado impugnaciones formales para evitar la acción de la Corte, argumentando que su sistema judicial es capaz de abordar estos casos. Sin embargo, la realidad sobre el terreno es que estas investigaciones nunca llegan a buen puerto, y la impunidad sigue siendo la norma.
El poder de Israel para frenar cualquier intento de la CPI de actuar no proviene únicamente de sus propios recursos. Estados Unidos, su principal aliado, ha sido un defensor constante de la postura israelí, utilizando su influencia para presionar a la Corte y a sus funcionarios. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, no ha ocultado su desdén hacia las investigaciones contra Israel, calificando de «indignante» la solicitud de órdenes de detención contra Netanyahu y otros líderes israelíes. Su secretario de Estado, Antony Blinken, fue aún más lejos al tildar la decisión de la CPI de «vergonzosa».
Este apoyo incondicional permite a Israel actuar con total libertad, mientras el mundo observa en silencio. La comparación con el caso de Vladimir Putin es reveladora: mientras el líder ruso es tratado como un criminal de guerra, Israel sigue bombardeando Gaza sin que la CPI levante un dedo. La diferencia es clara: mientras Rusia es el enemigo perfecto en la narrativa occidental, Israel es un aliado estratégico que debe ser protegido a toda costa, incluso si eso significa sacrificar la justicia.
El problema es mucho más profundo. La CPI no solo enfrenta presiones diplomáticas; también ha sido objeto de amenazas directas, como ocurrió con su anterior fiscal, Fatou Bensouda, quien fue presionada y espiada por los servicios de inteligencia israelíes. El objetivo de estas acciones, según varias investigaciones, era claro: detener cualquier avance en las investigaciones contra Israel. Este tipo de tácticas no solo socavan la independencia de la CPI, sino que envían un mensaje escalofriante a quienes intentan buscar justicia en situaciones similares.
La impugnación de la jurisdicción de la CPI por parte de Israel también ha recibido el apoyo de otras naciones. El Reino Unido, inicialmente, respaldó la idea de que la Corte no tenía competencia para juzgar a los líderes israelíes, argumentando que la Autoridad Palestina había renunciado a este derecho en los Acuerdos de Oslo. Aunque el Reino Unido cambió su postura tras la llegada del gobierno laborista, el daño ya estaba hecho. Otros estados y organizaciones se apresuraron a seguir su ejemplo, presentando escritos que desafiaban la capacidad de la CPI para actuar en este caso.
Mientras tanto, en Gaza, las y los civiles continúan pagando el precio de esta inacción. Más de 41.000 personas han muerto desde que comenzaron los bombardeos, según informes de organizaciones de derechos humanos. La guerra, lejos de terminar, se ha extendido a Líbano, afectando aún más a la población civil. El riesgo de genocidio, como señaló la Corte Internacional de Justicia, es real, pero la justicia sigue paralizada.
La credibilidad de la Corte Penal Internacional está en juego.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Buenos días, la ONU no puede hacer nada mientras haya países con derecho de veto, aunque la mayoría de los países condenen las agresiones.
Esto está pasando con Israel, estados unidos veta la resolución de la mayoría de países.
Basta ya de países con derecho de veto se están riendo del resto del mundo