Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando el prestigio intelectual se sienta a la mesa del poder depredador y decide mirar hacia otro lado
Durante décadas, el nombre de Noam Chomsky ha sido sinónimo de crítica radical al imperialismo, a la hipocresía de las élites y a los crímenes cometidos desde el poder. Precisamente por eso, las revelaciones contenidas en los nuevos archivos de Jeffrey Epstein resultan tan devastadoras. No por una sospecha penal, que no existe, sino por algo más incómodo y profundo: la constatación de una relación sostenida y voluntaria con un depredador sexual condenado. Y por la ausencia de una explicación ética mínimamente aceptable.
La reacción más contundente no ha llegado de la derecha ni de los enemigos históricos de Chomsky, sino de alguien que lo conoce de cerca. Vijay Prashad, historiador marxista, intelectual del Sur Global y colaborador estrecho de Chomsky durante años, ha roto el silencio con un texto que no busca salvar reputaciones. Busca marcar un límite. “No hay defensa posible para esto, ningún contexto puede explicar esta atrocidad”, escribe Prashad, que recuerda además haber sido víctima de violencia sexual en su infancia. No habla desde la abstracción. Habla desde la herida.
Los documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 31 de enero de 2026 confirman que la relación entre Chomsky y Epstein no fue puntual ni superficial. Continuó después de la condena de 2008, cuando Epstein se declaró culpable de solicitar prostitución a una menor y cumplió apenas 13 meses de cárcel, y se mantuvo hasta febrero de 2019, solo cinco meses antes de que se presentaran los cargos federales por tráfico sexual. En ese contexto, Chomsky no solo no se distanció, sino que ofreció consejo.
CUANDO EL PODER SE DISFRAZA DE CONTEXTO
Los correos electrónicos son claros. Epstein presumió ante socios de haber recibido orientación de Chomsky sobre cómo afrontar el “linchamiento mediático”. El mensaje atribuido al lingüista, firmado como “Noam”, aconsejaba ignorar las acusaciones, minimizar el escándalo y relativizar lo ocurrido apelando a una supuesta “histeria” en torno al abuso de mujeres. Un argumento que no solo es moralmente obsceno, sino históricamente alineado con la cultura de la impunidad.
Epstein no era un desconocido excéntrico. Era, como recuerda Prashad, un hombre de extrema derecha, sionista, acumulador de influencias, alguien que se movía entre criminales de guerra, millonarios y operadores políticos. Alguien que utilizaba su agenda social como mecanismo de blindaje.
La pregunta no es si Chomsky conocía todos los detalles de la red de explotación. La pregunta es otra, mucho más incómoda: ¿qué tipo de ética permite mantener una relación cercana con un pedófilo condenado y tratarlo como una víctima del ruido mediático? ¿Qué tipo de jerarquía moral coloca la reputación de un hombre poderoso por encima de las más de 30 víctimas menores de edad a las que el propio Departamento de Justicia ocultó el acuerdo de culpabilidad de 2008?
Prashad lo dice sin rodeos. Le resulta incomprensible que alguien que se negó a reunirse con Henry Kissinger se sentara, sin embargo, con Ehud Barak por mediación de Epstein. La coherencia política se rompe cuando el poder cambia de rostro, pero no de naturaleza.
LA IZQUIERDA ANTE SU PROPIO ESPEJO
Este caso no es un ajuste de cuentas personal ni un ejercicio de cancelación. Es una prueba para la izquierda intelectual. No todo se explica con contexto, trayectoria o legado. Hay líneas que no se pueden cruzar sin consecuencias políticas y morales. Y cuando se cruzan, el silencio no es neutral. Es complicidad.
La situación personal de Chomsky (un ictus en 2024, su incapacidad actual para hablar o escribir) añade complejidad, pero no borra los hechos. Los correos existen. Las fechas están ahí. El consejo fue dado en 2019, once años después de la primera condena de Epstein y en pleno conocimiento público de su historial. El suicidio del financiero en agosto de ese mismo año y la condena a 20 años de prisión de Ghislaine Maxwell no hacen sino subrayar la magnitud del encubrimiento sistémico.
Este escándalo no invalida décadas de análisis brillante sobre el imperialismo estadounidense. Pero sí obliga a una revisión incómoda: el poder también seduce a quienes dicen combatirlo, y la fama intelectual no inmuniza contra el error moral. Cuando la crítica al sistema convive con la indulgencia hacia uno de sus monstruos, algo se ha roto.
