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El miembro del Consejo del Holocausto de EE.UU. que justifica la limpieza étnica
Cuando el lenguaje deja de ser un simple reflejo de la realidad para convertirse en una herramienta de exterminio, el peligro es inminente. Martin Oliner, designado por Donald Trump para el Consejo del Holocausto de Estados Unidos, ha decidido cruzar todas las líneas rojas al afirmar sin rodeos que los palestinos son «fundamentalmente malvados» y no merecen «ninguna misericordia».
En un editorial publicado en The Jerusalem Post, Oliner no solo defendió la propuesta de Trump de expulsar a la población palestina de Gaza hacia Egipto y Jordania, sino que celebró abiertamente la idea de una «limpieza» de la Franja. «Las acciones del pueblo gazatí demuestran que necesitan una educación de desintoxicación antes de que se pueda siquiera comenzar la reconstrucción», escribió sin titubeos.
Esto no es un desliz. No es una simple opinión desafortunada. Es la justificación de un crimen de guerra. Es la misma lógica que se utilizó para legitimar limpiezas étnicas a lo largo de la historia. Desde la deshumanización de los tutsis en Ruanda hasta la criminalización de los judíos en la Alemania nazi, el lenguaje del exterminio siempre comienza con frases como estas.
UNA LARGA HISTORIA DE IMPUNIDAD
Oliner no es un extremista marginal. No es un usuario anónimo de redes sociales escondido detrás de un teclado. Es un funcionario de un consejo que supuestamente se dedica a preservar la memoria del Holocausto, un genocidio basado precisamente en la idea de que ciertos pueblos no merecen existir. Que un miembro de esta institución haga afirmaciones tan abiertamente genocidas demuestra cómo el discurso de odio se ha institucionalizado.
Pero esto no es un hecho aislado. La administración Trump ha alimentado durante años este tipo de retórica. En 2020, Trump firmó una orden ejecutiva para castigar a quienes criticaran a Israel en universidades estadounidenses. En 2023, su exsecretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que «no existen los palestinos». Ahora, con la campaña de 2024 en marcha, el expresidente vuelve a elevar el tono, hablando abiertamente de «limpiar» Gaza.
El mensaje es claro: si eres palestino, no mereces derechos. No mereces tierra. No mereces compasión.
La reacción de la comunidad internacional ha sido tibia. Egipto y Jordania han rechazado la propuesta de expulsar a la población gazatí de su territorio, pero la presión diplomática de Washington sigue presente. La Casa Blanca guarda silencio, evitando desautorizar a Trump y a sus aliados. Es un silencio cómplice.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos como el Consejo de Relaciones Islámicas de EE.UU. (CAIR) han pedido la expulsión inmediata de Oliner del Consejo del Holocausto. «Es inaceptable que alguien que considera a toda una población como ‘fundamentalmente malvada’ ocupe cualquier cargo público», denunciaron.
Las palabras de Oliner no son solo un reflejo del racismo estructural que permea en la política estadounidense hacia Palestina. Son una advertencia. Cuando un funcionario de un organismo dedicado a la memoria del Holocausto pide sin tapujos la limpieza étnica de otro pueblo, sabemos que el siguiente paso ya no será solo el discurso, sino la acción.
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