Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Porque sin respeto mutuo, no hay lucha que aguante
Por Franz Helgon
Escribo este texto a raíz de algunas conversaciones que he ido observando en el grupo que los lectores de Spanish Revolution tenemos en la plataforma Telegram. En él, algunos de los miembros más activos se han dedicado sistemáticamente a ensalzar sus activismos y a denostar los de las demás.
El diccionario de la RAE nos dice, en la tercera acepción de su entrada, que un activista es un militante de un movimiento social, de una organización sindical o de un partido político que interviene activamente en la propaganda y el proselitismo de sus ideas. Si bien la definición que nos ofrece la Real Academia Española no está exenta de unas interesadas connotaciones negativas, no es menos cierto que muchas de nosotras, que no estamos afiliadas a ningún partido ni sindicato, nos llamamos a nosotras mismas activistas en tanto que participamos, de una u otra forma, en la difusión (esta palabra está menos cargada de connotaciones) de un conjunto de ideas. En resumen, por poco o por mucho que hagamos en nuestra vida diaria, tanto tú, que estás leyendo estas líneas, tanto yo, que las estoy escribiendo, podemos llamarnos activistas, si así lo consideramos. Todas y todos somos activistas de algo.
Desde un punto de vista meramente teórico, no existe un único activismo, ni este es un concepto en absoluto unitario. Los activismos, como casi todo en esta vida, son diversos y clasificables según unos criterios determinados. Aquí tenemos una propuesta de clasificación de los diferentes activismos según su metodología.
- Activismo de acción directa. Consiste en intervenciones públicas con el objetivo de generar un impacto y, con mucha frecuencia, es criminalizado por los poderes mediáticos. Un ejemplo de ellos serían huelgas o manifestaciones en general, o el lanzamiento de sopa contra la vitrina que protege la Gioconda por parte de dos activistas climáticos en 2024.
- Activismo cultural. Consiste en la creación de narrativas a través del arte, ya sea literatura, cine, pintura, escultura… Un ejemplo de ello sería, por ejemplo, la transformación del Doctor Liet Keynes de la versión literaria de Dune de Frank Herbert en la doctora Liet Keynes, mujer racializada, de la versión cinematográfica de Denis Villeneuve.
- Activismo mediático. Relacionado con el anterior, consiste en la creación narrativas y relatos a través de los medios de comunicación, entendiendo también a las redes sociales como medios de comunicación. El ejemplo que podríamos poner lo encontraríamos en la infinidad de medios libres y autogestionados que actualmente podemos consultar, de los cuales Spanish Revolution es uno más.
- Activismo institucional. Desde las pequeñas asociaciones hasta las grandes instituciones del Estado, judicatura incluida, es importante garantizar la presencia de activistas en todos los niveles, de forma que puedan salir adelante las iniciativas que beneficien a las mayorías sociales.
- Activismo académico. La transmisión del conocimiento, en un mundo copado por la desinformación y la ignorancia, es una pieza fundamental, ya que el conocimiento es (o debería ser) la semilla de la opinión. En este apartado podríamos nombrar a divulgadores como Fernando Valladares, La Gata de Schrödinger, Laura Flores…
- Activismo económico. Cuando decidimos no hacer la compra en tal o cual establecimiento, cuando decidimos no consumir productos procedentes de Israel… también estamos practicando nuestro activismo. Evidentemente, este es el tipo más fácil de llevar a cabo por parte del ciudadano de a pie.
Así pues, de todos estos activismos, ¿cuál es el más importante? La respuesta es sencilla: ninguno. Todos ellos son patas de una mesa que tarda pocos segundos en caer tan pronto como una de ellas flaquea.
Estas diferentes trincheras en las que luchar también están presentes en el establishment. La diferencia entre ellos y nosotros es que ellos actúan de una manera perfectamente coordinada y, por lo tanto, obtienen los resultados esperados. Haced un ejercicio de especulación y pensad qué habría pasado, por ejemplo, si las acusaciones por financiación ilegal contra cierto partido (activismo institucional) no hubieran estado acompañadas por horas y horas de matraqueo en los medios de comunicación (activismo mediático). Pensad qué habría pasado con las manifestaciones (activismo de acción directa) relacionadas con el caso de la manada sin la presencia en las instituciones (activismo institucional) de unas organizaciones que hicieran presión y formaran parte en la toma de decisiones.
Todas y todos somos diferentes y no todas servimos para lo mismo. Lo importante, a mi modo de ver las cosas, es que cada una y cada uno elija su propia trinchera según sus aptitudes, sus capacidades y sus intereses. Yo he elegido esta, la de la batalla por el relato, pero no porque considere que esta es mejor o porque tenga más importancia, sino porque es en la que me siento más cómodo y en la que creo que puedo desempeñar un mejor papel. Por supuesto, eso no significa que no pueda participar en una manifestación o en una concentración, por ejemplo. Mi trinchera son las palabras, pero de nada sirve sin las demás trincheras. Por eso deberíamos respetar las trincheras de los demás en lugar de tirarles piedras. Ellos jamás lo han hecho y jamás lo harán. Lo tienen muy claro. Todo lo que no sea eso significa su victoria y nuestra derrota.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
2 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
El activismo de verdad es el que sirve para cambiar las cosas, infelizmente según mi punto de vista ,el activismo de redes si no es a un nivel importante de lectores,no sirve para nada.
Porque? Porque el discurso sin la coherencia de los actos ,es un blabla que queda bien , y poco más.
Estaba en este grupo de gente del chat de telegram como (.)
Y cansado de ver qué perdía mi tiempo me fui.
Y he vuelto a las asambleas de barrio, y puesto a hablar prefiero hacerlo ahí , que detrás de una pantalla lidiando con trolls reformistas .
El activismo virtual es una pamplina para aborregar más a las masas,no nos engañemos, la revolución,si algún día se hace, será en la calle ,no en las redes
Salud y anarkia
Estoy de acuerdo ! A la calle ya! Salud y anarkia!