No hay contexto que salve eso. Y pretender lo contrario solo refuerza la impunidad que permitió a Epstein actuar durante años, protegido por jueces, fiscales, millonarios y amistades respetables. El problema no es que el monstruo existiera, sino que tantos decidieran sentarse con él como si nada.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
16 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Vídeo | No eran manzanas podridas: el día en el que Asia Argento hizo estallar Cannes
Cuando Asia Argento rompió el silencio en 2018 no denunció solo a Harvey Weinstein: señaló la arquitectura de la impunidad que sostuvo durante décadas a los depredadores del cine.
La cobardía estructural de las élites occidentales ante el caso Epstein
No fue un monstruo aislado, fue una red protegida por apellidos, fortunas y silencio institucional
Trump nos empuja hacia una catástrofe generacional
Una guerra elegida, ilegal e inmoral que puede incendiar Oriente Medio y marcar décadas de violencia
Vídeo | Pascal Kaiser y el precio de existir en público
Cuando la visibilidad se castiga y el odio actúa con impunidad, la pregunta ya no es por qué cuesta mostrarse, sino quién protege a quienes lo hacen. El 30 de enero, en un estadio con 50.000 personas, un árbitro amateur alemán hizo algo tan cotidiano…
Vídeo | ¿En qué equipo estás?
Mismo deporte. Dos formas de estar en el mundo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Santiago Caballero
Hablar desde la herida, es mi libro Devenir, quise publicar un libro antes de suicidarme, lo publique y ya no quería hacerlo, quería ser política, si esto es cierto, Noam es un monstruo. No puedes dar consejos de cómo salvarse a un violador y depredador del Imperialismo, del sistema sionista, que utiliza la degeneración del hombre animal para comprar su silencio y complicidad a nivel mundial para beneficiar a quien estas atacando en tus escritos, en tus libros, se me muere un ídolo, un intelectual doble fondo. Como muchos a nivel global, Es terrible y muchos otros progresistas, pero por ellos cabe porque no son intelectuales, pero por Noam es perverso y criminal.
Comparto tu opinión y tu sentir, solo disiento en lo último. No hace falta ser un intelectual para distinguir los límites morales, lo que está bien de lo que está mal. Todos son cómplices perversos y criminales. Lo que yo encuentro repudiable en Chomsky es el cinismo, la hipocresía de alguien que se erigió en un lugar de superioridad moral para después actuar en el corazón más monstruoso de aquello que nos hacía creer que combatía, el corazón más repugnante y podrido del capitalismo.
MIY IMPORTANTE leer lo que ha escrito la mujer de Chomsky. Y excusarse después
Te aconsejo que leas bien los emails sobre lo que dice Chomsky sobre los medios y por qué aconseja a Epstein no hacer caso del ruido mediático ya que él mismo lo ha sufrido. Desde mi punto de vista, Epstein se rodeó de intelectuales para así ganarse su confianza y blindarse. Recuerda que a Chomsky le propusieron (círculos de Epstein) que se presentara a defender en el juicio a Epstein. Se negó.
Entonces, te aconsejo que leas bien y te informes bien. ¿Significa eso que Chomsky no tiene responsabilidad ética respecto a lo que dice en sus emails en relación a los «abusos hacia las mujeres» ? En absoluto. Un clásico de todas formas entre los hombres incluso más progres acusar siempre a las mujeres de fabuladoras, histéricas y mentirosas para sacar dinero. Tiene la responsabilidad de admitir su error, pero recordar que ya tiene 97 años, y mucho me temo que Epstein se rodeó de bastantes intelectuales y estos fueron incapaces de detectar al monstruo.
Si. Me parece que se tratava de un sumo especialista de la arte de la seduccion, al cual mucho pocos logravan resistir.
Yo creo simplemente que este espíritu tribal, comunitario entre personas de creencia fue lo principal. Ellos actúan así en todos los planos. De manera abierta o subterránea son solidarios entre ellos por creer la misma cosa, criminal sexual u otro es secundario.
