Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Ante la guerra mucho se está especulando sobre los posicionamientos políticos de Putin.
García Margallo en la Cadena Ser se cuestionaba sobre si existe parecido entre Hitler y Putin, algo que se ha venido barajando tras el estallido de la guerra en Ucrania.
El político popular considera rotundamente que sí y explica que «desde mi lucha, él dice que hay que recuperar los territorios que han sido arrebatados injustamente a Alemania. Después de la Primera Guerra Mundial considera que el orden que se establece en Versalles es un orden contra Alemania. Putin, desde siempre ha dicho que la mayor catástrofe del siglo XX fue la desaparición de la Unión Soviética», comienza Margallo.

«En segundo lugar, lo que quiere es lo que ha querido, y quieren, en Ucrania es establecer una doctrina muy comunista, que es la doctrina de la soberanía limitada de los países que rodean a Ucrania», continuaba.
M´as personajes públicos han barajado estas consideraciones e incluso el embajador de Ucrania ante la ONU decía que «si Putin quiere suicidarse, que haga como Hitler en el búnker».
.@MargalloJm: "¿Existe parecido entre Hitler y Putin? Absolutamente" pic.twitter.com/MfXTaoYgTY
— Hora 25 (@Hora25) February 28, 2022
Las políticas internacionales de Putin
Timothy Snyder, catedrático de Historia en Yale y profesor asociado al Instituto de Ciencias Sociales de Viena, parte de ese antecedente de Putin para escribir El camino a la no libertad (Galaxia Gutemberg), un libro escrito hace cuatro años y que analizaba lo que podía ser, y ahora es: la invasión de Ucrania, explica que “Putin no es exactamente como Hitler, pero su actitud hacia las leyes internacionales sí es muy parecida”.
«De hecho, me he releído los discursos de Hitler de 1938 y 1939 porque lo que dice Putin es tan parecido en algunas cosas… Igual que Hitler, Putin ha dicho algo así como que ‘tenemos compatriotas, miembros de nuestra nación que están en el otro lado de la frontera y necesitan nuestra protección’… Ese es el argumento de Hitler en el 38 y el 39, y es el de Putin en 2014 y en 2022, y en ambos casos es del todo falso», continúa.
«Como Hitler, Putin dice que una democracia funcional es una creación artificial, un estado que no tiene razón histórica para existir, lo mismo que dijo Hitler sobre Checoslovaquia y sobre Polonia. Y Putin dice esto sobre Ucrania. En ambos casos sobrevuela esta idea general de que las leyes internacionales no nos afectan, solo están obligados a cumplirlas los demás, nosotros decidimos con la fuerza cómo hay que cambiar el orden internacional», concluye.
El discurso
Alejandro Gómez es Doctor en Historia de la Universidad Torcuato Di Tella, tiene una especialización en Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago, un Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE) y es profesor de Historia Económica en la Universidad del CEMA. Para él, “es obvio que hay grandes diferencias entre las épocas. Pero se pueden encontrar algunas cuestiones que son comunes. En las dos guerras anteriores el conflicto no se desató de un día para el otro. Es decir, estas cosas se vienen gestando”.
Para el historiador, las razones que esgrimían los serbios son similares a las que hoy expresa Vladimir Putin. “Pone como argumento que hay nacionalistas prorrusos en Ucrania que se quieren integrar a su país. Putin lo que dice es que defiende la libre determinación de esa gente. Es algo tirado de los pelos. En todo caso, que emigren a Rusia”.
“Este personaje, como Hitler en la Segunda Guerra, va probando: me meto por acá, intento por allá. Este caso de Putin en Ucrania recuerda a cuando Hitler anexó Austria, después los Sudetes y recién entonces Polonia, aún habiendo firmado el Pacto de Munich en 1938, que provocó la llegada del Primer Ministro inglés Chamberlain a Inglaterra para mostrar ese papel y decir ‘acá tengo la paz para el resto del siglo’. Hace 8 años, Putin anexó Crimea como en 1939 Hitler invadió Polonia con la excusa de que necesitaba incorporar una zona de Prusia que había quedado alejada de Alemania. Y se quedó. Ahora lo hace en una parte de Ucrania porque dice que es parte del pueblo ruso… En la época de Hitler, la excusa era ‘la Nación Alemana’. ‘Tenemos que recuperar los territorios de la nación Alemana’, decían sobre lo que habían perdido después de la Primera Guerra Mundial. El discurso de hoy de Putin es calcado al de Hitler. Reclama territorios que en su momento formaron parte del Imperio Ruso antes de la Primera Guerra o de la URSS después. Los argumentos son similares: la gente quiere ser parte de nosotros. En Austria se hizo un plebiscito, totalmente digitado por Hitler, y dijeron que la población austríaca había votado para anexarse al Tercer Reich”, afirma.
Para el historiador, las razones que esgrimían los serbios son similares a las que hoy expresa Vladimir Putin. “Pone como argumento que hay nacionalistas prorrusos en Ucrania que se quieren integrar a su país. Putin lo que dice es que defiende la libre determinación de esa gente. Es algo tirado de los pelos. En todo caso, que emigren a Rusia”.
Megalómano, pero no tanto
José Luis Corral, catedrático en Historia Medieval, ha dado también varias claves en COPE.es.
«Esa megalomanía, esas ganas de poder, esa ambición por controlar el poder de su país, que lo ponen por encima de casi todo. Pero llegar a la maldad a la que llegó Hitler es muy complicado. En estos últimos días, estamos escuchando unas frases, y un discurso de Putin parecido al de Hitler, pero este último era mucho más entusiasta y expresivo».
Estos personajes, de igual forma, no se parecen en la personalidad. Esa es la principal diferencia. «Hitler era vehemente y Putin es frío y tranquilo. Estamos en tiempos diferentes pero no creo que Putin se atreva a apretar el botón nuclear pero si Hitler lo hubiese tenido, lo habría hecho».
Diferencias y similitudes
El debate esta servido y más tras la difusión de la falsa portada de TIMES de Putin con un bigote al estilo Hitler. Según los expertos, por lo tanto, se han encontrado similitudes discursivas en sus relatos.
Sin embargo, también diferencias, que dejan en entredicho una comparativa frontal entre Hitler y Putin.
Por ejemplo, la mayor diferencia radical estriba en su política interna, donde no es menester obviar que Hitler perpetró lo que hoy día se conoce como Holocausto.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir