Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Con un 40% de aprobación y 165 niñas asesinadas en una escuela, la Casa Blanca apuesta por el fuego para sostener un poder que se desmorona
Estados Unidos cruzó una línea. Bajo órdenes de Donald Trump, fuerzas estadounidenses participaron en bombardeos que, según los datos conocidos hasta ahora, han dejado más de 165 niñas muertas en una escuela iraní y han acabado con la vida del líder supremo, Alí Jamenei. La operación, bautizada como “Furia Épica”, no solo ha desatado una escalada regional. Ha colocado a la presidencia estadounidense en su momento más frágil.
Trump reconoció que la ofensiva podría prolongarse “cuatro o cinco semanas”. También admitió que ya hay tres militares estadounidenses muertos y cinco gravemente heridos. Y añadió una frase que resume la lógica de esta administración: “Tristemente, es probable que haya más antes de que esto termine”. Es la naturalización de la muerte como peaje político.
Irán no es un territorio vacío. Es un país de 90 millones de habitantes que lleva 47 años bajo una República Islámica consolidada. Pretender que el colapso aéreo de su cúpula alumbrará automáticamente un gobierno dócil a Washington es una hipótesis militar, no una estrategia política. Incluso los propios servicios de inteligencia estadounidenses habían señalado que la supuesta amenaza nuclear iraní no sería inminente antes de 2035. La urgencia no venía de Teherán. Venía de la Casa Blanca.
UNA GUERRA SIN CONSENSO, CON LAS ENCUESTAS EN CONTRA
La aprobación presidencial se sitúa en el 40%, con un 60% de la ciudadanía suspendiendo su gestión. Según una encuesta de Politico realizada en enero de 2026, el 45% de estadounidenses rechazaba una acción militar contra Irán, frente a un 31% que la apoyaba. El sondeo de Economist/YouGov del último fin de semana confirmaba una oposición amplia. No hay mandato popular para esta guerra.
La fractura atraviesa incluso al trumpismo. Voces del ala MAGA han cuestionado la intervención. La promesa de “America First” incluía evitar guerras exteriores. Hoy, la administración impulsa una campaña que ni siquiera ha sido avalada por el Congreso, donde demócratas promueven una resolución sobre poderes de guerra para frenar los bombardeos.
El contraste con la situación económica es elocuente. El cuarto trimestre de 2025 cerró con un crecimiento del 1,4% anual, muy por debajo del 4,4% registrado entre julio y septiembre y del 3,8% del trimestre anterior. El cierre administrativo durante 43 días, la incertidumbre derivada de los aranceles y la contracción del consumo erosionaron la narrativa de prosperidad. La economía real no acompaña. La inflación y el coste de la vida siguen presionando a millones de trabajadores y trabajadoras.
En ese contexto, la guerra aparece como cortina de humo y como apuesta de alto riesgo. Una presidencia debilitada por decisiones judiciales recientes (incluida la reprimenda del Tribunal Supremo por el uso expansivo de poderes de emergencia en materia arancelaria) decide proyectar fuerza exterior. Cuando el poder interno vacila, la tentación imperial se activa.
CAMBIO DE RÉGIMEN DESDE EL AIRE Y SOMBRAS INTERNAS
Trump llegó a sugerir un escenario similar al aplicado en Venezuela: descabezar al liderazgo y mantener intacta la estructura restante, pero alineada con Washington. La idea de forzar un “cambio de régimen” mediante bombardeos ignora las dinámicas internas de una sociedad compleja. Las bombas no diseñan constituciones.
Mientras tanto, la política doméstica se enrarece. La revelación de que el Departamento de Justicia habría ocultado más de 50 páginas de entrevistas del FBI relacionadas con acusaciones de abuso sexual contra Trump en el marco del caso Epstein ha alimentado tensiones en el Congreso. Los demócratas denuncian la eliminación de documentos de bases públicas. El ruido judicial se mezcla con el ruido de guerra.
En el terreno migratorio, la administración ha endurecido la represión hasta el punto de generar incomodidad incluso en sectores conservadores. En enero de 2026, dos personas murieron a manos de agentes federales en Minneapolis en un operativo que generó polémica. La posterior decisión de replegar al ICE de Minnesota evidencia un cálculo político más que una revisión ética.
La política exterior tampoco se desarrolla en el vacío. Las presiones de Benjamín Netanyahu y de Arabia Saudí formaron parte del contexto que precipitó la decisión. El asesinato de Jamenei abre interrogantes sobre la estabilidad regional. Cada bomba multiplica la probabilidad de represalias. Cada muerte amplía el círculo del conflicto.
Trump afirmó este domingo 2 de marzo de 2026 que está dispuesto a hablar con las nuevas autoridades iraníes. Reconoció que algunas de las personas con las que negociaba “ya no están” porque fueron alcanzadas por los ataques. La diplomacia llega después de los misiles. Primero destruir, luego dialogar.
Estados Unidos entra así en una fase incierta: sin consenso interno, con una economía desacelerándose y con soldados cayendo en un frente abierto por decisión presidencial. La historia reciente demuestra que las guerras iniciadas sin respaldo amplio ni objetivos claros tienden a expandirse más allá de los cálculos iniciales.
En política, las guerras a veces se presentan como demostraciones de fuerza. Pero cuando el poder necesita la guerra para sostenerse, no estamos ante liderazgo, sino ante una huida hacia adelante que convierte la sangre ajena en herramienta de supervivencia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Podrían hacer un recuento de cuanto se está gastando en guerras intervenciones, el secuestro de maduro versus lo que se gastaba en todos los servicios que han eliminado o los gastos en salud, educación o pensiones. Para mostrarle a la gente que este presidente no está por «america first» ni menos por cumplir con la charlataneria del M.A.G.A.