Qué es el monstruo sin la cofusion, peroejlidad, tristeza, horror, asco, que te agita? Vas a ser el reactivo? Vas a ofenderte? Vas a encontrar en tu lado izquierdo de la almohada al repetidor de humanidad? Noam no es de ahí? …i
Excelente nota. Comparto cada palabra. Al leer el escrito de Prashad sentí que por fin alguien hablaba con la misma voz que los ciudadanos comunes, los ciudadanos de a pie, como le decimos en mi país, que miramos consternados la debacle de este festín macabro que se nos ocultó durante tanto tiempo, y no desde la superioridad hipócrita de todas las lacras que ahora «se arrepienten de haber conocido a Epstein» y nos siguen tomando por idiotas. Solo quiero agregar un par de cuestiones. Primero, lo repudiable de Chomsky en una sostenida relación de amistad con Epstein durante años no empieza con la primera condena de Epstein en 2008, empieza con el hecho previo de que un hombre de izquierdas como él se relacionara con un financista. ¿Qué hacía el gran crítico del capitalismo en esa compañía y agradeciéndole el asesoramiento dado a su esposa? Al parecer, al gran crítico del capitalismo la plusvalía no le resultaba algo tan repudiable, al menos si era en beneficio de su sociedad conyugal. A partir de ahí ya está todo mal, ahí ya tenemos la piedra angular de una conducta inaceptable desde la izquierda. Y lo segundo que quería señalar es el hecho sensible de que Chomsky no pueda defenderse por su estado de salud, sí, pero podría alzar la voz su esposa, alguien de su círculo personal podría expresarse si tuviera defensa. Supongamos que los correos fueran falsos, por ejemplo, alguien lo estaría diciendo por él a los cuatro vientos, y eso está pasando, señal de que no hay defensa ni coartada alguna para su conducta y, en definitiva, sus decisiones. ¡Felicitaciones y muchas gracias por la nota!
*eso no está pasando
Interesante publicación, (si nos hace reflexionar sobre el verdadero eje del escrito: «No todo se explica con contexto, trayectoria o legado.» Es o no es… punto ). Pero ahora tod@s nos estamos convirtiendo en jueces pedestalinos de la moral y la ética. Crucifiquemos a nuestros dioses con pies de barro, por no darnos un punto de apoyo que garantice o esfume nuestras incertidumbres e inseguridades.
La explicación más simple es que ambos son jud105.
Quiero recordarte que tanto Jesús como sus 12 apóstoles eran jud105, y sobre la cruz durante su crucifixión estaba escrito INRI, que en su latín original era el acrónimo INRI, por “Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum.”, y se traduce Jesús de Nazareth Rey de los Jud105, usando tu manera de deletrear el odio que te carcome
«Este escándalo no invalida décadas de análisis brillante sobre el imperialismo estadounidense. Pero sí obliga a una revisión incómoda: el poder también seduce a quienes dicen combatirlo, y la fama intelectual no inmuniza contra el error moral. Cuando la crítica al sistema convive con la indulgencia hacia uno de sus monstruos, algo se ha roto.» —> esto se puede parafrasear diciendo que
a) la obra de Chomsky sigue siendo válida y valiosa
b) lo acusas de algo que no es claro ¿qué le regaló el poder? ¿qué recibió de Epstein?
b.1) ¿el «error moral» de aconsejar a un pedófilo hace moralmente condenable a Chomsky? ¿y la discusión en torno a la trata de menores es un asunto «moral» o es muchísimo más grave y compleja?
c) ¿qué se rompió? ¿por qué la frase de final abierto que quiere insinuar en vez de hacer un juicio directo? ¿ya no se puede «confiar» en Chomsky porque se juntó con gente mala? ¿y qué es lo roto, nuestra/tu ilusión de que los intelectuales brillantes son además siempre e infaliblemente «buenas personas» …
«Este caso no es un ajuste de cuentas personal ni un ejercicio de cancelación». Pues más les vale que no sea así.
Lo que ahora llamamos abuso, fue una práctica masculina “pícara” por demasiado tiempo. Las mujeres y los niños han ganado un precario lugar en la igualdad de derechos desde hace muy poco. La esclavitud sexual tiene una existencia de milenios pero es sólo hace algunas décadas que lo vemos como crimen. En ese mundo, en esa normalización, creció también Chomsky. Epstein se presentaba como un “igual” (hombre judío perseguido injustamente) y un adversario ideológico interesante para un pensador alternativo. Epstein, como abusador nato, tenía la capacidad de relacionarse con mucha gente y de todos sacaba provecho. Que conversaran no supone una aceptación; sólo muestra la habilidad de Epstein. Y se “lucía” con sus conversaciones. Chomsky, como demasiados hombres, prefería suponer una “exageración femenina” para gestos sólo “pícaros”. Una vez conocido, Epstein recurrió a él, después de la acusación, para lavar su imagen.