No solo Ayuso. La Fiscalía quiere que declaren como investigados el autor y el firmante del ‘Protocolo de la Vergüenza’
La discriminación sanitaria en residencias durante la pandemia queda al descubierto
La extraña «libertad» de EE.UU: censura y purga de libros en sus escuelas
Bajo el pretexto de proteger la moral y la infancia, la derecha estadounidense impulsa una campaña de censura sin precedentes que recuerda a los peores episodios del siglo XX.
Desokupa y el fascismo: un informe expone cómo las empresas de desokupación son el brazo político de la ultraderecha
La presencia de militantes nazis y de extrema derecha en las empresas de desokupación no es una excepción, es una constante.
Ayuso miente: los protocolos de Madrid fueron los más restrictivos y están documentados
La presidenta intenta desviar la atención mientras las cifras y los documentos desmienten su relato
El PP vende Galicia a Altri
La declaración de impacto ambiental favorable de la Xunta para la macrocelulosa de Altri y Greenalia desata una ola de protestas en Galicia
Tras la leve subida en bolsa tras usar Trump la Casa Blanca como concesionario, continúa la imparable caída de Tesla
Elon Musk está destruyendo el valor de Tesla a golpe de política y declaraciones incendiarias
Nadie puede salvar a Mazón
La Generalitat valenciana enfrenta una tormenta política por la posible manipulación de las imágenes que acreditan la llegada de Carlos Mazón al Cecopi el día de la DANA
La caída de Milei, más cerca: el ajuste y la represión pasan factura
La economía hunde la imagen del presidente y la represión a jubilados agrava la crisis
Trump quiere invocar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para intensificar las deportaciones masivas a Guantánamo
Dos demandas ya han sido presentadas ante tribunales federales para impedir que el gobierno continúe con esta práctica.
4100 muertos es una cifra política. 7291 es la realidad que Ayuso intenta ocultar
La cifra de 7291 está documentada, registrada y probada, pero el Gobierno madrileño ha decidido simplemente ignorarla
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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