Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una deportación sin pruebas basada en un tatuaje y un gesto de las manos
El escudo del Real Madrid, un balón y una corona. Esa fue toda la “prueba” que la Administración de Donald Trump necesitó para deportar a Jerce Reyes Barrios, un futbolista profesional venezolano, bajo la acusación de pertenecer al Tren de Aragua, la organización criminal venezolana que la derecha estadounidense ha convertido en su nuevo fantasma político. Sin antecedentes penales, con una solicitud de asilo pendiente y habiendo entrado legalmente en Estados Unidos, Reyes Barrios fue expulsado el pasado 15 de marzo a El Salvador, donde se ha perdido completamente su rastro.
La historia de Jerce Reyes Barrios refleja cómo el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos, impulsado por el regreso de Trump al poder en enero de 2025, ha adoptado un enfoque de criminalización sin pruebas contra migrantes latinoamericanos. Un tatuaje y una fotografía bastaron para destruir la vida de Reyes Barrios, que había huido de la represión política en Venezuela para acabar siendo tratado como un terrorista en Estados Unidos.
Según informa El País (ver artículo), Reyes Barrios fue detenido y deportado en un vuelo colectivo a El Salvador junto a otros 200 venezolanos. La deportación se llevó a cabo sin un proceso judicial ni comunicación previa con su familia o abogados.
UNA LEY DEL SIGLO XVIII PARA JUSTIFICAR LA DEPORTACIÓN
La abogada de Reyes Barrios, Linette Tobin, ha denunciado que la deportación de su cliente se produjo bajo el amparo de la Ley de Enemigos Extranjeros, una normativa aprobada en 1798 para expulsar a ciudadanos de países con los que Estados Unidos estuviera en guerra. La Administración Trump ha calificado al Tren de Aragua como una organización terrorista extranjera y ha declarado que su actividad supone una “guerra irregular” contra Estados Unidos. Bajo esta interpretación, Trump ha autorizado deportaciones masivas sin la necesidad de presentar pruebas o seguir los procedimientos judiciales habituales.
Reyes Barrios había entrado legalmente en Estados Unidos en septiembre de 2024, tras solicitar una cita mediante la aplicación CBP One, el sistema creado por la Administración Biden para ordenar el flujo de solicitantes de asilo en la frontera sur. Su caso de asilo político estaba programado para verse en el tribunal de inmigración de Otay Mesa, California, el 17 de abril de 2025. Pero el 15 de marzo, sin aviso previo, fue trasladado desde Otay Mesa a Texas y deportado en un vuelo colectivo junto a otros 200 venezolanos.
El Gobierno de Estados Unidos asegura que esos vuelos solo transportaban a “criminales peligrosos”. Sin embargo, ni una sola prueba ha sido presentada para justificar la deportación de Reyes Barrios. La única acusación se basa en dos elementos: un tatuaje y una fotografía en redes sociales.
UN TATUAJE DEL REAL MADRID Y UNA SEÑAL DE “TE QUIERO”
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo que Reyes Barrios era miembro del Tren de Aragua porque tenía tatuado en el brazo un balón con una corona, símbolo que las autoridades estadounidenses interpretaron como una referencia a la organización criminal. La abogada Tobin presentó múltiples pruebas para desmontar esa acusación:
- El tatuaje es una referencia al escudo del Real Madrid, el equipo favorito de Reyes Barrios.
- El tatuador que realizó el diseño presentó una declaración jurada confirmando el significado deportivo del tatuaje.
- Las autoridades venezolanas certificaron que Reyes Barrios no tenía antecedentes penales ni vínculos con organizaciones criminales.
- Fotografías en redes sociales muestran que el tatuaje de Reyes Barrios es similar a diseños deportivos comunes en todo el mundo.
La segunda “prueba” presentada por el DHS fue una fotografía de Reyes Barrios en la que levantaba varios dedos de las manos, interpretado por las autoridades estadounidenses como una señal de identificación del Tren de Aragua. La abogada Tobin explicó que el gesto es una señal universal del lenguaje de signos para decir “te quiero” y que es también un símbolo común en el mundo del rock y la cultura juvenil.
La criminalización de Reyes Barrios por un tatuaje y un gesto banal ilustra la maquinaria racista y autoritaria del sistema de inmigración estadounidense bajo la Administración Trump. No importaron los certificados de antecedentes penales, las cartas de empleadores o las pruebas que acreditaban su carrera como futbolista y entrenador infantil en Venezuela. La acusación de terrorismo, aunque completamente infundada, fue suficiente para justificar una deportación forzada.
UN VUELO QUE NUNCA REGRESÓ
El juez James Boasberg del distrito de Washington ordenó el 15 de marzo paralizar las deportaciones y que, si los vuelos ya habían despegado, dieran la vuelta. Pero los aviones nunca regresaron. La Administración Trump argumentó que para cuando el juez emitió su orden, las aeronaves ya sobrevolaban aguas internacionales y estaban fuera de la jurisdicción estadounidense.
El juez Boasberg ha exigido al Gobierno que entregue bajo sello la lista completa de pasajeros y detalles sobre los trayectos de los vuelos. Sin embargo, los abogados del Departamento de Justicia se han negado a facilitar esa información alegando “motivos de seguridad nacional”. Ahora incluso están considerando invocar la Ley de Secreto de Estado para bloquear cualquier intento de investigación.
La última noticia de Reyes Barrios fue el 18 de marzo, cuando su familia consiguió confirmar que había sido enviado a El Salvador. Desde entonces, nadie sabe nada de él. Su deportación fue una desaparición forzada encubierta por el aparato legal y burocrático de Estados Unidos, impulsado por la retórica antiinmigrante de Trump.
La historia de Jerce Reyes Barrios no es un caso aislado. Es el resultado directo de una política migratoria basada en el miedo, el racismo y la militarización de las fronteras. El tatuaje de un balón y una corona fue el pretexto. El verdadero crimen fue ser migrante latinoamericano en la América de Trump.
➡️ Fuente: El País.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Quién sabe si supuestamente instalará hornos,como su admirado adolfito….