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Andorra es uno de los países con sesgo antiabortista del mundo.
Andorra, tras influencia y protección que el Vaticano ofrece a este microestado, lo ha convertido en uno de los últimos lugares de Europa donde se castiga con prisión el aborto en todos los casos.
«Cada año, un reguero de mujeres se ausenta discretamente de su rutina durante unos días y se traslada al país vecino para ir a abortar, con el coste personal y económico que esto supone», explicaban desde eldiario.es.

“La situación en Andorra genera una clarísima desigualdad para las mujeres con pocos recursos”, señala Sílvia Aldavert, coordinadora de la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos de Catalunya. “No todas pueden costearse el viaje para ir a abortar y estas mujeres son las mayores perjudicadas por la legislación actual”.
Se desconocen con exactitud ningún tipo de datos al respecto, puesto las andorranas deben desplazarse para abortar, la mayoría a Barcelona o Tolouse.
Según datos de la Conselleria de Salut de la Generalitat, en 2018 hubo 124 andorranas que abortaron en centros públicos catalanes.
Sin embargo, los expertos indican que podrían ser el doble o el triple, ya que esta cifra solo se refiere a mujeres que han interrumpido su embarazo en hospitales públicos catalanes.
“La estructura del coprincipado es curiosa y está anclada al pasado, pero nos ha permitido sobrevivir durante siglos como un Estado independiente y neutro”, señala en conversación telefónica Eric Jover, ministro de Finanzas y portavoz del Govern de Andorra a el medio digital.
“Somos pocos habitantes y no tenemos grandes recursos ni reservas naturales, nuestro futuro pasa por una diplomacia fuerte y para esto necesitamos al Vaticano y a Francia”.
«No hace falta irnos a USA. Andorra es de los pocos países en los que el aborto está prohibido en TODOS los casos. Se castiga con penas de cárcel para la mujer y el profesional, incluso aunque la vida de la embarazada esté en peligro, haya sido violada o existan malformaciones», informa la Dra. Elena Casado Pineda.
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