19 Ene 2026

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Kristi Noem miente sobre inmigración usando los datos de su propio departamento
DESTACADA, INTERNACIONAL

Kristi Noem miente sobre inmigración usando los datos de su propio departamento 

Cuando los datos no sirven, se falsean. Y cuando alguien los corrige, se le acusa de “elegir números”.

La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, decidió el 18 de enero dar una lección involuntaria sobre cómo funciona la propaganda institucional. No fue una filtración ni una investigación externa. Fue en directo, en televisión nacional, y con los datos oficiales de su propio departamento desmintiendo cada una de sus frases. La escena ocurrió en el programa Face the Nation de CBS, cuando Noem aseguró que el 70% de las personas detenidas por inmigración habían cometido delitos violentos. La cifra no solo era falsa. Era exactamente lo contrario de lo que dicen los registros del Department of Homeland Security y de ICE.

La presentadora fue directa. “No es el 70%”. Noem insistió. “Sí lo es”. Se le recordó entonces que el 47% tenía condenas, según su propia agencia. “Incorrecto”, respondió, prometiendo “los números correctos”. La corrección ya estaba sobre la mesa. Era la suya.

No se trató de un error menor ni de un matiz técnico. Fue una operación política en tiempo real: inflar el miedo, criminalizar a una población entera y justificar una maquinaria represiva que necesita enemigos constantes para seguir funcionando. El problema fue que esta vez las cifras no acompañaron.

LOS DATOS QUE DESMONTAN EL RELATO

Pocas horas después de la entrevista, el experto en inmigración Aaron Reichlin-Melnick publicó un análisis basado en los datos oficiales de ICE. Sin interpretaciones creativas ni estimaciones externas. Números duros. Fechas. Porcentajes.

Los datos de enero de 2026 son claros y no dejan margen a la propaganda:

  • 43% de las personas detenidas por ICE no tiene ningún historial criminal.
  • 29% tiene una o más condenas previas.
  • 28% tiene algún cargo pendiente, siendo los más comunes infracciones de tráfico y faltas administrativas de inmigración.

Es decir, casi la mitad de las personas detenidas no ha cometido ningún delito, y una parte muy significativa lo está por cuestiones administrativas o faltas menores. Los delitos violentos que Noem agitó como coartada no son la norma, ni siquiera una minoría relevante.

La afirmación del 70% es falsa, y no lo dice una ONG, ni un colectivo activista, ni un medio alternativo. Lo dicen los archivos del propio Departamento de Seguridad Nacional.

Aquí no hay debate técnico. Hay una mentira política diseñada para consumo mediático. Y hay un dato especialmente revelador: el porcentaje de personas sin historial criminal ha aumentado desde enero de 2025, cuando era del 6%, hasta el 43% en 2026. La tendencia no apunta a una amenaza creciente. Apunta a una expansión deliberada de la detención.

EL MIEDO COMO POLÍTICA DE ESTADO

Este episodio no es anecdótico. Es estructural. La administración Trump ha convertido la inmigración en un campo de batalla simbólico donde las cifras se moldean para justificar la violencia institucional. Noem no hablaba solo como secretaria. Hablaba como pieza de una estrategia que necesita asociar migración con criminalidad para sostener redadas, centros de detención masiva y deportaciones exprés.

Cuando los datos no sirven, se falsean. Y cuando alguien los corrige, se le acusa de “elegir números”. Es una lógica conocida. La misma que ha servido para legitimar guerras preventivas, estados de excepción y recortes de derechos civiles. La diferencia es que aquí la víctima tiene nombre, acento y papeles en regla o no.

Las personas migrantes no son una estadística. Son trabajadoras y trabajadores, familias, menores, cuidadoras y cuidadores, personas que sostienen sectores enteros de la economía estadounidense. Criminalizarlas con cifras inventadas no es un lapsus. Es una decisión política.

Que esta mentira se haya desmoronado en directo no es solo un triunfo del periodismo que insiste. Es una grieta en un relato que necesita repetirse sin contraste para sobrevivir. Cada vez que una cifra falsa se corrige, el engranaje se resiente.

El problema no es que Kristi Noem se equivocara. El problema es que mintió sabiendo que mentía, y que el sistema que dirige detiene a miles de personas sobre esa mentira.

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