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Argentina vuelve a situarse a la vanguardia de los derechos sociales en América Latina.
En Argentina, las mujeres que decidan interrumpir su embarazo podrán hacerlo de forma legal, segura y gratuita en el sistema de salud. Tras doce horas de sesión y con la pasión y la emoción comparables a las de una final deportiva, el Senado ratificó la norma aprobada por la Cámara de Diputados el 11 de diciembre.
La legalización del aborto hasta la semana 14 en Argentina se aprobó por 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, y entierra así la ley vigente desde 1921, que lo consideraba un delito excepto en caso de violación o riesgo para la vida de la madre.
“Obligar a una mujer a gestar es una violación de los derechos humanos”, afirmó la senadora oficialista Ana Claudia Almirón, de la norteña provincia de Corrientes. “Sin implementación de educación sexual integral, sin la provisión de anticonceptivos y sin protocolo de interrupción legal del embarazo, las gurisas [niñas] correntinas son obligadas a parir a los 10, 11, y 12 años”, denunció Almirón.

15 años de lucha
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, una liga de organizaciones feministas, llevaba quince años presentando reiteradamente una iniciativa popular. Kirchner, como ferviente católica, impidió sistemáticamente durante sus dos mandatos (2007-2015), que el aborto fuera tratado en el parlamento, pero que hace dos años dio un giro de 180 grados y se posicionó a favor.
Tras el sí de Kirchner, los diputados aprobaron hace dos años un proyecto, pero fue tumbado en el Senado gracias a los votos de los senadores de las católicas provincias del norte argentino. Entonces, como ahora, las votaciones en ambas cámaras se produjeron de madrugada y ante la expectativa de miles de mujeres a las puertas del parlamento.
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Alegría en las calles de Argentina
En las calles, la marea verde feminista, color con que se identifican los partidarios de la interrupción voluntaria del embarazo, ha estallado de alegría. Miles de mujeres, muchas de ellas muy jóvenes, aguardaron la votación de los senadores a las puertas del Congreso, desafiando la pandemia y soportando el calor nocturno del verano austral.
La alegría verde chocó con la desilusión entre el menos numeroso grupo de antiabortistas, identificados por el color azul, que también guardaron vigilia ante el parlamento, con fuertes medidas de seguridad entre ambas concentraciones.

Argentina, a la vanguardia de derechos
Argentina vuelve a situarse de esta forma a la vanguardia de los derechos sociales en América Latina. Desde este miércoles es el primer país grande de la región en permitir que las mujeres decidan sobre sus cuerpos y si quieren o no ser madres, como ya hicieron antes Uruguay, Cuba, Guyana y Guayana francesa.
La iniciativa contempla que las mujeres gestantes podrán acceder a un aborto legal hasta la semana 14 tras firmar un consentimiento por escrito. Estipula un plazo máximo de diez días entre la solicitud de interrupción del embarazo y su realización, con el fin de impedir maniobras que retrasen el aborto hasta evitarlo.

La Iglesia, en contra
La presión de grupos religiosos y conservadores para mantener la criminalización del aborto ha sido muy fuerte, pero no ha sido suficiente para repetir el resultado de 2018, cuando el Senado rechazó el proyecto de ley.
La Iglesia Católica encabeza el rechazo al aborto en Argentina, secundada por las iglesias evangélicas. La interrupción el embarazo ha sido uno de los puntos de fricción entre el Papa Francisco y Fernández. “El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura”, tuiteó el Papa argentino.
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