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«Nos esforzaremos por desmilitarizar y desnazificar Ucrania», declaró Vladímir Putin, presidente de la Federación de Rusia, en una intervención televisiva antes de ordenar el despliegue de tropas en la región del Donbass tras el reconocimiento de las Repúblicas de Lugansk y de Donetsk.
Por Adrià Justé en Al Descubierto
Mientras el líder ruso defendía el envío de tropas en la necesidad de proteger a las personas que «han sido objeto de abusos y genocidio» por parte del gobierno de Kiev, la extrema derecha parlamentaria iba más allá.

Tanto Rodina, una de las principales fuerzas de extrema derecha de Rusia, que destaca por sus ínfulas imperialistas, por ideas ultranacionalistas y contra las personas LGTB, como el Partido Liberal Demócrata de Rusia (LDPR), la principal fuerza ultraderechista de la Duma rusa, han intentado presionar a favor de la anexión rusa de Ucrania. Una postura que, por otro lado, llevan defendiendo desde hace años.
El diputado ruso del partido Rodina, Aleksey Zhuravlev, demuestra de manera efusiva su alegría por el reconocimiento de Lugansk y Donestk y su convencimiento de que toda Ucrania será aplastada por Rusia… pic.twitter.com/TlWqoXsi90
— Juanjo Prego (@EsteparioTotal) February 22, 2022
«Ucrania fue y será nuestra»
Desde Rodina, que cuenta con un escaño en la Duma rusa, han sido muy claros al respecto. «Toda Ucrania será rusa», dijo Alexey Zhuralev, diputado y portavoz «es solo cuestión de tiempo». Posteriormente, en redes sociales, ratificó su postura. «¡El reconocimiento de DPR y LPR es el primer paso hacia el hecho de que toda Ucrania será nuestra!», escribió en un tuit al que ha adjuntado un vídeo con declaraciones de su líder.
Алексей Журавлев: Признание ДНР и ЛНР – первый шаг к тому, что вся Украина будет нашей!https://t.co/oM9MI7CyS8
— Партия Родина (@PartiaRodina) February 21, 2022
Las posturas de Rodina llevan tiempo en esta dirección. De hecho, Zhuralev mantiene relaciones con la Unión de Voluntarios del Donbass (UCV), una organización presente en las repúblicas que ha tratado de acercar la política y los intereses de ambas regiones hacia Moscú. En un congreso celebrado en 2020, además de decidir cómo organizar las milicias que defienden las repúblicas, también se debatió la posibilidad de participar en la política de Rusia.
Zhuralev considera que la gente que vive en el Donbass (y en buena parte de Ucrania) son ciudadanos rusos y que, por lo tanto, tienen el derecho de participar en las elecciones de Rusia y a acceder a otros derechos como cualquier otro ruso, amén de ser defendidos de lo que considera ataques de Kiev.
Por su parte, el Partido Liberal Demócrata de Rusia (LDPR), que cuenta con cinco escaños en la Duma, con un discurso más moderado, también ha abogado por el reconocimiento del Donbass como forma de proteger a los ciudadanos rusos que viven allí. Sin embargo, a pesar de su postura más reservada, se han podido ver tanques y tropas con la bandera del partido, en Mariupol, Ucrania, cerca de la frontera rusa.
Después de unas horas de ser bloqueado por un tuit que daba información… volvemos al tajo. Esto se supone que es un convoy de tanques y vehículos BMP-1 con banderas de la LDPR y de Rusia avistado en dirección a Mariupol. pic.twitter.com/yuxshnwfHO
— Juanjo Prego (@EsteparioTotal) February 23, 2022
Vladimir Zhirinovski, el líder del LDPR, actualmente en el hospital por una enfermedad, es precisamente conocido por llevar años defendiendo y presionando a Putin para que ataque Ucrania. En una entrevista con un medio ruso a finales de diciembre de 2021, abogó por el uso de la «fuerza militar» si Ucrania no responde a las demandas de seguridad de Rusia.
