Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La policía cita a declarar a seis estudiantes tras una protesta contra Espinosa de los Monteros en la Complutense
La represión estudiantil en las universidades públicas ha dado un paso más hacia el autoritarismo. El pasado viernes 21 de marzo, tres estudiantes de las agrupaciones Contracorriente y Pan y Rosas —dos de ellos representantes estudiantiles de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)— fueron citados por la Policía Nacional para declarar el próximo lunes 24 de marzo en la Comisaría Central de Moratalaz. Junto a ellos, otros tres militantes del Sindicato de Estudiantes han sido llamados a declarar entre el lunes y el martes. El motivo de las citaciones, aunque velado, es evidente: haber participado en una protesta contra Iván Espinosa de los Monteros, exdirigente de VOX, en la Facultad de Ciencias Políticas el pasado 13 de febrero.
LA EXTREMA DERECHA ENTRA EN LA UNIVERSIDAD PROTEGIDA POR LA POLICÍA
El 13 de febrero, cientos de estudiantes y profesores se concentraron en la Facultad de Ciencias Políticas para rechazar la presencia de Espinosa de los Monteros. La protesta terminó con la retirada del exdiputado, escoltado por la policía antidisturbios. «Nunca había visto entrar a la policía, con porras y escudos, dentro de la facultad», relata Natalia Lago, militante de Contracorriente. «Ahí estaban, protegiendo a un especulador, un reaccionario, un machista y un racista».
Este tipo de escenas remite a tiempos oscuros. Que la policía irrumpa en una universidad pública para proteger a una figura de la extrema derecha bajo un gobierno del PSOE y Sumar evidencia que los límites de lo «progresista» son cada vez más difusos. «Cada vez se esfuerzan menos en disimular su hipocresía», añade Lago. La imagen de las fuerzas del orden protegiendo a un defensor del privilegio y de la desigualdad dentro de una institución pública es difícil de disociar de las escenas franquistas de represión estudiantil.
Espinosa de los Monteros no tardó en responder a las críticas, dejando claro que está detrás de las acciones judiciales. «No pudo dar su charla en la facultad, ni siquiera pudo pasearse con tranquilidad», explica Carlos Olmeda, uno de los estudiantes citados a declarar. «No íbamos a permitir que utilizara nuestros espacios para difundir discursos de odio y bulos contra las mujeres, el colectivo LGTBI y las personas migrantes». La protesta fue una acción espontánea y contundente: la juventud y la clase trabajadora tienen claro que el enemigo no son los colectivos más oprimidos, sino quienes especulan con la vivienda, quienes explotan en el trabajo y quienes erosionan los derechos conquistados.»
LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA ESTUDIANTIL
Este no es un caso aislado. Solo una semana antes, varios estudiantes fueron detenidos en Granada tras manifestarse contra la presencia de Macarena Olona en la universidad. La represión a la protesta en las universidades es una tendencia que avanza de la mano de las leyes educativas y de la represión institucional.
Bienve Rodríguez, representante claustral de la Facultad de Trabajo Social de la UCM, señala que las últimas leyes universitarias —la LOSU de Castells y las reformas impulsadas por Ayuso— siguen una línea clara: privatización, precarización y represión. «Se trata de un proceso orquestado para desmantelar la universidad pública y frenar cualquier intento de organización y movilización estudiantil», explica Rodríguez. «Esta mordaza universitaria está diseñada para neutralizar la resistencia, para que las universidades sean espacios de mercantilización y no de debate».
El proceso judicial al que ahora se enfrentan estos seis estudiantes es una extensión de esta política represiva. «Están utilizando la policía y los tribunales para disciplinar el movimiento estudiantil», denuncia Natalia Lago. Lo ocurrido en Zaragoza con el caso de ‘Los seis de Zaragoza’ o las infiltraciones policiales en el movimiento por la vivienda muestran que esta estrategia no es coyuntural, sino estructural. Un intento de extirpar la protesta y la resistencia desde la raíz.
El gobierno de coalición de PSOE y Sumar no solo permite esta deriva represiva, sino que la facilita. La policía entra en las universidades, reprime manifestaciones y protege a figuras de la extrema derecha con total impunidad. La respuesta institucional a la protesta estudiantil es idéntica a la que aplicaría cualquier gobierno reaccionario.
Por este motivo, las agrupaciones Contracorriente y Pan y Rosas han hecho un llamamiento a la movilización. «No podemos permitir que criminalicen la protesta», advierte Olmeda. La cita está convocada para el lunes y el martes a las 9:30 horas frente a la Comisaría de Moratalaz, bajo el lema «¡No pasarán!». La frase resuena con la fuerza histórica de las luchas antifascistas y marca el terreno de un conflicto que va más allá de las paredes de una facultad. La represión universitaria es el reflejo de una ofensiva política más amplia: la lucha es por el derecho a resistir.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
¿Retomando los «gloriosos» tiempos de los grises?,la esencia sigue ahí,pero de azúl,con un ministro muy escorado a la derecha-ultra.