Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La agresión sufrida por Pilar Rahola no es un incidente aislado. Es una respuesta visceral a un discurso que blanquea la opresión y silencia las voces de las y los oprimidos.
En un contexto donde el sufrimiento del pueblo palestino ha sido ignorado por décadas, posicionarse a favor de Israel no puede ser tratado como un acto neutral o inocuo. La pintura roja que lanzaron sobre Rahola en un acto en La Garriga simboliza la sangre derramada en Gaza, la desesperación de un pueblo asediado y bombardeado bajo el silencio cómplice de quienes, desde la comodidad de sus tribunas, legitiman la violencia de un Estado que viola sistemáticamente los derechos humanos. Esta agresión no es solo una reacción desmedida: es el grito ahogado de quienes ya no encuentran espacio en los medios para expresar su dolor y su indignación.
El ataque refleja una frustración acumulada contra quienes se erigen como defensores de la narrativa oficial. Mientras Rahola reafirmaba su postura pro-israelí, las y los activistas que se levantaron en su contra lo hicieron conscientes de que el conflicto en Oriente Próximo no es solo una cuestión de opiniones: es una cuestión de vidas humanas que se pierden cada día bajo el fuego israelí.
LA COMPLICIDAD DE OCCIDENTE Y EL SILENCIO MEDIÁTICO
Es necesario preguntarnos hasta qué punto el relato dominante sobre Oriente Próximo ha sido moldeado para deshumanizar a las y los palestinos, presentándolos como meras víctimas colaterales o incluso como culpables de su propia desgracia. En un panorama mediático donde quienes denuncian los crímenes de Israel son etiquetados de radicales o antisemitas, las voces que defienden la ocupación israelí reciben cobertura y aplausos. ¿Cómo no esperar que la rabia termine explotando? Este ataque no se puede analizar de manera aislada; es el resultado de una narrativa global que ha despojado a las y los palestinos de su humanidad.
La visita de Pedro Sánchez al Papa, en un intento por debatir la crisis migratoria, añade otro nivel de hipocresía a la situación. Mientras Europa se muestra preocupada por el flujo de refugiados que llega a sus costas, poco o nada hace por abordar las causas estructurales que provocan esas migraciones. La política exterior europea, cómplice de la ocupación israelí y de las guerras en Oriente Próximo, ha empujado a miles de palestinos a huir de sus hogares. Pero cuando esas mismas personas llegan a las fronteras europeas, son recibidas con alambradas y discursos xenófobos. Rahola, en su defensa pública de Israel, representa ese doble estándar: justifica la violencia en Gaza mientras calla ante la realidad de quienes se ven forzados a abandonar su tierra.
LA LEGITIMACIÓN DE LA VIOLENCIA ESTATAL Y LA NECESIDAD DE UNA RESPUESTA POPULAR
Lo que muchas personas no quieren entender es que la violencia no solo está en las calles, sino que viene legitimada desde los Estados y sus voceros. El Estado de Israel ha ejecutado una política de apartheid contra las y los palestinos, ha bombardeado sin piedad a la población civil en Gaza y ha despojado de derechos fundamentales a millones de personas. Frente a esta realidad, la pintura roja arrojada sobre Pilar Rahola no puede verse únicamente como un acto vandálico; es una reacción directa a la violencia estructural que Israel ejerce con impunidad. Es un acto simbólico que denuncia la complicidad de quienes blanquean esa violencia desde los medios y el poder político.
Es inquietante que el sufrimiento palestino sea sistemáticamente invisibilizado en el debate público. Quienes defienden a Israel, como Rahola, no solo se posicionan políticamente; legitiman una ocupación que ha durado más de setenta años, que ha convertido Gaza en la mayor prisión a cielo abierto del mundo. La rabia de quienes lanzaron la pintura no es solo contra una periodista, sino contra todo un sistema que ampara y sostiene el apartheid israelí.
La agresión a Pilar Rahola es un recordatorio incómodo: mientras siga habiendo quienes justifiquen la opresión, habrá quienes no se callen, aunque les llamen violentos. Porque la verdadera violencia es la que se ejerce cada día contra el pueblo palestino, sin cámaras que lo cubran y sin periodistas que lo denuncien.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
8 Comments
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
És una fascista
La matanza del pueblo palestino es el holocausto de nuestros días…
Basta de genocidio y complicidad de Europa, ONU, EEUU (que auspicia masacre) y Occidente en general!!!!basta de matar niñ@s?
Esta agresión es un «recordatorio»?. Y la del 7 de octubre?, … Antisemitismo español caspiso de los fascistas disfrazados de progres.
no escuché lo que dijo esta vez , pero esta mujer suele ser vocera del stablishment y el poder economico mundial
No escuché lo que dijo esta vez pero ella es vocera del Poder Economico Mundial y el Stablishnent ( es decir Embajada , CIA , Mossad )
Es muy complicado todo, en Israel gobiernan los mismos que están ganando elecciones en el mundo ( o casi porque PP,VOX, ONV, y Junts ideologicamente renguean igual), hay que descabezar a la serpiente (Netanyahu y el sionismo) para que allá un alto el fuego, ya no digo ni paz, desgraciadamente esto hoy es un reflejo de la política mundial, y si gana Trump peor estará la situación.
De está señora, ni cuatro palabras sobre su pensamiento
Es muy complicado todo, en Israel gobiernan los mismos que están ganando elecciones en el mundo ( o casi porque PP,VOX, ONV, y Junts ideologicamente renguean igual), hay que descabezar a la serpiente (Netanyahu y el sionismo) para que allá un alto el fuego, ya no digo ni paz, desgraciadament esto hoy es un reflejo de la política mundial, y si gana Trump peor estará la situación.
De está señora, ni cuatro palabras sobre su pensamiento