En 2018, Zhirinovski llegó bastante más lejos: fantaseó con el lanzamiento de una bomba nuclear en la residencia oficial del entonces presidente ucraniano Petro Poroshenko, en Kiev, en un programa del canal estatal Rossiya-1. Estuvieron a favor de la anexión de Crimea en 2014, y desde 1990 llevan rechazando la independencia de Ucrania como país. El partido fue amonestado por el gobierno ruso por financiar operaciones paramilitares en el Donbass.
Ambos partidos políticos han apoyado al gobierno de Putin, tanto en su investidura como en la inmensa mayoría de sus propuestas, y son considerados una muleta de su gobierno.
Las posiciones de la extrema derecha de Rusia frente a la crisis
En general, la extrema derecha rusa, tanto la parlamentaria como la más «antisistema», se ha mostrado dividida con la situación del Donbass pero, en general, se ha mostrado partidaria de cuestiones imperialistas, inspiradas en las ideas de Alexander Dugin, principal ideólogo del nacionalbolchevismo moderno y ex asesor de Vladimir Putin, y sus concepciones «euroasianistas».
Así, un buen número de grupúsculos y partidos de Rusia han acudido a apoyar a Donetsk y Lugansk, paradójicamente, junto a milicias de otras ideologías, incluyendo comunistas y socialistas. Así, la extrema derecha también está presente tanto en Rusia como en las milicias del Donbass.
Parece ser que la mayoría de los grupos de extrema derecha rusos apoyan a las repúblicas, pero también hay otros que apoyan el «Euromaidán», no sin antes vivir un fuerte debate que ha sido visible en las redes sociales rusas y que ha provocado momentos tensos en algunas organizaciones hasta el punto de escindirse o desaparecer, como pasó con Democracia Nacional, donde sus miembros dividieron sus apoyos entre los dos bandos; o el grupo el Movimiento Contra la Inmigración ilegal DPNI y los neonazis de la Unión Eslava de Demuixkin, que siguen divididos.
Grupo neonazi paramilitar ultranacionalista Unidad Nacional Rusa pic.twitter.com/T6d9HlLt8I
— Señor Gremlin (@Sr_Gremlin) May 14, 2014
En este sentido, los grupos de extrema derecha rusos que apoyan y han enviado apoyos a Donbass (o los más importantes al menos) son: las Juventudes Euroasiáticas de Duguin (la organización juvenil del Partido de Eurasia), el Movimiento Imperial Ruso, Sputnik y Progrom, Centuria Negra, Unidad Nacional Rusa bajo el comandante Pavel Gubarev (que ya apoyó a Rusia en la Guerra de Chechenia) y Milicias de Minin y Pozharski. Los más activos son el Movimiento Imperial Ruso y Unidad Nacional Rusa, que además han subido evidente material fotográfico y se sabe que han entrenado a milicias en la zona.
Pavel Gubarev fue más tarde uno de los fundadores de la República Popular de Donestk. Fue su primer presidente del gobierno y creó y organizó la Milicia Popular del Donbass en la región en 2014.
A Ucrania llegaron también grupos de ultraderecha extranjeros para apoyar a las repúblicas del Donbass, como es el caso de Acción Serbia, así como un buen número de voluntarios procedentes de Polonia, Hungría o Bulgaria.
Por otro lado, unos pocos grupos de extrema derecha rusos han permanecido del lado del «Euromaidán», como Rrestrukt, que se considera cercano a Sector Derecho, uno de los principales partidos neofascistas de Ucrania que operan del lado de Kiev.
Por supuesto, se ha documentado que Ucrania lleva casi diez años apoyándose en grupos paramilitares y partidos políticos de carácter neofascista y ultraderechista para poder manejar la crisis en el Donbass y para poder sostener su gobierno, una situación que el actual presidente, Volodimir Zelenski, no ha resuelto, y que se ha traducido en un continuo abuso de derechos fundamentales en la región. Esta institucionalización política y militar del neonazismo, con la connivencia de las potencias occidentales, ha sido uno de los factores que ha empeorado la crisis y radicalizado el conflicto.
El reconocimiento de las repúblicas fue una propuesta presentada por el Partido Comunista de Rusia, donde un total de 351 diputados votaron a favor del proyecto de resolución. Se mostraron contrarios 16, con una sola abstención, lo que dio luz verde al gobierno de Putin para movilizar tropas, llevando la crisis con Ucrania a un nuevo nivel.

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