Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El veto a católicos en Jerusalén desnuda la hipocresía de quienes dicen defender la religión mientras sostienen alianzas políticas
Hay silencios que pesan más que cualquier discurso. El ocurrido el 29 de marzo, cuando la policía israelí impidió al cardenal Pierbattista Pizzaballa acceder al Santo Sepulcro en pleno Domingo de Ramos, no es un episodio aislado ni un error administrativo, sino una decisión política. Y, sobre todo, es un espejo incómodo para quienes han hecho de la religión una bandera selectiva.
Mientras líderes internacionales denunciaban lo sucedido, como refleja la reacción institucional del Gobierno español exigiendo respeto a la libertad religiosa, el partido que presume de defender la fe católica optaba por el silencio. No un matiz, no una duda, no una condena. Nada. Un vacío que revela que su defensa de la religión no es ética ni espiritual, sino profundamente instrumental.
Porque aquí no hablamos de una cuestión menor. El Patriarcado Latino calificó el veto como una medida “sin precedentes desde hace siglos”, un hecho que rompe con el delicado equilibrio religioso en Jerusalén. Se impide el acceso a uno de los lugares más sagrados del cristianismo en una de las fechas más importantes del calendario. Y quienes se llenan la boca con la tradición, la identidad y la religión, miran hacia otro lado.
La excusa oficial fue la seguridad, en el contexto de la escalada militar regional. Pero la historia reciente demuestra que las restricciones no son neutrales. Se aplican de forma selectiva, se endurecen en momentos concretos y afectan siempre a los mismos colectivos. Y eso no es seguridad, es control.
RELIGIÓN COMO COARTADA POLÍTICA
El problema no es solo lo que ha ocurrido en Jerusalén. El problema es cómo se utiliza la religión en Europa y, en particular, en España. Vox ha construido buena parte de su discurso sobre la defensa de las raíces cristianas frente a un supuesto enemigo cultural. Pero cuando esa defensa implica cuestionar a un aliado político, desaparece.
No es casualidad. La relación entre Vox y el Gobierno de Benjamin Netanyahu no es coyuntural. Se ha escenificado públicamente, como en el encuentro de 2024 entre Santiago Abascal y el primer ministro israelí en plena ofensiva sobre Gaza. Desde entonces, el alineamiento ha sido constante. Un apoyo sin fisuras, incluso en los momentos de mayor condena internacional por el número de víctimas civiles.
Ese respaldo no es solo ideológico. También tiene dimensiones orgánicas y financieras. Entre 2023 y 2024, la formación reconoció haber recibido más de 13 millones de euros en créditos vinculados a entidades conectadas con gobiernos aliados de Israel. La política exterior se cruza con la financiación, y la coherencia se sacrifica en el altar de los intereses.
El resultado es evidente. Cuando la vulneración de derechos afecta a quienes encajan en su relato, la reacción es inmediata. Cuando no, el silencio se convierte en estrategia. La religión deja de ser un valor universal para convertirse en una herramienta de confrontación selectiva.
UNA REALIDAD QUE DESMONTA EL RELATO
La situación de las comunidades cristianas en Israel y Palestina es mucho más compleja de lo que suele presentarse. Según los datos recopilados por la Custodia de Tierra Santa sobre la población cristiana en Israel, representan apenas una minoría dentro del conjunto de la población. Su presencia histórica contrasta con una realidad cada vez más condicionada por restricciones políticas y tensiones territoriales.
En paralelo, el contexto regional agrava la situación. La escalada militar desde 2023 en Gaza y la extensión del conflicto han generado un entorno donde los derechos civiles, incluidos los religiosos, quedan subordinados a la lógica de guerra. Un análisis de la cobertura internacional sobre las restricciones en Jerusalén refleja cómo estas medidas no son episodios aislados, sino parte de una dinámica más amplia de control sobre el espacio y la población.
En este escenario, la libertad religiosa se convierte en un concepto vacío si no se aplica de forma universal. No puede defenderse solo cuando sirve para reforzar un discurso político. No puede invocarse como símbolo identitario mientras se ignora su vulneración real.
Lo que ocurrió el 29 de marzo no es solo una decisión administrativa ni un incidente puntual. Es la prueba de que los derechos fundamentales se negocian, se priorizan y, en muchos casos, se sacrifican en función de intereses geopolíticos. Y también es la evidencia de que quienes dicen defenderlos no siempre están dispuestos a hacerlo cuando resulta incómodo.
No es fe lo que defienden, es poder disfrazado de fe.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir